En un momento en el que todos pretendemos remar hacia el mismo lado, salir a la calle y encontrarse personas sin mascarilla no suele alegrar mucho a los espectadores. La pura verdad es que el 90% de las personas que no la está usando es porque está fumando y el resto está comiendo o bebiendo (no estamos contando aquellos que están sentados en la terraza de un local de hostelería). Fumar se está convirtiendo en un handicap social más allá de lo que venía siendo en los últimos años, desde que entró en vigor la prohibición de fumar en locales de hostelería y restauración, transporte público y diferentes espacios concretos.

Hace unos años asistimos a un fuerte boom de las pipas de vapeo. Afloraron numerosos negocios a pie de calle, que poco a poco fueron desapareciendo para fusionarse con los estancos. Esto no significa que supusiesen un fracaso en sí: de hecho, son muchas las personas que tuvieron su fase de vapeo entre el tabaquismo tradicional y cuando dejaron de fumar definitivamente. El vapeo se ha usado como puente y tal vez no tenga tanto público activo permanente, por eso en estos momentos son los estancos los principales comercializadores de este producto.

Capítulo aparte para el snus, un gran desconocido todavía hoy en España, que viene directamente de Suecia, eso sí, habiendo causado ya estragos en otros puntos de Europa a partir de que se legalizase. Se presenta como una de las alternativas al tabaquismo más discretas y sanas: consiste en unas pequeñas bolsas con una carga variable de nicotina (según necesidades) y con diferentes aromas a elegir. No contienen tabaco, y el resto de sustancias que las componen no son tan nocivas como las de los cigarrillos, ya que son un producto que no requiere combustión. Estas bolsas o pouches se colocan bajo el labio superior y van liberando gradualmente la nicotina y el sabor, por lo que pueden ser usadas con mascarilla, e incluso algunos futbolistas de élite las usas durante los partidos.

Si evitamos la combustión, no sólo eliminamos ingredientes como el alquitrán, sino que evitamos exhalar el humo y los olores indeseados, Tampoco generamos ceniza ni colillas. Se trata de un método limpio que empieza a popularizarse. Es un concepto compatible con los espacios públicos y las mascarillas. No está enfocado a deshabituarse completamente de la nicotina pero sí del tabaquismo en sí.

Como alternativas para dejar de fumar completamente, los programas de la Seguridad Social a base de medicamentos y terapia, los parches y los chicles de nicotina siguen en activo, pero sin duda alguna, lo principal es tener la plena convicción de querer dejar el hábito de fumar y poner todo de nuestra parte.