Portada No mires atrásEl boom de la novela negra sueca a raíz del megaéxito de la saga Millenium ha surtido a las librerías de un montón de títulos de autores desconocidos por estos pagos hasta hace cuatro días. Una generación de escritores a los que les gusta tomarse las cosas con calma, recrearse en sus paisajes y en sus gentes. Hay algo desolado y rural en sus historias que nos transporta a lugares fríos y solitarios, donde el ambiente lento, entristecido y depresivo parece llevar irremediablemente al suicidio.

Karin Fossum es una de las escritoras más famosas de su país. No Mires Atrás, la segunda novela protagonizada por el inspector Konrad Sejer, un policía que recuerda poderosamente a Kurt Wallander, el detective creado por Henning Mankell, cuenta cómo en una pequeña localidad de Suecia aparece asesinada una adolescente. Una muchacha llena de cualidades, querida y conocida por todos. Según avanza la investigación, el policía descubrirá los secretos de un lugar en apariencia idílico, que esconde más miserias de las que parece a simple vista en un ambiente cerrado, sórdido y endogámico. No Mires Atrás es un relato pausado, machacón, lastrado con innecesarios detalles que no sólo no vienen al caso, sino que además despistan de la narración dando vueltas sobre cada minucia. Al lector no le interesa saber cada vez que un personaje se rasca o cuántas veces mastica un bocado. Su principal defecto es que, además, padece de la falta de un protagonista carismático. Una novela aburrida y poco sorprendente de otra autora sobrevalorada gracias a las andanzas de Lisbeth Salander.

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