Imagen frontal Canto de Dordoniz (2)

Imagen frontal Canto de DordonizEncontraba en las proximidades de Dordóniz, municipio ubicado en el Condado de Treviño, el canto de Dordóniz es una de esas piezas cuyas incógnitas sobre su origen la dan un brillo añadido que no pasa desapercibido.

Gracias al erudito e investigador treviñes Deogracias Estavillo, nacido en Dordóniz a finales del siglo XIX, sabemos dónde se encontraba y que estaba colocada en posición vertical junto a un antiguo camino, próxima a la población. Estaba, por tanto, en un lugar preeminente desde el que se controlaban las idas y venidas de las personas que circulaban por este entorno. Además, conocemos por éste que los vecinos eran quiénes lo llamaban así, El Canto, y también “Piedra Lengua”. Estavillo dejo escrito que sobre esta piedra se tejieron algunas tradiciones locales, lo que nos habla de su importancia para las gentes del lugar.

La pieza destaca por su gran tamaño, con unas medidas de 2,36 metros de alto, por 80 centímetros de ancho y 17 cm de espesor. Está realizada sobre un bloque calizo, probablemente extraído de alguna cantera cercana. Se le ha estimado un peso de 750 kilogramos.

Se ha trabajado la piedra hasta conseguir un paralelepípedo en el que se han decorado su anverso y reverso. En el primero se ha rehundido el fondo, dejando en relieve un marco rectangular por el exterior del campo y desarrollando una figura humana, vestida con una túnica corta, en la que destacan los largos brazos doblados sobre los codos y levantados al cielo, con las palmas mirando al espectador.

Su cabeza es redondeada, sin que se aprecie cabellera. Se han marcado, con incisiones sencillas, algunos rasgos faciales, como la boca, la nariz y los ojos. El reverso de la pieza también presenta decoración. Su fondo está rehundido, como el anverso, pero se encuentra vacío. No obstante, este campo estaría recorrido por un borde resaltado, tratado con líneas incisas que parecen imitar una soga. La parte inferior de la pieza tiene un fuerte engrosamiento, actuando a modo de peana sobre la que parece estar el personaje central.

Aunque su tipología nos recuerda a las laudas funerarias de época romana, por su tamaño y la posición frontal de su protagonista, su elaboración parece más reciente. Debemos recordar que estamos en una zona de representaciones artísticas complejamente esquemáticas, que se datan en torno a los siglos VI-VIII de nuestra era y se encuentran alojadas en los complejos de cavidades rupestres existentes en la Montaña Alavesa y Treviño.

Aunque la función más sencilla de encajar estaría relacionada con su uso cultural o religioso, puesto que parece una figura orante, no podemos descartar otros. Por ejemplo, podríamos estar ante un hito que señalase el límite entre dos comunidades.

En este sentido cabe apuntar que seguimos inmersos en las dudas que Deogracias Estavillo tuvo al describir la pieza en 1975.

El Canto fue extraído de su penúltima ubicación por un anticuario y trasladado a su tienda. Fue adquirido por el Museo de San Telmo y trasladado a Donostia-San Sebastián en octubre de 1966, dónde fue expuesto al público.

Información proporcionada por F.R. Varón Hernández (Ondare Babesa S.L)