Villena, traslado de Primo de Rivera (1939)
Onésimo Redondo, co-fundador de las JONS

Onésimo Redondo, co-fundador de las JONS

Más de 80 años después del inicio de la guerra civil española, en la que el falangismo y el nacional-sindicalismo jugaron un papel esencial, poco o casi nada se ha estudiado relativo a la influencia, la relación y al acercamiento de la doctrina nacional-sindicalista española al movimiento obrero y revolucionario de nuestro país.

Si bien los orígenes del movimiento nazi-fascista internacional en Italia y en Alemania en los años 20 y 30 ya tuvieron una influencia clara de los aspectos ideológicos del sindicalismo anarquista y marxista de inicios del siglo XX, donde más claramente se vio la adopción por parte de los movimientos totalitarios de un lenguaje revolucionario e incluso de una simbología física atractiva para el movimiento y la clase obrera, fue en el caso de la España de los años 30.

El grupo político pionero del totalitarismo español de inspiración fascista fueron las JONS-Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, fundadas en octubre de 1931 a través de dos grupos previos, el grupo del periódico “La Conquista del Estado” (fundado por Ramiro Ledesma Ramos) y las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica (JCAH, fundadas por Onésimo Redondo Ortega), que ya entonces mezclaba el sindicalismo, la cuestión agraria y un hondo patriotismo.

Posteriormente, las JONS se va a fusionar en 1934 con un partido político fundado el año anterior por José Antonio Primo de Rivera, la Falange Española (FE), naciendo así el partido oficial del totalitarismo español de los años 30, la FE-JONS.

1) La ideología obrerista del nacional-sindicalismo español

Página del periódico "El Fascio" de 1933

Página del periódico “El Fascio” de 1933, en el que se expone la teoría y la simbología nacional-sindicalista de las JONS.

Las bases de este nacional-sindicalismo que dio fundamento teórico al falangismo español, quedan establecidas en primer lugar por parte de Ramiro Ledesma Ramos (filósofo y científico, que llegó a escribir en la “Revista de Occidente” de Ortega). Sera él (como queda establecido en el Archivo de “La Conquista del Estado” y en las “Obras Completas” del autor), quien idea el concepto de nacional-sindicalismo.

En esa elaboración doctrinal nacional-sindicalista, Ledesma presenta conceptos ya existentes en las reivindicación sindicales agrarias de la CNT (sindicato anarquista fundado en 1910 y principal fuerza obrera española hasta 1939) y la UGT, y además elabora todo un programa ideológico cercano y atractivo para la clase obrera española, con el objetivo de atraerse el apoyo de una clase obrera, y especialmente campesina (el aspecto agrario y rural fue clave en este movimiento) muy desfavorecida por el sistema liberal español.

Como ejemplo destaca el llamado “Manifiesto político” del periódico “La Conquista del Estado”, firmado el 14 de marzo de 1931 por Ramiro Ledesma, en el que se establecen algunos aspectos claves de la fundación de la doctrina nacional-sindicalista:

“(…) -Estructuración sindical de la economía.
-Potenciación del trabajo.
-Expropiación de los terratenientes. Las tierras expropiadas se nacionalizarán y serán entregadas a los Municipios y entidades sindicales de campesinos.
-Justicia social y disciplina social.
-Exclusiva actuación revolucionaria hasta lograr en España el triunfo del nuevo Estado. Métodos de acción directa sobre el viejo Estado y los viejos grupos políticos sociales del viejo régimen (…)”

José Antonio Primo de Rivera y Ramiro Ledesma Ramos

Imagen de una de las muchas reuniones que sostuvieron los dos máximos dirigentes del movimiento nacional-sindicalista español, José Antonio Primo de Rivera y Ramiro Ledesma Ramos.

Como vemos, Ramiro Ledesma utiliza un manifiesto con propuestas políticas revolucionarias, que sin duda iban a despertar el apoyo de una clase trabajadora explotada por el sistema caciquil e industrial español del capitalismo, y que en nada tenía que envidiar en cuanto a compromiso obrero y social con los programas político-sindicales de los congresos del sindicato anarquista CNT de junio de 1931, o del partido comunista PCE de marzo de 1932, y que únicamente se diferenciaba de éstos en el acento nacional, patriótico y corporativo.

