The Legion # 6-8, de Abnett, Lanning y Coipel

“Terrorform” (publicado en «The Legion» # 6, mayo de 2002) muestra qué tan ambiciosos son los planes de Ra’s Al Ghul, un inmortal que ha estado preparando la destrucción de la humanidad por siglos. Después de exterminar a todos los humanos, la Cabeza del Demonio planea reemplazarlos “con algo infinitamente mejor”.
Los legionarios derrotan a la Oversight Watch, una agrupación de mercenarios de élite designada para proteger al presidente. Sin embargo, Ra’s Al Ghul se las arregla para vencer a la Legión con su astucia. Una victoria comprensible si uno recuerda que hace dos mil años este villano había batallado cientos de veces con Batman así como con los más grandes superhéroes. Mientras tanto, en Xanthu, Star Boy y Xs se dan cuenta de que el Mundo Base de Robotica se dirige hacia otro sector de la galaxia, un hecho confirmado por las habilidades pre-cognitivas de Dreamer.
En “Miedo al cambio” (The Legion # 7), el segundo capítulo, Kid Quantum, Cosmic Boy, Ultra Boy, Leviathan, Brainiac 5, Chameleon, Shikari, Gates y Triad intentan hacer todo lo posible para impedir que la Tierra sea terraformada. El reto evolucionario presentado por Ra’s Al Ghul es difícil. Sobrecogidos y abrumados por el ataque de la Cabeza del Demonio, los legionarios pelean desesperadamente.
La batalla final entre la Legión y Ra’s Al Ghul ocurre en “Hypersapiens” (The Legion # 8). Sin la Oversight Watch y sin la ayuda del misterioso Venge, la Cabeza del Demonio constata que es momento de participar activamente en la lucha. Y eso es lo que hace. Dan Abnett y Andy Lanning diseñaron una asombrosa coreografía de pelea en la que Ra’s Al Ghul derrota a la mayoría de los legionarios; y al igual que Batman, su némesis, él usa solamente su intelecto superior y su agilidad.

Finalmente, M’Onel combate contra Ra’s Al Ghul. Por todo un año, el daxamita había estado siguiendo órdenes de la Cabeza del Demonio, quien se disfrazó como el presidente del mundo. Ahora ya no sigue órdenes de nadie. Y está lo suficientemente furioso como para vencer al archienemigo de Batman.
La oportuna llegada del Mundo Legion y el resto de los legionarios facilita que la Legión impida que la Luna choque con nuestro planeta. Por supuesto, “Terror Incognita” no hubiese sido tan impresionante sin el asombroso arte de Olivier Coipel. Coipel enfatiza la naturaleza icónica de los héroes del siglo XXXI, al tiempo que retiene una atmósfera fresca y juvenil. Su dominio sobre la composición se hace evidente, por ejemplo, en la pelea entre Ra’s Al Ghul y los legionarios. Y, por último, me gustaría mencionar sus espectaculares portadas, desde una imagen deliciosamente villanesca en el # 6, con los legionarios aplastados por el puño del inmortal, hasta un concepto simple pero efectivo en el # 7, y hasta la increíble confrontación del # 8.
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Crítica The Legion # 4-5, de Abnett, Lanning y Coipel








