Las etapas de Hellblazer Recorremos el ciclo de vida de John Constantine, de Jamie Delano a Brian Azzarello
Considerado ya un personaje clásico del cómic, John Constantine es el protagonista de la serie «Hellblazer», publicada por DC Comics bajo su sello Vertigo. Creado por el guionista Alan Moore, el dibujante Steve Bissette y el entintador John Totleben, Constantine hizo su primera aparición en «Swamp Thing» #37 en 1985. Para los no iniciados, Constantine es un detective de lo sobrenatural, ataviado con su característica gabardina y su cigarro encendido, que destaca por su cinismo y sarcasmo.
Impulsado por un deseo de redención personal, en Hellblazer vemos a Constantine enfrentarse a demonios, ángeles y criaturas de diversas mitologías, siendo tanto un mago como un estafador, siempre dispuesto a hacer lo necesario para lograr sus objetivos. Es un protagonista complejo y antihéroe. La serie destaca, además, por tratar temas más adultos y realistas, como el abuso de sustancias, la depresión, la culpa y la redención, con un tono más oscuro de lo normal.
En Sigue al Conejo Blanco realizamos un repaso por las principales etapas de Hellblazer, de Jamie Delano a Brian Azzarello. No lo duden y ataquen a esta serie. No os vais a arrepentir.
Etapas de Hellblazer
1. Jamie Delano. (1–40 – con las excepciones del 25 y 26 de Grant Morrison, 27 de Neil Gaiman y 32 de Dick Foreman, y 84 USA)

Con un inicio magistral y perdiendo fuelle a pasos agigantados a partir de la docena de episodios, de las etapas de Hellblazer, Delano marcó y definió la personalidad del personaje para los restos. Sí, vale que Moore lo creara en Swamp Thing y después el personaje apareciese por algún que otro lado (incluso en las Crisis de Tierras Infinitas), pero el verdadero desarrollo y asentamiento de la forma de ser de uno de los Constantines la tenemos aquí. ¿Por qué uno de los Constantines? Porque a lo largo de la lectura de la serie se puede comprobar que, aunque el escritor de turno pretenda ser fiel a lo que considera la esencia del personaje siempre se dedican a recrearlo a su idea del mismo. Supongo que me entendéis, y si no es así ya os quedará claro en futuras entradas.
En cuanto a lo que se encuentra en esta etapa. Pues reflejo del Thatcherismo que azotaba Inglaterra en la época, el aire pesimista que se respiraba por aquel entonces, algunos demoniejos y bastante crítica social, puede que demasiada.
Una lástima que el señor Delano se quemase (o que yo me cansase de él), a pesar de tener algunos interludios argumentales a cargo de Grant Morrison o Neil Gaiman. Lo cierto es que fue una lástima que perdiese el norte en algunas ocasiones, haciendo deambular a Constantine de un lado a otro sin orden ni concierto. Había momentos durante las sagas de La máquina de matar o El familiar en los que no podía más que pensar: ¿cuándo narices va a terminar éso? Y ojo, que digo cuándo y no cómo, señal de la sensación que me transmitía. De todas forma es algo que me ha ocurrido en varias ocasiones con éste escritor: aquí, durante su etapa en Animal Man, en la extraña serie limitada de Mundos sin fin o 2020 Visions, suelo perderle el interés a mitad camino. No sé si será culpa suya o mía.
Bueno, al menos siempre quedará la primera docena de números, ése buen inicio de colección digno de lecturas y relecturas variadas.
2. Garth Ennis (41-83 USA)