Tampoco resulta casual, a tenor de las coincidencias programáticas con el anarco-sindicalismo, que en junio de 1931, Ramiro Ledesma publicara en su periódico un artículo llamado “Congreso extraordinario de la CNT”, en el que decía literalmente:
“Nosotros tropezamos ahora mismo con el casi millón de adheridos a la C.N.T. Vamos forzosamente a buscarla y a comprenderla y a interpretarla con ojos amigos. Hemos de estar junto a la C.N.T., en estos momentos de inmediata batalla sindical, en estos instantes de ponderación de fuerzas sociales. Así creemos cumplir con nuestro deber de artífices de la conciencia y de la próxima y genuina cultura de España”.

Milicianos anarco-sindicalistas de la CNT

Imagen de milicianos anarco-sindicalistas de la CNT, el principal y más importante sindicato obrero español de inicios del siglo XX, y que fue fuente de inspiración para el nacional-sindicalismo español.

Con este guiño, Ramiro pretendía claramente llamar a ese “casi millón” para que se incorporara a su proyecto nacional-sindicalista, fundamentando al movimiento nacional-sindicalista como un proyecto nacional pero orientado a las masas trabajadoras.
No en vano, como indica José María San Román en su artículo “La Falange que quiso ser de los rojos y de las JONS”, los nacional-sindicalistas parece ser que llegaron incluso a dejarse ver en el Congreso de la CNT de junio de 1931 ubicado en el Teatro del Conservatorio de Madrid, donde repartieron su propaganda política obrerista y trataron de entablar contactos políticos.

Se ve, por tanto, claramente a lo largo del año 1931 y hasta la fusión con F.E. en 1934 un programa claramente revolucionario, rupturista y cercano al sindicalismo en las propuestas doctrinales de Ramiro Ledesma que se ven frecuentemente ignoradas desde la derecha y la izquierda, limitados a ver al nacional-sindicalismo de Ledesma como un movimiento típicamente burgués, y conservador.

Publicación "La Conquista del Estado"

Portada de uno de los ejemplares de la publicación “La Conquista del Estado”, fundada por Ramiro Ledesma, y en la que se exponen las bases doctrinales del nacional-sindicalista y su orientación obrerista y revolucionaria.

Además, para demostrar su apuesta clara por un cambio político en España que pasaba por superar el régimen monárquico-oligárquico español heredero directo de la monarquía de Alfonso XIII, “La Conquista del Estado” se mostraba abiertamente partidaria del cambio político republicano, suscitando las simpatías de las masas populares españolas, como se evidencia en un texto titulado “La proclamación de la República” y fechado el 18 de abril de 1931, que afirmaba:

“La República llega rodeada de alientos liberales. Con más de un siglo de retraso; el pueblo exalta hoy mitos ineficaces, y hemos de impedir que se le hurten las verdaderas conquistas de esta época. Nada de estancarse en la fase mediocre de una socialdemocracia más. Nada de pelea ante enemigos inexistentes. La República naciente hará posibles las batallas actuales. ¡Nadie nos niega hoy la libertad, camaradas!”.

Nicasio Álvarez de Sotomayor, líder sindical de la CNT

Imagen de Nicasio Álvarez de Sotomayor, líder sindical de la CNT que pasó a las filas del jonsismo y fue uno de los fundadores de la C.O.N.S., el sindicato falangista.

No obstante, con la fusión del grupo de Ledesma y Redondo, las JONS, con la F.E. en 1934, aunque las propuestas más obreristas de las JONS quedaron matizadas en el nuevo movimiento-binomio, este nuevo movimiento político no perdió completamente su orientación obrerista, en este caso, también fomentada por el líder falangista José Antonio Primo de Rivera (brillante abogado, aficionado a la poesía e hijo del dictador Miguel Primo de Rivera), fundador de Falange Española-F.E. en el famoso mitin del Teatro de la Comedia el 29 de octubre de 1933.

Desde el primer momento, José Antonio expuso en sus discursos una fuerte crítica al sistema capitalista, a la oligarquía y al caciquismo (como ya había hecho su padre) y una fuerte apuesta por un programa social orientado a las clases populares.
En el mismo discurso fundacional del Teatro de la Comedia de Madrid de 1933, afirmaba;

“Y os encontraríais trabajadores de los campos que de sol a sol se doblaban sobre la tierra, abrasadas las costillas, y que ganaban en todo el año, gracias al libre juego de la economía liberal, setenta u ochenta jornales de tres pesetas. Por eso tuvo que nacer, y fue justo su nacimiento (nosotros no recatamos ninguna verdad), el socialismo. Los obreros tuvieron que defenderse contra aquel sistema, que sólo les daba promesas de derechos, pero no se cuidaba de proporcionarles una vida justa”.

