¿Sabías que Ghost Rider apareció por primera vez en Marvel Spotlight #5 (1972)?. Creado por Roy Thomas, Gary Friedrich y Mike Ploog está inspirado en un personaje del oeste de 1949 con el mismo nombre. Johnny Blaze fue el primer Motorista Fantasma moderno, seguido por Danny Ketch en 1990, cuya serie revitalizó las ventas de Marvel en los 90. En Midnight Sons lideró a un grupo sobrenatural. Su “mirada de penitencia” se introdujo años después de su debut. Ha tenido series regulares, miniseries y cruces con héroes como Spider-Man, Wolverine o los Vengadores, y llegó a portar el martillo de Thor como Ghost Rider cósmico.
Suelen destacarse dos etapas como las más importantes en la historia editorial del Motorista Fantasma:
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La etapa original de Johnny Blaze (1972–1983)
Los primeros 80 números establecieron la mitología del personaje, con mezcla de terror, acción y drama sobrenatural. Es la base de todo lo que vino después.
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La etapa de Danny Ketch (1990–1998)
Escrita por Howard Mackie y dibujada por Javier Saltares y Mark Texeira, devolvió al personaje a la primera línea de Marvel en plena “Marvel de los 90”. Más oscura, con un diseño icónico y gran desarrollo de la parte demoníaca. Muchos la consideran la serie más influyente.
Una curiosidad poco conocida es que, en los cómics, el fuego del cráneo de Ghost Rider no es calor real, sino “fuego infernal”, una energía sobrenatural que quema el alma y la esencia de sus enemigos, pero no daña objetos o personas inocentes, ni siquiera su propia ropa o moto. Esto le permite luchar sin destruir todo a su alrededor… aunque a veces lo usa para aterrorizar a sus rivales.