Billy Bat de Naoki Urasawa Noaki Urasawa se centra en los convulsos años sesenta, haciendo protagonista a un dibujante de manga y al motor de la historia a un trasunto de ratón Mickey chungo
Billy Bat de Naoki Urasawa cuenta la historia de Kevin Yamagata, un autor de origen japonés nacido en Estados Unidos que se dedica a ilustrar historietas. Un día crea a un detective caricaturesco que resuelve crímenes, en un mundo habitado sólo por animales. Su nombre: Billy Bat, un murciélago de carácter frío, que siempre llega a la verdad en los asuntos donde mete el hocico…
Este es el argumento de Billy Bat de Naoki Urasawa. Se le va la olla. Vale que sea un maestro del cliffhanger, que ralentizando la acción consiga un ritmo endiablado, que construya unos caracteres que enamoran, que en cada página en lugar de cerrar líneas argumentales abra otras nuevas que se disparen en mil direcciones y al final sepa enlazarlas todas. Pero que con esa manía que tiene la historieta japonesa de mirarse el ombligo le haya dado por hacer protagonista de su última invención a un dibujante de manga, y que además el motor de la historia sea un trasunto de ratón Mickey chungo, el autor ha ido demasiado lejos. El Billy Bat de Noaki Urasawa es una minestrone en la que ha puesto todo tipo de ingredientes: el asesinato de Kennedy, el Ku Klux Klan, la Coca Cola, Walt Disney, la llegada del hombre a la Luna, los ninjas del Japón medieval, Judas y Jesucristo. Todo ello como marionetas de un Grand Guignol manejado por el contradictorio personajillo que da nombre a la historia. El protagonista de un tebeo que se revela como un ser real con cualidades cuasi mágicas de proporciones cósmicas.

De lo que no cabe duda es de que Urasawa sabe poner el ojo en un filón histórico. Con Monster fue la caída de los regímenes soviéticos y los oscuros tejemanejes de aquellas dictaduras. El Billy Bat de Noaki Urasawa se centra ahora en los convulsos años sesenta, una época de reivindicaciones sociales en las calles marcada por la amenaza nuclear y la guerra fría. Sobre ese telón de fondo se contraponen rudos vaqueros cabalgando hacia el horizonte para salvar al dibujante de cuyo cómic son fans, ya ven. Y eso es más de lo que uno puede admitir sin perder su cara de palo. Las historietas de Urasawa son pura fantasía, sí, pero algunos delirios caen en el lado equivocado que separa la maravilla del ridículo. Ni el murciélago misterioso ni las exageraciones que lo rodean logran la mínima credibilidad deseable. El gancho no es lo bastante poderoso. Y aunque los personajes están ahí, y las acciones paralelas que dan saltos en el tiempo adelante y atrás, poco a poco van convergiendo, Billy Bat no pasa de ser curioso. Es una tremenda soap opera, pero sus ambiciones son más grandes que sus resultados.




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