En la misma línea de crítica anti-liberal se manifestaba en el discurso del Cine Madrid el 19 de mayo de 1935 cuando afirmaba;

“Pensad a lo que ha venido a quedar reducido el hombre europeo por obra del capitalismo. Ya no tiene casa, ya no tiene patrimonio, ya no tiene individualidad, ya no tiene habilidad artesana, ya es un simple número de aglomeraciones”.

Retrato idealizado de José Antonio Primo de Rivera

Retrato idealizado de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, representado con los principales símbolos del falangismo y del nacional-sindicalismo; la camisa azul y la bandera rojinegra, tomadas del movimiento obrero.

Y en numerosos alegatos revolucionarios, sindicalistas y orientados a las clases trabajadoras, tales como el artículo “Obreros españoles”, aparecido en el periódico falangista “Arriba” el 21 de noviembre de 1935, que menciona:

“El Movimiento Nacionalsindicalista está seguro de haber encontrado una salida justa: ni capitalista ni comunista. Acabará de una vez con los intermediarios políticos y los parásitos. Y, sobre todo, asignará la plusvalía, no al capitalista, no al Estado, sino al productor encuadrado en sus sindicatos. Por la Patria, el Pan y la Justicia. Impondremos sin contemplaciones un orden de cosas nuevo, sin hambrientos, sin políticos profesionales, sin caciques, sin usureros y sin especuladores. ¡Ni derechas ni izquierdas! ¡Ni comunismo ni capitalismo! Un régimen nacional. ¡El régimen Nacionalsindicalista!“

Ya el abogado Jorge Garrido San Román describía el pensamiento económico de José Antonio orientado claramente hacia la cuestión social y la crítica al capitalismo liberal afirmando;

“Para José Antonio, eran los capitalistas y usureros de la banca y las finanzas los únicos y verdaderos enemigos no sólo de los obreros, sino también de los empresarios. Es decir, una vez distinguido al capitalista del empresario, el enemigo del empresario no era el obrero, sino el capitalista, por lo que obreros y empresarios tenían en realidad un enemigo común: el capitalismo”.

No hay que olvidar, por último, que el programa político fundacional de las FE-JONS, los famosos “27 Puntos de FE-JONS” fechados en 1934, afirmaban en la misma línea;

“- Concebimos a España, en lo económico, como un gigantesco sindicato de productores. Organizaremos corporativamente a la sociedad española mediante un sistema de sindicatos verticales.
– Repudiamos el sistema capitalista, que se desentiende de las necesidades populares, deshumaniza la propiedad privada y aglomera a los trabajadores en masas informes, propicias a la miseria y a la desesperación.
– La riqueza tiene como primer destino mejorar las condiciones de vida de cuantos integran el pueblo. No es tolerable que masas enormes vivan miserablemente mientras unos cuantos disfrutan de todos los lujos.
– Defendemos la tendencia a la nacionalización del servicio de Banca y, mediante las corporaciones, a la de los grandes servicios públicos.
– Para ello adquirimos el compromiso de llevar a cabo sin contemplaciones la reforma económica y la reforma social de la agricultura.
– El Estado podrá expropiar sin indemnización las tierras cuya propiedad haya sido adquirida o disfrutada ilegalmente”.

Todavía tuvo el líder falangista una última oportunidad histórica de probar y evidenciar sus ideales sindicalistas y obreristas en su propio juicio final, según se recoge en el libro “José Antonio frente al Tribunal Popular”, de José María Mancisidor. En dicho juicio, celebrado en Alicante en noviembre de 1936, José Antonio afirmó que;

“Las personas que suponen que el régimen capitalista está en quiebra, en sus últimas manifestaciones, entienden que este régimen capitalista tiene que dar paso a una de estas soluciones: o bien a la solución socialista, o bien a la solución sindicalista.
Pues bien, como la Falange Española ha creído desde un principio, en que el sistema capitalista está en sus últimas manifestaciones y que, precisamente esta es la crisis de nuestra época, al decidirse por uno de esos dos sistemas optó por el sindicalista, porque creo que conserva en cierto modo el estímulo y da una cierta alegría de trabajo a la unidad orgánica del trabajador”.