Y el comienzo del guionista en la serie no pudo ser más explosivo: Constantine condenado a muerte por un cáncer de pulmón. Cuando leí la saga la primera vez, editada en tres tometes por Zinco, me quedé alucinado y cabreado. Alucinado por lo que acababa de leer. Cabreado por el increíble salto de material que se había dado en la serie y porque no tenía pinta de seguir editándose. Curiosamente fue Norma la que se quedó con los derechos y comenzó a publicar semirregularmente las desventuras del personaje.
Y precisamente por ser la primera etapa más regular y continuadamente publicada por estos lares quizá sea una de las más alabadas. Y yo pensaba exactamente lo mismo. Sólo que ésta última relectura, ya más saturado y leído sobre el personaje, me ha empañado un poquito ésa visión.
No cabe duda que la versión de Constantine de Ennis tiene carisma. Su primera saga es espectacular. Y a partir de ahí tiene un hilo conductor bastante definido que remata en su última saga. Pero…
Si te gusta el Ennis de toda la vida es un poco más de lo mismo, y la serie quizá pierda el contenido de horror que estaba presente en la anterior etapa de Delano o en la primera saga de Ennis. Lo que más encontramos aquí es lo que suele gustarle al irlandés: unos tipos hablando en un bar, en un sofá, en un coche, en la calle, debajo un puente… sobre temas escabrosos.
Y precisamente con la inclusión del personaje que prácticamente es el motor central de gran parte de la etapa, Kit, es cuando el amigo Constantine empieza a dejar de ser el personaje que conocíamos hasta ahora. El enamoramiento de John, el comportarse como un colegial enchochado en algunas ocasiones, la depresión post-relación… No sé, no sé…
Pero en contraposición tenemos ese Diablo que no es el demonio (quien quiera tenerlo claro que se lea la última saga), ese hijo de Chantenelle y Tali (¿semillita quizá de lo que sería Preacher?), el tratamiento que da a los amigos de Constantine, los diálogos (¡menudos diálogos!)…
Y en el apartado gráfico contamos en gran parte de los episodios con el amigo Steve Dillon, con ése dibujo claro y limpio, pero capaz de resultar desagradable o exageradamente explícito cuando se trata de plasmar la violencia y sus resultados en la anatomía humana. Lo cual respalda la sensación de que la serie ha dejado de ser de miedo sobrenatural para ser de miedo a lo que es capaz de hacer un ser humano a otro. Un Dillon que se acoplará perfectamente a los guiones de Ennis para dar lugar luego a la mencionada serie de Preacher.
Una de cal y una de arena. Un Constantine más cabronazo por un lado y más patético por otro. Una irlandesización velada de la serie (o no tan velada) alejándose de la britanización a la que Delano la había sometido. En la parte del terror cambiamos lo paranormal por amenazas más religiosas , ya que pasamos de demonios ávidos de almas humanas al eterno enfrentamiento entre ángeles y demonios. Es más, como he comentado ya, a menudo se pierde el aliciente paranormal para que las amenazas sean realmente personas humanas, en muchas ocasiones más peligrosas y crueles que cualquier ser ultraterreno. Un Hellblazer igual, pero distinto (¿recordáis lo que mencionaba de las versiones del personaje?). Y aún así el balance general de la etapa es bueno.
3. Eddie Campbell (85-88 USA)
Eddie Campbell, dentro de las etapas de Hellblazer, es un periodo breve (del 85 al 88 USA) y no hay mucho que decir sobre ella…
Pero antes de adentrarse en el Constantine de Eddie Cambell tenemos un breve interludio realizado por Jamie Delano (el #84). Y curiosamente me ha gustado muchísimo más ése interludio que la saga posterior.
La historia es simple: Chas recoge a John en el aeropuerto y lo deja en su propia casa para presentarle luego a su nieta. Mientras Constantine espera en la casa de su amigo le vienen viejos recuerdos de la temporada en la que convivió allí con su amigo, su madre y una mona llamada Putón. No deja de ser un episodio anecdótico, pero me ha caído en gracia.
Después tenemos ya la saga de Campbell. La verdad es que conforme la leía me venía todo de nuevo. No recordaba absolutamente nada de éstos cuatro números. No me sonaban para nada. Lo cual quiere decir que me los dejé sin leer en su momento. O que los leí y decidí olvidarlos. Tanto una cosa como la otra no le hacen un favor a Campbell, así que…
¡Ah! ¿Y de qué va? Pues en la contraportada pone: John Constantine tiene una misión, salvar la realidad. Le acompañan un fantasma, un gato diabólico y muchos malos espíritus. Nadie dijo que iba a ser facil. Fascinante, ¿verdad? ¡Pues no lo es!
Bueno, aquí ponemos nuestra marquita de lectura y dejamos el tema hasta el siguiente autor. Autor que por cierto vió cortada su etapa en la publicación en castellano, así que llegaremos hasta dónde Norma quiso. ¿Su nombre? Paul Jenkins.
4. Paul Jenkins (89-128 USA)

