Portadas Marvel Ultimate Spiderman vol.2Cuando estás en secundaria, tus sentimientos son algo de lo que nunca estás del todo seguro. Todas esas hormonas y cambios corporales te distraen y desconcentran, y eso es lo que Bendis nos recuerda en el segundo volumen de Ultimate Spider-Man. Después de la muerte del tío Ben, Peter Parker ha decidido admitir que “un gran poder conlleva una gran responsa-bilidad”, pero no importa qué tanto intente hacer lo correcto, sigue arruinando las posibilidades de tener una relación con Mary Jane.

Peter descubrirá con bastante rapidez que tener una vida secreta como un vigilante enmascarado tiene un precio. Hay algunos momentos realmente maravillosos aquí, como la crisis de la tía May; cuando ella piensa que Peter nunca está en casa porque no quiere ni verla, el chico termina llorando, diciéndole que sí la quiere. Al igual que lloró en los brazos de Mary Jane después del asesinato de su tío.

En este segundo volumen vemos a Peter cada vez más cerca a Mary Jane. Los poderes nunca garantizan una buena vida amorosa, por el contrario, pueden ser un verdadero problema. Y eso es lo que Peter constata cuando tiene que cancelar su primera cita con Mary Jane después de salir herido en una de sus misiones. Además, los poderes de Spider-Man no son suficientes para triunfar sobre sus enemigos, y esto queda comprobado tras la pelea contra el Kingpin. Al final será sólo gracias a su inteligencia que podrá derrotar al Kingpin.

Bendis sin duda escribe algunos momentos hilarantes, pero tal vez mi favorito ocurre en “Confesiones” (Ultimate Spider-Man # 13). Peter Parker invita a Mary Jane a su casa, empiezan a hablar y Peter le dice que debe confesar un secreto: él es Spider-Man. Después de leer cómics de súper-héroes por tantos años, he visto muchas escenas en las que se revela la identidad secreta pero ninguna tan significativa y divertida como esta. Este es básicamente un ejemplar entero dedicado a los aspectos más comunes de la dinámica heroica, y Bendis juega con todos los clichés establecidos y nos entrega a cambio algo realmente único y fresco.

Había algunas referencias sutiles a la sexualidad en el volumen anterior, y esta vez tenemos básicamente una serie de bromas que presentan cierto nivel de tensión sexual. Por ejemplo, Mary Jane grita bastante cuando ve a Peter trepando por el techo de su habitación, y emocionada por la situación empieza a saltar en la cama, haciendo un fuerte sonido chirriante. Inmediatamente, la tía May entra al cuarto de su sobrino, absolutamente convencida de que están teniendo sexo. Algo lógico, después de todo, ¿qué otra cosa podría hacer una pareja adolescente a puertas cerradas?

Ella incluso menciona el sexo seguro y le dice a Peter que no quiere “ninguna travesura” en la casa. De hecho, Peter ni siquiera ha besado a Mary Jane (aunque está casi a punto de hacerlo en este número). Peter todavía es un chico inocente, y el hecho de haber estado a punto de besar a una de las chicas más lindas del colegio lo hace sentir en la gloria. Una vez más, los lápices de Mark Bagley y las tintas de Art Thibert se combinan muy bien. Bagley logra que estos muchachos sean tan jóvenes como deben ser, y logra escenas de acción asombrosas. Esto es verdaderamente, como dijo Entertainment Weekly, “uno de los retratos del mundo adolescente más emocionalmente resonantes desde el debut de Spider-Man hace 38 años”.

| Reseña de Ultimate Spiderman Vol. 2, de Bendis y Bagley