Portada X-Men: Segunda Génesis“Los más inusuales adolescentes de todos los tiempos” fueron creados en 1963 por Stan Lee y Jack Kirby; sin embargo, ambos tuvieron que retirarse del título, y fueron reemplazados por argumentistas y dibujantes que no parecían entender por qué los X-Men eran tan especiales. “Hace cuarenta años, los X-Men se situaban al borde de la cancelación, eran pocos los lectores que le prestaban atención a este título olvidado”.

En los 70s, los editores de Marvel se dieron cuenta de que ya era hora de resucitar la serie de mutantes. Y eso es lo que el escritor Len Wein y el artista Dave Cockrum lograrían en “Second Genesis” (publicado originalmente en Giant Size X-Men # 1, julio de 1975); Wein presentó “Un equipo diverso de nuevos mutantes que representaban un marcado contraste con la alineación adolescente de los primeros X-Men. Estos nuevos y muy diferentes X-Men eran adultos, procedentes de países de todo el mundo”.

Los miembros fundadores de los X-Men (Angel, Beast, Cyclops, Iceman, Marvel Girl) parecían provenir principalmente de los barrios ricos de la América sesentera, y de hecho uno de ellos (Warren Worthington III, conocido como Angel) era el heredero de una de las familias más acaudaladas de la nación. Len Wein decidió cambiar todo esto, y el resultado fue sorprendente. En esta edición gigante vemos cómo el Profesor X viaja por todo el mundo para reclutar a un nuevo equipo de X-Men. Charles Xavier encuentra a Kurt Wagner (también conocido como Nightcrawler) en Winzeldorf, Alemania, y salva al mutante de piel azul de una turba enfurecida; Xavier convence al agente secreto Logan (también conocido como Wolverine), acuartelado en Quebec, Canadá, para formar parte del equipo; Sean Cassidy (alias Banshee), un mutante irlandés que se había trasladado a Nashville, Tennessee, también se pone en contacto; Ororo Munroe (alias Storm), adorada como una diosa en Kenia, África, se compromete a mudarse a Estados Unidos; y lo mismo ocurre con Piotr Rasputin (alias Coloso), que nunca había salido de su granja colectiva Ust-Ordynski, en el lago Baikal, en Siberia; el miembro final sería John Proudstar (alias Thunderbird), un apache de Campo Verde, Arizona. Shiro Yoshida (alias Sunfire), el héroe más grande de Japón, está de acuerdo con participar en la escaramuza inicial, pero regresa a su país inmediatamente después.

De repente, los X-Men se habían convertido en el primer grupo de superhéroes multiétnico y verdaderamente internacional en la historia del cómic. Por supuesto, sólo puedo imaginar la sorpresa del público en ese entonces. Pero a juzgar por las cartas (que, por suerte para mí, han sido incluidas en la edición de lujo en tapa dura de Uncanny X-Men Ómnibus Vol 1 USA) la propuesta de Len Wein fue un éxito inmediato. “La formación de un nuevo equipo para rescatar a los miembros del original” fue, sin duda, una trama inteligente. Después de derrotar a Krakoa, la isla viviente, todos los miembros fundadores excepto Cyclops deciden abandonar sus roles superheroicos.

“Len y Dave sentaron las bases, en un primer número que sigue siendo una maravilla (por así decirlo) de potencia y claridad narrativas, la introducción de los personajes y situaciones es de una elocuencia y una economía tal que muchos títulos de hoy harían bien en emular”, explicó Chris Claremont en su prólogo. El segundo número también se planteó como una edición de tamaño gigante, pero los escritores Len Wein y Chris Claremont lo dividieron en dos cómics estándar: “El escenario del fin del mundo” (The X-Men # 94, agosto de 1975) y “Guerra y cacería” (The X-Men # 95, octubre de 1975). Esta vez el Conde Nefaria y sus Ani-Men capturan una base militar y amenazan con desatar un ataque nuclear a gran escala: “Exijo un rescate de cada nación de la Tierra, el importe será determinado por la capacidad de pago de cada nación. Si no se cumplen mis demandas… voy a poner en marcha todo el inventario de misiles nucleares de Estados Unidos”, dice el malévolo conde.

Obviamente, Wein y Claremont rinden homenaje a X-Men # 1, en el que Magneto también tomó el control de una base militar, con un plan similar en mente. Sin embargo Len Wein “quería mostrar, de forma tan dramática como era posible, que este equipo operaba bajo un conjunto de realidades más letales que sus predecesores”, afirma Claremont. Esto se hace más que evidente en la confrontación entre los mutantes y el arrogante aristócrata. Hay momentos en los que, como lector, me encantó ver la incapacidad de Nightcrawler de teletransportarse a sí mismo en ciertas situaciones (por ejemplo, si se está cayendo desde un avión, no puede teletransportarse, porque se va a “materializar con la misma velocidad” con la que comenzó). Vemos una gran cantidad de rescates de última hora, y esto realmente añade un montón de emoción al cómic. Pero quizás la mayor sorpresa para todos fue la muerte de Thunderbird, que trata de detener el avión del conde Nefaria, y fracasa.

Para Claremont, este era “un título que se publicaba más por esperanza que por expectativas verdaderas”. Gracias a sus habilidades como guionista y al notable trabajo gráfico de Dave Cockrum, los X-Men se convirtieron rápidamente en los personajes más populares del Universo Marvel. Cockrum ya era un creador muy respetado gracias a su carrera en la Legión de Superhéroes, en DC, y fue responsable de rediseñar los trajes de los X-Men, así como la creación de los nuevos personajes. Por último, el veterano artista Gil Kane estuvo a cargo de las dinámicas portadas de Giant Size X-Men # 1, y X-Men # 94 y 95.

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