Y es que, si bien, tanto en los 27 puntos, como en general en las obras políticas y en el testamento político de José Antonio se encuentra una defensa incuestionable de la propiedad privada (esencia y base del sistema capitalista), se ofrece una protección, orientación y defensa de las clases populares y trabajadoras y una inclinación hacia una revolución nacional-sindicalista nunca vistas hasta entonces por parte de una agrupación política que surgía “desde” el sistema, entendiendo al socialismo, comunismo y anarquismo como “fuera” de él.

2) La práctica obrerista del nacional-sindicalismo español

Esta situación, provocó que ya durante el periodo republicano, muchas personas desde dentro de las filas del movimiento obrero, se vieran abiertamente atraídas por el programa obrerista y social del movimiento nacional-sindicalista.

Como afirma Jesús Carlos Rodríguez Arroyo en su artículo “Nicasio Álvarez de Sotomayor. Del Anarcosindicalismo a Nacional-Sindicalismo”, primero Ramiro Ledesma vio clara la necesidad de ahondar en las divisiones internas del anarco-sindicalismo, y acercarse al sector denominado “treintista” más moderado de la CNT y alejado del puritanismo anarquista de la F.A.I., lo que dio lugar a la primera deserción interna en las filas de la CNT hacia el nacional-sindicalismo jonsista liderada por un hombre clave; Nicasio Álvarez de Sotomayor.

Sotomayor, que había llegado a ser Secretario de la Federación Local de Sindicatos Únicos de la CNT de Madrid, y con estudios de medicina, se había radicalizado en las huelgas y conflictos obreros de los años 20 y 30, y ya había iniciado un primer acercamiento con Ramiro Ledesma, según el autor, que se evidenció en una entrevista al líder sindical anarquista para “La Conquista del Estado” el 23 de mayo de 1931, en la que éste realiza un alegato sindicalista.
Según Arroyo, las discrepancias con el sector “faísta”, provocan que en 1932 se aparte (o más bien sea expulsado ) de la C.N.T. Posiblemente, su radicalismo anticomunista y anti-faísta había tenido que ver en esa expulsión, que le fue acercando al jonsismo fascista, atraído por el programa obrero y revolucionario de las JONS.

Aparece ya como un miembro activo jonsista en 1933, siendo uno de los miembros fundadores y organizadores del sindicato oficial falangista, la C.O.N.S. (Central Obrera Nacional Sindicalista), fundada el 4 de junio de 1934, y dirigida por Nicasio Álvarez de Sotomayor, como un intento de acercar el nacional-sindicalismo a la clase obrera española y tratar de contrarrestar la influencia de la CNT y UGT. Junto a él, se sumó a este transvase del movimiento obrero al falangismo otra figura polémica que llegaría a ser también co-fundador de la CONS; Manuel Mateo.

Estatutos C.O.N.SFicha de afiliación C.O.N.S

Según la descripción que hace Ceferino Maestú en su artículo “La Falange y los sindicatos obreros”, Mateo provenía de las filas comunistas, donde llegó a ser Secretario de Organización del Partido Comunista de Madrid a inicios de los años 30. Por discrepancias personales, es expulsado del PCE en 1934, y pasa a afiliarse a FE-JONS, siendo designado en 1935 Jefe de la CONS.

Fotografía de Ángel Pestaña, dirigente de la C.N.T

Fotografía de Ángel Pestaña, dirigente de la C.N.T., que fundaría el Partido Sindicalista y que fue uno de los líderes obreros más importantes de los años 30 que fue tentado por Primo de Rivera para pasarse a las filas falangistas.

No obstante, Sotomayor y Mateo no fueron los únicos tentados en pasarles de las filas del movimiento obrero a las del nacional-sindicalismo, atraídos por el mensaje obrero falangista. Según cuenta José María San Román, FE-JONS y Primo de Rivera intentaron entre 1934-1936, antes del estallido de la guerra civil y durante el proceso de escisión interna que derivó en la expulsión y salida de FE-JONS de Ledesma y Sotomayor, un proceso de acercamiento a diversos líderes históricos del socialismo y anarcosindicalismo, tales como el dirigente socialista Indalecio Prieto, y especialmente Ángel Pestaña, (líder anarcosindicalista que en 1932 es expulsado de la CNT y fundará el Partido Sindicalista, integrado en el Frente Popular en 1936), que entre 1934 y 1935 se reúne con José Antonio Primo de Rivera, que le intenta convencer de una coalición e incluso de una unidad de acción entre sus fuerzas que, finalmente, no llega a cuajar.

