Relato: La única lucha que se pierde es aquella que se abandona…

Cuadro Roy lichtenstein

«La vida es aquello que nos sucede mientras nosotros hacemos otros planes…»

Mario llega a casa del gimnasio, esta tarde le han pegado duro. Su afición por el boxeo algún día que otro le rompe el labio, le hincha el ojo o le jode la mandíbula. Aún así le apasiona y no tiene ninguna intención de dejarlo.

Deja la mochila y se mete en la ducha. El agua caliente resbala por su cuerpo grande, fuerte, tenso aún por la pelea. Cierra los ojos y sólo puede ver imágenes de su compañero aproximándose, intentando golpearle, y aún bajo el agua de modo innato, hace movimientos para esquivarlo. Está inmerso en esa imagen, rabioso aún por no haber estado hoy a la altura, cuando el jabón se aproxima hasta su boca y el escozor le devuelve a la realidad. «Duele», piensa, «esta mierda duele».

Cierra la ducha y sale en toalla hasta su habitación. Al abrir la puerta casi pisa a Mina, la mira levantando las dos cejas con desdén, y la gata le ignora y se dedica a restregarse mimosa contra su pierna.

Mario se viste rápido, se calza sus etnies, coge una lata de coca cola, el Ipod y sale de su casa. Ya en el ascensor se da cuenta de que no ha cogido nada de abrigo y empieza a hacer frío. Vuelve a entrar, abre el armario y saca la cazadora que guardó el año pasado cuando la primaverá nos sorprendió calurosa.

Apenas cinco minutos andando y llega al parque donde ha quedado con sus colegas. No ha llegado ninguno aún. La puntualidad no les caracteriza, en realidad a Mario tampoco, pero hoy simplemente llegó a la hora. Se sienta en el banco de rigor, y saca sus movidas para liarse un porro. Termina y lo enciende. Le da una calada fuerte, intensa y apoya la nuca en el banco disfrutando del instante. Echa el humo también con fuerza y se relaja viendo como lo deshace el viento.

No hace mucho frío, pero se alegra de haberse vuelto a por la cazadora, está agusto, en su puto mundo, ahora ni la herida del labio le molesta. Mira los árboles del parque, el otoño está barriendo sus hojas. Aún así es muy agradable el paisaje que observa. Le gusta su barrio, siempre le gustó, con sus amigos de siempre, con su parque de siempre, con su banco de siempre…

Deja caer una china que casi le quema y al sacudirse se da cuenta de que tiene algo en el bolsillo izquierdo de la cazadora. Lo abre y deja escapar una sonrisa de sorpresa cuando se da cuenta de lo que es. Unos pendientes de aro, unos pendientes de chica, de aquella chica…

Los saca y los mira. «Vaya…», «siguen aquí…», piensa. Sigue fumándose su porro con los pendientes en la otra mano. Recuerda cómo llegaron ahí. Fue una tarde de marzo, en un irlandés al que llevo a esa chica a tomar cerveza. Hacía frío pero no importaba nada, ni el frío, ni lo caras que eran las cervezas, ni que al Madrid lo eliminaran de la Champions, ni que la única cena fueran aquellos panchitos de las tapas… Mario le sonrió sincero, le besó con ganas, y le robó los pendientes que ella había dejado encima de su comic. Se sintió satisfecho y pícaro, pensando que ella no se había dado cuenta. Pero ella sólo estaba fingiendo, pensó que así tendría excusa para volver a verle, para volver a besarle…, pero vio perfectamente cómo él se había guardado los pendientes en su bolsillo izquierdo…

De repente se suceden mil y una imágenes en la mente de Mario. Y en todas, ella aparece mirándole fijamente, con aquella mirada que lo atravesaba, coqueta, presumida, siempre risueña… La recuerda dulce, impetuosa, insinuante y sincera. Nota un nudo en el estómago, se le borra la medio sonrisa de la boca y su pulso se acelera. Quizá por la sensación que le come por dentro, quizá porque por primera vez después de meses y meses ahora piensa en todo lo que pasó, ahora, en este instante, ahora, de repente, ahora, al encontrar sus pendientes.

Tira el porro, se lo ha fumado entero y sus amigos siguen sin llegar. Echa mano al móvil, abre la carpeta de mensajes. Pasa los más recientes y se da cuenta de que el resto tienen todos el mismo nombre, SU nombre: Aliena, Aliena, Aliena…