Pellizco por Ismurg

Puntos a saber:
– Esta escena no es basada en hechos reales. Rezo para que lo sea.
– No quiero un grupo de Facebook llamado “Toquemosle el culo a Ismurg”. No, cabrones.
– El razonamiento de la primera viñeta es cierto. Soy timidillo y tonto a los intentos de ligue. Mala combinación para alguien tan atractivo y con tanto sexappeal. Por lo tanto, sigo con el ramo de rosas (ya un poco mustias) esperando ese mail. Dicen que las aspirinas hacen que se conserven mejor. Claro, debe ser que a las rosas les debe doler la cabeza (por eso de que las han cortado) y se agradece algo para pasar mejor el mal rato. Además, todavía llevo la pajarita también. Tardé mucho en aprender en hacerla y ahora debo hacerla durar. En la ducha es un horror evitar que se moje. Tuve que buscar como hacerla por internet y resulta que hay hasta una técnica sexual llamada así. Ya ves tú que cosas. Lo que me parece que algo falla en mi plan ya que me da que los mails (y las chicas que los escriben) no van a ver mis rosas (un poco mustias) y mi pajarita (en perfecto estado). Puede que a las chicas ya no les gusten las flores (por ese tema raro de que significan nosequé sexual). O los chicos vestidos de etiqueta. O incluso, he llegado a pensar que puede que los correos no aprecien esos detalles al ser simplemente un mensaje informático. Un sencillo mensaje sin compromiso como “Quiero tener 21 hijos contigo”. Igualito, oiga. Demasiado directo o te vas por las ramas. Como cuando haces palomitas, nunca llegas a pillar el punto correcto y acabas todo quemado y ennegrecido. “Invitalas a un café, que eso funciona” me recomiendan. “Seré lesbiana a esa hora”, “Invoco al diablo, no lo entenderías”, “La multa por aparcar mal se la pondré igualmente” es lo que escucho como respuesta de ellas. “Chatea y twittea, que eso funciona” me recomiendan. Luego que ves todos los hombres barbudos quieren ser adolescentes cachondas, que las webcams crean traumas a raíz del grupo anterior y que no hay que decir que sabes hacerte la pajarita (supongo porque piensan en la postura sexual). “Se tú mismo, que eso funciona” me recomiendan. Si uno se pasa años hacer fuego frotando sus palmas, no funcionará por mucho que uno sea uno mismo. Y conseguirá, como en la vida real, unas manos encallecidas y un bonito codo de tenista por movimiento repetitivo. Ya me huelo una futura recomendación del estilo de “Ponte delante de un autobús, que eso funciona”. En fin, voy a ponerles ibuprofeno a las rosas para variar un poco.

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