Portada Y: the last man 6“Vuestros instintos animales os dicen que debéis proteger al muchacho, pero preguntaros… ¿sois animales o sois mujeres?”. La mitad de la población mundial ha muerto. Todos los hombres de la Tierra han perecido, a excepción de Yorick Brown. Y en este mundo habitado exclusivamente por mujeres, ser el último hombre en la Tierra no es tarea fácil. De hecho, es algo bastante peligroso.

En “Ciclos” (publicado en “Y: The Last Man” # 6 a 10, de febrero a junio del 2003), el dilema aún es el mismo. ¿Las mujeres quieren proteger a Yorick? ¿O quieren ponerle fin a su vida? Uno podría pensar que en cada mujer hay un instinto materno primordial que suprimiría las ansias de matar, sin embargo después del gran desastre, las mujeres se han vuelto más violentas que nunca. Yorick es perseguido por las Amazonas, un culto que busca purgar al mundo de la perniciosa influencia de los hombres. Él también es el blanco de la jefa militar Alter Tse’Elon.

En este escenario, Yorick, la agente 355 y la Dra. Mann van hasta Ohio en tren. Terminan en Marrisville, un pueblito distinto a todo lo que han visto antes. Es un refugio seguro con electricidad, agua y comida fresca. Es como el proverbial oasis en medio del desierto. Por primera vez en meses, Yorick se siente a salvo. En Marrisville, conoce a Sonia, y ella es la primera mujer en sentirse atraída por él, la primera que no tiene planes malévolos, ni estratagemas ocultas ni tendencias homicidas. Aunque sea brevemente, Yorick deja de ser un blanco al que disparar y se convierte en el objeto de deseo.

Portada Y: the last man 7 y 8Yorick y Sonia tienen mucho en común, pero no hay tiempo para el romance. Yorick habla sobre su enamorada: “Beth fue la primera chica con la que dormí, ¿sabes? Ella fue la única mujer que me seguía queriendo cuando yo era simplemente un perdedor desempleado. Sólo por ello, creo que le debo un poco de lealtad”. ¿Es la lealtad lo que le impide tener sexo con Sonia? Para algunos lectores la verosimilitud de esta escena podría ser cuestionada (después de todo, ¿cómo podría el último hombre de la Tierra decirle no al sexo?), pero Brian K. Vaughan logra que funcione. Nos hace darnos cuenta de lo importante que Beth es para Yorick, y cómo a veces no todo puede reducirse al sexo.

Vaughan también hace que nos hagamos importantes preguntas. ¿Cómo puede existir un pequeño paraíso como Marrisville en un mundo en ruinas? ¿Por qué el resto de los Estados Unidos todavía está en caos y este pueblo de Ohio es tan prospero? La respuesta es revelada con prontitud a Yorick. Todas las mujeres que viven en este pueblo vienen de una penitenciaria de mujeres, todas son asesinas, ladronas, estafadoras, etc. Sin embargo, después de pasar años tras las rejas, también son una comunidad fuertemente unida. Ellas son organizadas, fuertes y hábiles. Siempre lo han sido. Y esa es la razón de su éxito. “Divierte y da miedo… una crítica profundamente creíble de la sociedad”, afirmó el Washington Post. Y ciertamente, Vaughan no huye de los temas políticamente incorrectos. Incluso la agente 355 critica el modelo carcelario estadounidense, y acepta la posibilidad de redención de estas mujeres.

Portada Y: the last man 9 y 10No obstante, los protagonistas no tendrán tiempo para disfrutar la cómoda vida de Marrisville. Porque las Amazonas siguen al acecho y, finalmente, los encuentran. Hero Brown intenta atacar a Yorick, su propio hermano. Este es un momento dramático que muestra el otro lado de la moneda. Si las convictas fueron capaces de reconstruir su entorno y vivir en paz, ¿qué le sucedió a la gente normal y decente? Como hemos visto en capítulos anteriores, la gente en New York y Boston se masacran entre sí. Hero Brown antes fue una chica adorable y ahora es una peleadora despiadada, dispuesta a matar a otros si eso garantiza su supervivencia. Aunque las Amazonas son derrotadas en la lucha, Sonia muere a manos de Hero.

Página Y: the last man 6 - 01Como siempre, Vaughan hace un magnífico trabajo al crear un mundo único, diferente a otras alternativas post-apocalípticas que he llegado a ver y, sin embargo, dolorosamente cercano a nuestra realidad. Incluso en ruinas, este es un mundo que parece seguir marchando hacia adelante. Esa combinación es extraordinaria. Y esto explica por qué el Chicago Sun-Times considera la obra de Vaughan como “Una de las mejores series de ciencia ficción de todos los tiempos – en cómic o en cualquier otro medio”.

Además de elogiar los consistentes esfuerzos gráficos de Pia Guerra, me gustaría resaltar el trabajo inmensamente creativo de J.G. Jones, un portadista realmente espectacular capaz de transmitir fuertes mensajes visuales. Es todo un disfrute contemplar sus técnicas pictóricas realistas.

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