El mural de Milo Manara en el Instituto de Anatomía Humana de Padua
Encargado en 2022 para celebrar los 100 años del Instituto de Anatomía Humana y como parte del 800º aniversario de la Universidad de Padua de la que forma parte, aquel que no lo conozca el mural de Milo Manara supone un espectáculo para los aficionados al arte y un ejemplo más del traspaso de fronteras que realizaban autores cuya actividad está centrada en el mundo del cómic.
Ubicado en la monumental escalera de tres tramos del edificio de via Falloppio 50, la obra cubre aproximadamente 225m², abarcando tres muros y el techo de la escalera, en un viaje visual que recorre la historia de la anatomía: desde las raíces góticas y renacentistas, pasando por figuras emblemáticas, hasta las posibilidades futuras de la medicina.
El mural de Milo Manara: simbolismo
El mural de Milo Manara se divide en 3 tramos (muro 1, 2 y 3) y el techo. El primer tramo (o muro 1), representa el lema del antiguo Teatro Anatómico: “Hic est locus ubi mors gaudet succurrere vitae” (“Aquí es el lugar donde la muerte se alegra al socorrer a la vida”), simbolizando el estudio del cadáver para curar a los vivos y con guiños a las primeras disecciones que se hacían de manera clandestina.
El segundo tramo (o muro 2) está inspirado en el frontispicio de De humani corporis fabrica de Andreas Vesalius, incluye retratos de anatomistas célebres vinculados a Padua: Eustachio, Falloppio, Morgagni, Valsalva, Vesalio, Leonardo y Miguel Ángel.
El tercer tramo (o muro 3) representa a los nuevos médicos y los avances de la medicina contemporánea —como el trasplante de órganos— proyectando a la humanidad hacia una supuesta eternidad y cierra un techo al estilo de la Capilla de los Scrovegni de Giotto, pero reinterpretado con la visión de los telescopios modernos. Aparecen Adán y Eva volando, simbolizando el renacer de la vida tras la muerte.

Para su ejecución, Manara aplicó una técnica llamada «Tattoo Wall», que consiste en transferir tintas digitales desde un soporte impreso al muro, logrando una calidad similar al fresco sin necesidad de trabajar directamente en sitio durante meses. El resultado lo podéis apreciar en las imágenes, una obra que ya forma parte del patrimonio artístico-científico de la ciudad de Padua.