Milicianos republicanos en los primeros días de la guerra civil

Imagen a color de milicianos republicanos en los primeros días de la guerra civil, vestidos con el famoso “mono azul” que fue símbolo del movimiento obrero, y también del falangismo.

El trabajo, no obstante, del movimiento nacional-sindicalista había sido intenso y ya para 1936 estaba perfectamente encuadrado en torno a organizaciones visibles; FE-JONS en lo político y CONS en el terreno obrero y sindical (que según Ceferino Maestú llegó a celebrar en octubre de 1936 una concentración sindical con 70.000 trabajadores, pero que nunca pudo hacer frente a los más de 2 millones de afiliados de la UGT-CNT conjuntas durante la guerra civil) e incluso se habían asentado en lo simbólico, a través de la utilización de una simbología tomada del movimiento obrero, tales como la camisa azul (en referencia al típico mono de trabajo azul, símbolo del movimiento obrero), o la bandera rojinegra de FE-JONS (idéntica a los colores y la bandera del anarcosindicalismo de la CNT).

Con la muerte de los principales líderes del “ala sindical y revolucionaria” de FE-JONS, Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo en los primeros días y meses de la guerra civil, y del líder nacional de Falange, Primo de Rivera, en noviembre de 1936, FE-JONS perdió sus principales referencias en lo relativo a un nacional-sindicalismo revolucionario, obrero y social.

Como indica Miguel Aparicio en su artículo “Los comienzos del sindicalismo franquista”, la CONS, al igual que FE-JONS quedaron encuadrados dentro de la nueva unificación franquista, y pasó a denominarse sucesivamente Centrales Nacional-Sindicalistas (CNS, 1938), y la Organización Sindical (futura OSE, o Sindicato Vertical, 1940).

Manuel Hedilla Narciso PeralesSin embargo, ya para abril de 1939, con el fin de la guerra civil y el inicio de la dictadura franquista, la absorción de las organizaciones falangistas y la desaparición de los líderes históricos del nacional-sindicalismo en favor de la figura del Caudillo único, Francisco Franco, provocaron una “dulcificación” y moderación de la doctrina revolucionaria y obrera del falangismo, a pesar de la pervivencia de tendencias que continuaron con la línea sindicalista y obrera desde la oposición al franquismo institucional oficial, como la llevada a cabo por Manuel Hedilla Larrey primero, y luego por Narciso Perales, pero que no consiguieron resucitar e imponer los viejos ideales obreristas, opuestos también a la hegemonía franquista.

Aún todavía después de la desaparición del franquismo en 1975 y el inicio de la transición, se inició un leve intento de resucitar la vieja CONS, refundada en 1977, y que pasó a denominarse Confederación de Trabajadores Sindicalistas (CTS) que, sin embargo, no llegaron nunca a obtener ni la menos sombra de apoyo que en su día tuviera el nacional-sindicalismo.

Hoja de afiliación de la CONS (1977)

Imagen de una hoja de afiliación de la CONS, refundada brevemente en 1977, donde se puede leer parte de su mensaje obrero y social.

Probablemente, la moderación del discurso obrero del nacional-sindicalismo a partir de 1939, la identificación de éste en la guerra civil con las clases propietarias y burguesas, y el rechazo de los trabajadores, encuadrados en CNT-UGT, propiciaron que se perviviera una imagen del nacional-sindicalismo y del falangismo como una corriente únicamente burguesa, reaccionaria y anti-obrera que, como vimos, contrasta con la teoría y la práctica inicial de sus primeros dirigentes.

Fuentes

Obras completas de José Antonio Primo de Rivera.

Obras completas de Ramiro Ledesma Ramos.

– Garrido San Román, Jorge. El pensamiento económico de José Antonio Primo de Rivera y su vigencia .

– San Román, José María. La Falange que quiso ser de los rojos y de las JONS.

– Mancisidor, José María. José Antonio frente al Tribunal Popular.

– Rodríguez Arroyo, Jesús Carlos. Nicasio Álvarez de Sotomayor. Del Anarcosindicalismo a Nacional-Sindicalismo.

– Maestú, Ceferino. La Falange y los sindicatos obreros.

– Aparicio, Miguel. Los comienzos del sindicalismo franquista.

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