Portada Xmen: Días del futuro pasadoEs imposible no pensar en el futuro. Todos los días, cada segundo, cerramos los ojos e imaginamos cómo será el mañana. Nuestras predicciones pueden estar equivocadas, pero sentimos la necesidad de anticipar lo que aún no ha sucedido. ¿Qué sucede, sin embargo, cuando en lugar de sueños estamos plagados de pesadillas? ¿Qué sucede cuando el futuro que imaginamos es tan terrible que no queremos vivir para verlo? Para muchos escritores de ciencia ficción, la idea de futuros alternativos y líneas temporales paralelas ha sido algo que puede y debe ser explorado en cuentos y novelas. Para los escritores de cómics, sin embargo, esta posibilidad no fue del todo asumida hasta que Chris Claremont y John Byrne decidieron que era tiempo… de cambiar el tiempo.

The Dark Phoenix Saga y Days of Future Past son considerados el epítome de la grandeza cuando se trata de celebrar y reverenciar la clásica etapa de Claremont / Byrne. Pero a diferencia de la saga de Phoenix, en la que los autores tuvieron años para introducir personajes y desarrollar situaciones dramáticas, en Days of Future Past todo tiene lugar en sólo dos números. Esas 44 páginas son un ejemplo de narración magistral, son un verdadero tour de force a través del Universo Marvel y un cautivador retrato de heroísmo; y también, según Frank Plowright, “una gema comprimida”, que no tiene nada que ver con los arcos innecesariamente largos de hoy en día. Como explica Abraham Riesman “En el transcurso de sólo dos números de Uncanny X-Men -sólo 44 páginas en total- la historia original de ‘Days of Future Past’ cambió el juego y contó una historia como ninguna otra que los fans hubiesen visto antes. De hecho, es probablemente una de las historias de cómics más influyentes alguna vez contadas”.

Homenajes a portada Xmen: Días del futuro pasadoEn “Días del futuro pasado” (publicado originalmente en The X-Men # 141, enero de 1981), John Byrne fue una parte esencial del proceso creativo, no sólo por su papel como co-guionista, sino también por su interés en los relatos de viajes en el tiempo y especialmente en los centinelas. Según el co-guionista Chris Claremont: “Sabíamos que podría ser el estallido final de luz antes de que la estrella se apague, porque era nuestro penúltimo arco en los X-Men […] Ambos sabíamos que estábamos en las últimas etapas antes de nuestra separación, y aquí fue donde todo lo que habíamos hecho como artesanos, con todo nuestro talento, por fin confluía”. Y ciertamente, todo se une en una historia que estaba destinada a convertirse en un clásico.

Todo comienza con la extraordinaria portada de Byrne: un Wolverine envejecido, protegiendo a una Kitty Pryde ya mayor, y detrás de ellos, una imagen que ningún lector podría olvidar: los rostros de todos los X-Men, cubiertos por letreros que anunciaban si habían sido asesinados o aprehendidos. Incluso antes de leer la primera página, era claro para los lectores, en 1981, que esta era diferente a cualquier otra historia de los X-Men que habían leído antes. Y, de hecho, la historia comienza in media res, con una Kitty Pryde encanecida caminando por un Manhattan devastado, y gracias a las capacidades artísticas incomparables de Byrne, podemos sumergirnos inmediatamente en este futuro distópico. No importa cuántas veces haya leído Days of Future Past, siempre me fascina y, contra todo pronóstico, siempre me sorprende.

En este futuro alternativo, los centinelas deshabilitaron al gobierno y Estados Unidos ahora está bajo su control. Después del Acta de Control Mutante, los mutantes fueron “perseguidos y, con pocas excepciones, asesinados sin piedad. En el cuarto de siglo transcurrido desde la aprobación de la ley, millones han muerto. Ellos fueron los afortunados”. De hecho, los humanos viven en condiciones miserables, pero los mutantes todavía están en “el fondo del montón”, y aquellos que han sobrevivido están encerrados en campos de concentración, viviendo una existencia dolorosa y humillante. En su camino a uno de estos campos, una Kitty triste y desesperada pasa junto a las tumbas de sus compañeros X-Men, la mayoría de ellos han perecido, y sólo unos pocos siguen con vida: Wolverine, Storm, Colossus, ellos junto con Franklin Richards (el hijo de Reed Richards y Sue Storm, de los Fantastic Four) y Magneto deben encontrar la manera de salvar a la raza mutante y evitar la aniquilación total del resto del mundo. Es una situación desesperada, y la única solución posible que se les puede ocurrir es enviar la mente de Kitty Pryde al pasado: si ella puede evitar el asesinato del senador Kelly, eso detendría una cadena de eventos que finalmente conducirían a este trágico mañana

En “Mente sin tiempo” (The Uncanny X-Men # 142, febrero de 1981), los X-Men luchan contra la nueva Hermandad de Mutantes Malignos para salvar al senador Kelly. Simultáneamente, vemos a los mutantes en el futuro escapando del campo de concentración y tratando de entrar en el Edificio Baxter (cuartel general de los Cuatro Fantásticos), que se ha convertido en el centro neurálgico del Centinela. El combate es brutal, y uno por uno, todos mueren: Magneto, Franklin Richards, Wolverine, Storm y Colossus. Incluso si solo los vemos brevemente, estas versiones viejas, marchitas y amargadas de los héroes de hoy en día actúan de tal manera que todos los lectores pueden reconocerlos. Son los X-Men, no por sus poderes o por su juventud, son los X-Men porque nunca se rinden, incluso si eso les cuesta la vida.

En el presente, los X-Men son victoriosos. El Senador Kelly está vivo. Pero cuando Angel (Warren Worthington III) le pregunta a Charles Xavier “¿Eso significa que hemos cambiado el futuro?”, el Profesor X sólo puede responder “No lo sé, Warren. Aunque suene a cliché, sólo el tiempo lo dirá”. Él no lo sabe. Nosotros no lo sabemos. Y esa ambigüedad da aún más fuerza a una historia increíblemente poderosa.

El magnífico arte de Byrne había adornado las páginas de X-Men durante años, y en las páginas de Days of Future Past, el artista está en la cúspide. Cada página es un bello ejemplo de composición inspirada y diseño elegante. Los personajes caminan y respiran como si estuvieran verdaderamente vivos y, sobre todo, el escenario apocalíptico de un futuro carente de esperanza le otorga a Byrne la oportunidad de desatar salvajemente una imagen tras otra, todas inquietantes y profundamente perturbadoras. Y además, la profusión de detalles de Byrne se ve reforzada por la mano experta del entintador Terry Austin. Days of Future Past combina un guión evocador y maduro con el arte más asombroso y hermoso.

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