Transición digital: ¿Perdemos algo al alejarnos del medio físico?

La transición digital de los medios físicos ha despegado con naturalidad en el siglo XXI. Algunas industrias que antes dependían de objetos físicos han pasado ahora casi por completo a los productos digitales. Los juegos, por ejemplo, son un claro ejemplo de ello. Hoy en día, la gran mayoría de los juegos se pueden descargar o ver en línea. En los años 80, 90 y la mayor parte de los 2000, los videojuegos eran principalmente discos y cartuchos físicos. Sony, por ejemplo, informó de que el 96% de las ventas de juegos (datos de 2023) para PlayStation eran digitales.
La transición del gaming a la distribución digital
La transición digital en el gaming tiene una lógica clara. La mayoría de los videojuegos requieren una conexión a Internet, así que es totalmente natural distribuir el contenido de forma digital. Además, hay beneficios adicionales, como los beneficios ambientales y la rentabilidad. Sin embargo, se puede entender que algunos jugadores prefieran copias físicas de juegos específicos, especialmente en el caso de juegos destacados. Los editores de juegos también lo saben y pueden lanzar ediciones especiales de juegos en formato físico.
Aún así, en otros ámbitos como la música, la distribución digital puede hacer que algo se pierda en la experiencia. Acordémonos por ejemplo de álbumes icónicos del pasado como Abbey Road (The Beatles), Mediterráneo (Joan Manuel Serrat), o Nevermind (Nirvana). Cuando piensas en la música de esos álbumes, también piensas en la portada del álbum. Guts (Olivia Rodrigo), 1989 (Taylor Swift) y Hackney Diamonds (The Rolling Stones) fueron algunos de los álbumes más vendidos en España en 2023, pero ¿alguien recordará la portada del álbum en los próximos años?
La cantante Adele también ha planteado una crítica sobre la música digital, argumentando que el botón de «shuffle» puede hacer que un álbum pierda su significado. Adele explica que algunos artistas curan sus álbumes con mucho cuidado, pensando en el orden específico de las canciones para contar una historia de manera lineal. Con el auge de Spotify y otros servicios de streaming, los oyentes podrían estar perdiéndose esa experiencia. En los últimos años hemos visto un aumento en la venta de vinilos, CDs e incluso casetes, lo que sugiere que tal vez el mensaje de Adele está siendo escuchado.
Los eventos deportivos han adoptado la venta de entradas digitales

¿Hay una solución? Quizás. Algunos artistas y organizaciones están intentando crear coleccionables digitales. Esto a veces se traduce en NFTs (tokens no fungibles), que permiten registrar un ítem digital, como una entrada para el fútbol, en la blockchain. Sin embargo, los NFTs aún tienen una reputación algo negativa, y muchas personas prefieren los objetos físicos. No obstante, si los NFTs logran superar su asociación con estafas, podrían tener un futuro prometedor. De hecho, muchos músicos y clubes deportivos ya están emitiendo NFTs para los titulares de entradas.
En términos generales, podemos decir que algo se pierde en la transición a los medios digitales. En ciertos casos, como en la descarga de juegos y películas en lugar de comprar discos físicos, la digitalización tiene sentido. Pero en otros casos, especialmente en la música, puede parecer que se pierde una sensación de propiedad. Aún podrás disfrutar de la buena música, pero tal vez se pierde algo importante en el proceso.



