X-Men: En la Tierra Salvaje, de Chris Claremont y John Byrne

El siguiente paso lógico, por supuesto, fue explorar aún más conceptos como la Tierra Salvaje, que probablemente se originó como una manera en la que Lee pudiese rendir homenaje a viejas novelas pulp y películas de serie B. La «tierra que el tiempo olvidó» era una idea común en los 50s, y varios cómics en ese entonces tenían un lugar equivalente en el cual los dinosaurios recorrían los bosques y los primitivos hombres de las cavernas los cazaban.
Es cierto que este concepto altamente ilógico y científicamente inexacto sería considerado como algo ridículo en la actualidad, pero Claremont y Byrne trataron la tierra salvaje con respeto en «Visiones de la muerte» (Publicado originalmente en The X-Men # 115, noviembre de 1978). Decidieron olvidar las limitaciones de la racionalidad y aceptaron la locura del concepto. El resultado es un relato maravilloso en el que Cyclops y el resto del equipo tienen que preservar la integridad ecológica de esta aislada tierra. Esto se convertiría en una gran aventura, llena de dinosaurios hambrientos, tribus agresivas, viejos dioses y sacerdotisas obsesivas.
Claremont reintroduce personajes que habían aparecido antes prominente o brevemente. Ka-Zar era un héroe tan popular en ese entonces (a pesar de sus muchas similitudes con Tarzan y otros aventureros de la selva) que incluso tenía su propio título. El guerrero de larga melena (y su mascota Zabu, un tigre dientes de sable) había desempeñado un papel relevante en «La llegada de Ka-Zar» y esta vez también cumple un rol fundamental en la historia. También podemos ver a Sauron (Karl Lycos), un mutante con la capacidad de absorber la fuerza vital de sus oponentes e hipnotizarlos.

Garokk, una divinidad autoproclamada, y su sacerdotisa Zaladane, han alterado el delicado equilibrio ecológico de la Tierra Salvaje. Aunque al principio Cyclops es reacio a participar en una batalla que no tiene nada que ver con los X-Men, al final decide que es hora de «Salvar la Tierra Salvaje» (The X-Men # 116, diciembre de 1978). Una vez más, Byrne y Austin producen una portada llamativa; y el arte interior es espectacular. Hay una página doble en particular que simplemente me dejó impresionado: es una vista panorámica de la ciudad de Garokk, esta es una imagen muy detallada con una composición deliciosa que sólo un maestro como Byrne podría haber logrado.
En «Guerra psíquica» (The X-Men # 117, enero de 1979), el enfoque se traslada al profesor X. Incapaz de disfrutar de sus vacaciones en las islas griegas, él ha regresado a su mansión de Westchester con Lilandra. Después de los acontecimientos de «Desolación«, Charles Xavier está convencido de que todos sus X-Men, con la excepción de Jean Grey y Beast, han muerto. Se siente terriblemente deprimido. Lilandra entiende su dolor y trata de consolarlo en una escena muy conmovedora. Byrne sobresale al momento de transmitir la emoción de los personajes y además es especialmente cuidadoso con los elementos de fondo que incluye en la viñeta. Por ejemplo, al lado de Xavier, encontramos la fotografía de la graduación de los X-Men, tomada durante «El regreso de Blob».
Charles Xavier le cuenta a Lilandra sobre su primer encuentro con un poderoso mutante llamado Amahl Farouk (conocido como el Rey Sombra), en las calles de El Cairo. De hecho, incluso menciona la presencia de una muy joven Ororo (años antes de unirse a los X-Men como Storm) que logra robarle su billetera. Xavier tiene una lucha a muerte contra Farouk, toda la confrontación tiene lugar en el plano psíquico. La portada de este número fue dibujada por Dave Cockrum y Terry Austin. Por alguna razón inexplicable, los editores decidieron pedirle a Cockrum que volviera a hacer las portadas, a pesar de que Byrne estaba haciendo un trabajo excelente.
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