El videojuego Hellboy: the science of evil (2008)

Basado en los éxitos de Devil May Cry u Onimusha, Konami planteaba un juego sin más argumento aparente que el de viajar por diferentes parajes (Rumania, Okinawa o un castillo nazi en la II Guerra Mundial) masacrando a todo objeto animado que se precie. No hay un hilo conductor que explique el porqué de la acción ni los motivos de la lucha. El sistema de juego es muy sencillo, con un solo jugador o por parejas, hay que ir avanzando por un único camino posible matando a todos los enemigos que se crucen en nuestro camino. Y es muy importante que cuando lleguemos al final hayamos acabado con todos ya que, en caso contrario, no podremos pasar al siguiente nivel.
En los 6 niveles en los que se compone el juego encontraremos pocos puzzles a resolver y los existentes requerirán, no nuestra inteligencia, sino la fuerza bruta. El catálogo de los enemigos que van apareciendo no es muy variado: dos o tres tipos por fases, casi todos iguales en aspecto y movimientos. Para hacerles frente dispondremos tan sólo de dos ataques diferentes: rápido y fuerte que podremos combinar ampliando un poco nuestro repertorio así como del enorme revolver del protagonista, poco recomendable debido a la lentitud entre carga y carga de munición.
La mejor virtud del juego reside en su apartado gráfico, que, sin ser realmente espectacular, cumple con creces lo que podríamos esperar de un juego de superhéroes. Los modelados y movimientos son buenos en unos escenarios cerrados en los que sólo hay un único camino, característica que influye en el detalle algunos elementos y limitan la interacción con otros objetos que no sean los que han planteado los desarrolladores. Pese a ello, elementos como los cuervos no pueden simplificarse a unas simples manchas negras.
Al igual que en lo gráfico, el sonido es un elemento reseñable. La banda sonora acompaña bien la acción de personaje y sobre todo funcionan los efectos sonoros. Muy conseguidos, reproducen con realismo los golpes de Hellboy, los lamentos de nuestros enemigos o los objetos que rompemos durante la lucha. Sin duda de lo más destacado .
En resumen, “Hellboy: the science of evil” es un producto fallido por parte de Konami ya que flojea en lo que no debe hacerlo ningún juego, en la jugabilidad. Se hace monótono, lineal y enseguida consigue hacernos querer dejar de jugar pese a que, en principio, los gráficos y el sonido nos indicaban lo contrario. Esperemos que no se vuelva a repetir este gatillazo en otro juego de superhéroes aunque, no sé porque, esto parece algo imposible.
[AMAZONPRODUCTS region=»es» asin=»B0018A7RA2″]








