Detalle portada Bautismo de fuego

Portada Bautismo de fuegoEs Bautismo de fuego, probablemente, la más irregular de las novelas de la saga. Esto es así porque se vuelve a producir en ella un cambio de formato, menor, pero considerable tras el alto nivel de excelencia logrado en Tiempo de odio.

Y es que si en la anterior novela tenía muchísimos puntos de vista que conformaban un collage deslumbrante y repleto de dinamismo, ahora nos reducimos casi exclusivamente a las ópticas de Ciri y de Geralt, siendo la acción más lineal, y no nos engañemos, aunque todo lo que le sucede a Ciri es muy interesante, el personaje en sí no tiene el desbordante carisma del brujo, mientras que éste durante la novela emprende un viaje a ninguna parte, que precisamente por esta falta de un objetivo bien definido, no llega a enganchar del todo al lector. Quizá sea este el (salvable) problema, quizá sea sencillamente el necesario bajón después de alcanzar la cima anterior, si bien es cierto que tras una primera mitad algo más fría que de costumbre, con las páginas la novela mejora considerablemente.

No quiero, sin embargo, desaconsejar la obra, más bien lo contrario. Siendo la que menos me gusta, sigue siendo parte fundamental de la saga y sigue los cánones que han hecho de la misma una de las mejores de la fantasía moderna: el sentido del humor de amplio recorrido, empleando con la misma soltura finas metáforas que bromas con palabras gruesas. El manejo del ritmo literario exactamente según los deseos de Sapkowski que nos vuelve adictos sin contemplaciones. La perfecta descripción de las trepidantes escenas de acción. El atractivo de los protagonistas. La construcción de personajes, tanto principales como secundarios, así como la riqueza y diversidad de los mismos. También la creación de razas. Los enanos de esta saga, por ejemplo, son mis favoritos de toda la fantasía.La riqueza de vocabulario y las drásticas diferencias en el uso del mismo dependiendo de quién tenga la palabra, que convierten cada libro en una delicia sintáctica. La abundancia de mensajes tan solo esbozados para que el lector los interprete como desee, mas nunca mediante imposiciones… Estas son las constantes en la escritura del polaco, en la serie de Geralt de Rivia, y como constantes que son aquí también aparecen.

Además de todas esas constantes, también existen muchas variables.

Seguimos presenciando, solo que ahora mucho más marcadamente la evolución de Ciri, que ahora está alejada de la paternal protección de Geralt y de una misteriosamente desaparecida Yennefer, sola y desvalida, en medio del mundo, en un lugar que ni aparece en los mapas. Tratando de inventarse a sí misma, dejándose llevar y cometiendo errores, muchos errores, descubriendo lo que es la vida en un confuso y doloroso bautismo de fuego. De esto trata la mitad de la novela.

La otra mitad va sobre la búsqueda de Ciri por parte de Geralt. Dando tumbos de un sitio a otro, en principio sólo, pero que sin darse cuenta da lugar a la Formación de un grupo de aventureros variopintos, que recuerdan conceptualmente a los grupos de las novelas de fantasía más al uso. Por supuesto esto es sólo una apariencia, Sapkowski no es precisamente típico, y si recurre a los tópicos del género es para parodiarlos.

Además del brujo, dolorido y entorpecido por sus propias dolencias de todas índoles, el grupo sería el formado por el ya conocido bardo metomentodo Jaskier, por la certera y pragmática arquera Milva, que guarda un secreto en su interior. Personaje de un realismo apabullante. También el “barbero” Regis, barbero con kilos de comillas, resabido, erudito, atípico. También está Cahir, el nilfgaardiano que insiste en que no lo es, terco y valiente. Todos los personajes son complejos, con muchas capas que se van quitando una a una para mostrar en verdad lo que son. El final de esta parte del libro, la así llamada batalla del puente, es el mejor momento de la novela, además de su final, con un pequeño epílogo lleno de ironía sobre Geralt, de Rivia.

Toda la acción transcurre en un ambiente de guerra y el caos, lleno de atrocidades, que aunque son cada vez peores, escandalizan y molestan cada vez menos al lector, al igual que a los personajes, realizando Sapkowski un interesante juego de deshumanización con ambos.

A continuación, unas citas que me han gustado:

“Todo animal racional de este mundo, cuando cae en la pobreza, la necesidad o la desgracia, acostumbra a unirse a sus hermanos porque entre ellos es más fácil soportar los tiempos malos, pues el uno ayuda al otro. Pero entre vosotros, humanos, cada uno mira solamente cómo sacar algo de la desgracia ajena. Si hay hambre, entonces no se reparte la comida sino que se devora al más débil. Tal proceder tiene sentido para los lobos, permite que sobreviva el individuo más saludable y fuerte. Pero en las razas dotadas de razón esa selección permite por lo general que pervivan y dominen los mayores hijos de puta. Las consecuencias y pronósticos de esto los habréis de sacar vosotros mismos.”

“La necesidad de expiación, de un bautismo de fuego que te limpie, el sentido de culpa, no son cosas cuyo derecho puedas arrogarte sólo tú. La vida se diferencia en esto de la banca: conoce deudas que se pagan endeudándose con otros.”

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