Bueno, al tajo. De las etapas de Hellblazer, Jenkins comienza la suya con un par de numeretes en los que el amigo Constantine hace una de las cosas que mejor se le dan: que la gente (o seres sobrenaturales) le deban favores. Después nos presenta a su elenco de secundarios fijos para su etapa: Rich Eldrige, un compañero de juventud de John de finales de los 70 que se niega a abandonar sus creencias punks, su mujer Michelle y su hijo Syder.
Precisamente el crío será el eje central de su primera saga, Masa crítica, en la que aprovechará para hacer una limpieza de todo aquel lastre que Ennis le dió al personaje y con el que a él no le interesaba cargar. Regresan ciertos conocidos y aparecen nuevos demonios.
Después tenemos unos cuantos numerillos en los que poco a poco Jenkins se va acomodando al personaje y nos demuestra que en una sola grapa es capaz de desarrollar una historia completa sin problemas. Y llegamos a la centena. 100 numeretes ya, y toca repasar la relación paterno-filial del amigo Constantine.
Después Jenkins continúa enriqueciendo la historia del personaje y nos ofrece una saga en la que retoma cierto elemento que creó al finalizar Masa crítica. Y aquí se plantan unas semillitas que germinarán hacia el final de su etapa.
Y luego tenemos una revisión del ciclo artúrico bajo el particular prima de la serie, en la que Jenkins nos vuelve a relacionar sentimentalmente al Constantine (pero sin resultar tan baboso y romanticón como Ennis) y otros cuantos numerillos más de cara al décimo aniversario de la serie en el 120. Pero… ¡diantres! Norma nos dejó tirados. Menos mal que existe el previews…
Pero antes de adentrarnos en territorio desconocido, hay que hacer una mención especial al artista que ha ilustrado casi todos los números publicados hasta éste momento bajo la pluma (o procesador de textos) de Jenkins: el señor Sean Phillips. Para quitarse el sombrero y rendirle pleitesía para el resto de su carrera. Poco más se puede decir.
En el 120 tenemos un numero “recopilatorio” e instrospectivo. Llegan incluso a aparecer Muerte (la de los Eternos) , los mismísimos autores (Jenkins y Phillips), ¡e incluso Alan Moore! Una pena que esté inédito por éstos lares.
A partir del 121 dibuja Warren Pleece, y nos presentan a la familia de la nueva pareja de Constantine, con visita de un enemigo quizá ya demasiado recurrente.
Y nos encaminamos ya a la última saga de Jenkins, dónde ata todos los cabos que nos ha ido soltando durante éstos casi cuarenta números, recupera y posiciona a todos sus secundarios y personajes creados y deja a Constantine arregladito para que lo tome el siguiente guionista.
Sé que con Jenkins me he extendido y contado más argumentos que con el resto de escritores hasta ahora, pero es que debo reconocer que hasta éste momento de relectura es el autor que más me ha gustado. Sin llegar a aburrirme como me pasó con Delano ni dejar de lado la parte sobrenatural como hizo Ennis. Una gran etapa que merece la pena… ¡Y dibujada casi toda por Sean Phillips!
Y, curiosamente, dicen que el caballero era editor (de las Tortugas Ninja!) y que ésto fueron sus primeros pinitos como guionista. La verdad es que lo hizo muy bien, pero luego… Porque no es por nada, pero sus etapas en Hulk, Spiderman, etc. siempre me han parecido un quiero y no puedo.
Por cierto, esta relectura se está realizando siguiendo el orden usa de la serie, por lo que ahora viene es de nuevo Ennis.
5. Warren Ellis (134-143 USA) / 6. Darko Makan (144–145 USA)

Dentro de las etapas de Hellblazer, la de Ellis arranca en una saga de seis números (#134 a #139) en la que Constantine se dedica a rastrear a un mago que se cargó a una de sus anteriores novias. No está mal, pero quizá peca un poco de alargamiento. Estos seis números podrían ser perfectamente la mitad, pero bueno…
Para cuando Ellis tenía listo el guión del número 141 en el que trataba el tema de unos crímenes en un instituto, resulta que DC le dijo que no sería demasiado conveniente publicarla, dada la cercanía de la masacre del instituto Columbine (más datos en el enlace). Así que se ejerció la censura, con el consiguiente mosqueo por parte del guionista que anunció que cogía sus bartulos y se largaba con viento fresco. De todas formas la historia es encontrable casi sin problemas por la web, aunque sin colorear. Por ejemplo se puede ver aquí.
Así que los números que quedan de Ellis resultan ser historias autoconclusivas dibujadas por un buen abanico de autores: Frank Teran, Tim Bradstreet, Javier Pulido y Marcelo Frusin. Es curioso que se finalice su etapa a base de historias autocontenidas en una sola grapa (y que me han gustado bastante, para qué negarlo) justo cuando la comenzaba haciendo un ejercicio de narrativa descomprimida.
De todas formas siempre quedará en el aire la duda de qué habría sido de Cosntantine si la censura no hubiese provocado la estampida del guionista de la serie. ¿Habría llegado a la cuarentena de números como los escritores anteriores?
Después de Ellis el croata Darco Macan se encargaría de un par de numeritos hasta la entrada en la serie de Brian Azzarello.
7. Brian Azzarello (146 al 174 USA)

Y es una lástima, pues la elección gráfica es impecable. Comenzamos con Corben, seguido luego por Marcelo Frusin (cómo me recuerda a Risso el dibujo de éste tipo). Pero ni por los dibujantes consigo cambiar de idea.
En cuanto a nivel argumental comenzamos con un Constantine entre rejas, asistimos a su “liberación”, descubrimos el por qué había terminado allí y los pasos que da para resarcirse con quien le ha hecho todo ésto.
La parte mágica y sobrenatural brilla por su ausencia. Es prácticamente inexistente. Las referencias y raices británicas del personaje son arrancadas de cuajo, teniendo en su lugar un paseito por la América profunda y sus típicos personajes macabros.
Igual si se hubiera publicado en otro contexto (serie aparte) y con otro nombre en el personaje protagonista puede que incluso hubiese llegado a gustarme. Pero con Hellblazer no. Que diga la gente lo que quiera, pero éste no es mi Constantine.
En la recámara tenemos una vuelta a los orígenes. Un devolver al personaje a su esencia original. Una etapa que escribe el señor Mike Carey.
Nos dejamos para más adelante el resto de etapas de Hellblazer, cuyos autores encargados de John Constantine serán:
8. Mike Carey (175–215, y 229 USA)
9. Denise Mina (216–228 USA)
10 Andy Diggle (230–249 USA, excepto 245 y 246 USA)
11 Jason Aaaron (245-246 USA)
12 Peter Milligan (251–300 USA)

Cuadro minifigura John Constantine (Hellblazer)



