Portada X-men: la hermandad 1Ni que decir tiene que así leído un poco en frío eso de la hermandad seguramente muchísimos de vosotros pensaréis que hoy vamos a dedicar unas palabrejas a los flipaos esos de las universidades americanas que se pasan todo el santísimo día haciendo fiestacas del copón, fumando porros, tomando pilulas y zorreteando con las tiazas más buenas del campus. Y si lo primero que te ha venido al coco según has leído esa palabra ha sido esto, entonces es que has visto muchas pelis tipo La Revancha de los Novatos…

Gilipolladas aparte, hoy voy a comentar una miniserie que salió hace ya algunos añitos, que me encontré el otro día por mi comicteca y que creo que me voy a releer en breve (al fin y al cabo son sólo 9 números que se leen casi del tirón). Y lo cierto es que si había algo que caracterizaba a esta miniserie era el hecho de que estaba protagonizada por unos personajes totalmente nuevos, de manera que a lo largo de sus páginas no vamos a encontrarnos a los sempiternos mutantes que suelen estar omnipresentes en casi todos los títulos mutis, sino a un plantel de jovenzuelos con más mala leche que el capitán Garfio cuando le pican los huevos…

Y es que esta serie partía de la premisa de que algunos mutantes tienen la creencia de que la mejor forma de defender sus derechos, su libertad y su igualdad es a través del terrorismo y realizando todo tipo de atentados contra la humanidad que tanto les odia (de ahí su famoso grito de “Revolución. No evolución”).

Portada X-men: la hermandad 2Sin duda alguna, los números más destacables de esta colección son los seis primeros, pues se centran en el reclutamiento de dos miembros por parte de la hermandad. Uno de estos personajes se llamaba Asher (el típico prigando de instituto a quien nadie toma en serio) y una niña pija llamada Malon, cuyo papaito hace lo que puede por ocultar que su hija es una mutante.

La verdad es que fue una pena que cancelaran esta serie en el número 9, aunque hay que decir que tal cancelación no se produjo por el hecho de que fuera un puto pufo, ni mucho menos. Lo que produjo su finalización fue una decisión editorial tomada tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York (pues no era el mejor momento para seguir publicando un cómic que tuviera un trasfondo de terrorismo y atentados). Debido a ello se nota que las líneas argumentales abiertas se cierran de forma prematura y precipitada en los 3 últimos números, acabando de esa manera con una colección que si se hubiera desarrollado por sus cauces normales hubiera prometido bastante.

Así que nada muchachada, que si por una de esas putas casualidades de la vida os topáis en vuestra tienda con estos 9 números de X-Men: La Hermandad a precio de saldillo, haceros con ellos y echadlos un vistazo para comprobar lo que podría haber sido y no fue. Una colección en la que no verás a supertipos disfrazados, sino a mutantes de muy mala leche y con ideas cercanas al hijoputismo y al gamberrismo sádico.

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