Radar Scope, la recreativa fallida de Nintendo de la que surgió Donkey Kong

A finales de los años 70 dos máquinas recreativas dominaban el por aquel entonces pujante negocio de los arcade, por un lado teníamos a la fundacional Space Invaders de Taito (posiblemente una de las recreativas más famosas y exitosas de todos los tiempos) y por otro lado millones de jugadores disfrutaban de lo lindo con Galaxian, otro matamarcianos (en este caso de Namco). Surgida la primera en el año 78 y la segunda en el año 79 no faltó tiempo para que otras empresas se dispusieran a repetir mecánica aprovechando la inercia y el éxito de aquellos juegos. En estas empresas que querían lanzar un producto seguro se encontraba Nintendo, que en el año 80 presentó el título Radar Scope, o más bien una copia descarada de lo que sería unir las mecánicas y la ambientación de Space Invaders + Galaxian. Nintendo, que por aquel entonces se dedicaba a la fabricación de juguetes y cuyo margen de beneficios se estaba acortando por el encarecimiento de las materias primas,  apostó  sobre seguro (o eso creía)  en una de sus primeras aventuras recreativas. Y así fue como Radar Scope , la aventura espacial donde jugador asume el papel de una nave que debe acabar con las formaciones de una raza enemiga conocida como Gamma Raiders, vio la luz primero en Japón y más tarde en EEUU. El resultado: un estrepitoso fracaso.

 

A toro pasado es muy fácil opinar sobre las causas del fracaso: unos comentan que en aquellos momentos se habían pasado de moda los matamarcianos, otros que dado que la fabricación de la máquina se realizaba en Japón tardaban cuatro meses en llegar a EEUU y el juego por tanto había perdido fuerza, etc… Igual para encontrar la razón basta simplemente con jugar a Radar Scope, Space Invaders, Galaxian y preguntarnos ¿Dónde gastarías tus monedas en las futuras partidas? A nosotros nos costaría bastante elegir el juego de Nintendo dada la pureza y jugabilidad de Space Invaders y la adicción de Galaxian. Seamos sinceros, Radar Scope es un tanto mediocre frente a otros títulos similares y los usuarios le dieron de lado.

 

Ante esta situación Nintendo se encontró  que miles de máquinas arcades de Radar Scope no tenían salida y dormitaban en los almacenes de EEUU, así que decidió utilizar la misma cabina para otro juego. Tras un proceso interno de tormenta de ideas la tarea de idear un nuevo juego recayó en el joven Shigeru Miyamoto quien planteó un juego de plataformas donde un joven héroe debía liberar a su secuestrada amada, original como nadie. Tras infructuosas negociaciones para conseguir los derechos de Popeye, imaginaos un Popeye peleando por su novia Olivia frente al fortachón Brutus, los diseñadores tuvieron que reacondicionar la historia con otros protagonistas. ¿Y por qué no un fontanero? ¿Y por qué no pelea contra un mono gigante? ¿Y por qué no llamar al protagonista Mario? ¿Y si llamamos al juego Donkey Kong aunque nos enfrentemos a una demanda de Universal? Y así amigos, la máquina que en su día iba a seguir el camino trazado por los matamarcianos se convirtió en el cobijo de quizás el nacimiento, allá por el año 81,  del personaje de videojuegos más importante de la historia: Mario Bross.