X-Men: The M’Kraan Crystal, de Chris Claremont y John Byrne

Portada X-Men 108 y 109“No importa lo emocionante que pueda ser una historia, necesita arte igualmente impactante con el fin de crear un cómic épico”, explica Stan Lee. Él tiene razón, por supuesto. Escribir un cómic no es lo mismo que escribir un cuento o una novela. Los cómics son un medio visual, el trabajo del escritor no es sólo elaborar ideas interesantes, sino también permitir al artista encontrar nuevas formas de expresión e ir más allá de lo establecido.

Muy a menudo, encontramos hombres y mujeres que simplemente hacen su trabajo, como se les indica. Y apenas recordamos su labor o contribuciones. Pero de vez en cuando encontramos gente inmensamente talentosa, encontramos Arte en mayúsculas y sólo nos toma un segundo comprender que estamos admirando el trabajo de un verdadero artista. Yo diría que ese es el caso de John Byrne. Cuando empezó a dibujar X-Men, Byrne confesó lo intimidado que se sentía por reemplazar a Dave Cockrum, y también señaló que los mejores artistas de la industria habían estado involucrados en un momento u otro con los mutantes: Jack Kirby, Barry Windsor-Smith, Jim Steranko y Neal Adams. Todos eran grandes nombres, y Byrne seguía siendo un recién llegado. Pero una mirada a sus páginas en “Armagedón ahora” (Publicado originalmente en The X-Men # 108, diciembre de 1977) demuestra que él estaba destinado a ser tan grande como aquellos que lo precedieron.

En “Armagedón ahora”, Los X-Men y los Starjammers deben prevenir la destrucción de todo el universo. De la misma manera que la trilogía de Galactus redefinió el aspecto cósmico del Universo Marvel en los 60s, la saga de Phoenix lograría hacer lo propio en los 70s. A pesar de sus poderes y habilidades, los mutantes no son rivales para el poder infinito del Cristal M’Kraan. Una vez más, Jean Grey debe arriesgar su vida para salvar no sólo a sus amigos o a su planeta, sino a innumerables galaxias: “La realidad se tuerce, colapsa, se reforma -la tensión es más de lo que la mente o el cuerpo puede soportar- y ella ya no sabe si es forma de pájaro o humana, si está atrapada dentro de la esfera… o si ha crecido tanto que empequeñece a todo el sistema solar”.

Stan Lee ha elogiado al escritor Chris Claremont “cuya increíble imaginación, potenciada por sus brillantes habilidades literarias, ha hecho mucho para establecer el estilo de los tantos escritores que lo siguieron”. La historia sobre Phoenix y el Cristal M’Kraan es un clásico absoluto, y me costaría mucho encontrar un cómic más fascinante y espectacular que este; sólo unas pocas veces, Marvel (o DC) ha sido capaz de producir algo de semejante escala épica. Por supuesto, Lee también enfatizó la llegada de este nuevo equipo artístico: “El lápiz deslumbrante y dramático enarbolado por John Byrne, posiblemente uno de los artistas más versátiles en el campo al día de hoy, y el entintado hecho por Terry Austin, cuyo amor por los X-Men se evidencia en cada pincelada gloriosa y en cada panel chisporroteante”.

Portada X-Men 110 y 111Al final del número, Byrne escribió el siguiente texto: “Dedico este libro con respeto y admiración a Dave Cockrum – que ayudó a hacer realidad el sueño”, y Cockrum respondió ingeniosamente: “No estoy muerto”, y para demostrarlo ilustró una portada maravillosa. Cockrum permanecería como portadista en los meses subsecuentes, ayudado a veces por el entintador Terry Austin.

Los X-Men regresan a la Tierra en “Los héroes están en casa” (The X-Men # 109, febrero de 1978). La princesa Lilandra Neramani también decide quedarse en nuestro planeta, y Charles Xavier está encantado de verla. Hay tantas cosas que ocurren en este número. Jean Grey decide no decirle a Cyclops que Corsair, el líder de los Starjammers, es su padre. Y Scott Summers se siente atrapado por las circunstancias y su mal humor. Hay un momento extraordinario en el que Nightcrawler se acerca a él. Cyclops ha sido líder demasiado tiempo, y él está a punto de desmoronarse por el peso de ese estrés; yo diría que sólo la intervención oportuna de Kurt Wagner es lo que salva a Scott. El buen sentido del humor de Claremont me hizo reír en voz alta, especialmente en la escena en la que Storm se queja de tener que usar un bikini, afirmando que se sentiría mucho más cómoda al desnudo. Colossus, con una sonrisa en la cara, recuerda cómo todos reaccionaron la última vez, cuando ella realmente decidió nadar en la piscina de la mansión, completamente desnuda. El arte de John Byrne y Terry Austin es increíble, ambos combinan momentos apacibles y suaves con acción de alto octanaje, como se puede ver con Vindicator, el líder del grupo de superhéroes canadienses Alpha Flight, quien persigue y ataca a Wolverine.

“La sanción X” (The X-Men # 110, abril de 1978) fue un número de relleno dibujado por Tony DeZuniga. Afortunadamente, Byrne y Austin regresan para “Juegos mentales”, una aventura independiente en la que Bestia (Hank McCoy) encuentra a los X-Men desfilando como monstruos en un pequeño circo pueblerino. “Las brillantes caracterizaciones de Claremont han asegurado que conozcamos a los X-Men después de estos dos últimos años, y que nos preocupemos por ellos. Claremont no sólo nos ha mostrado lo que hacen los X-Men, sino que nos ha permitido compartirlo con ellos […] Así que cuando este mundo tan familiar para nosotros se ve retorcido por las maquinaciones de Mesmero, no sólo sentimos un escalofrío por la perversidad de este acto, sino que estamos perturbados porque aun podemos percibir al original en ese oscuro espejo”, explica Brian Nelson. Ciertamente, este capítulo en particular es un ejemplo de originalidad, una hazaña narrativa inimitable.

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