Portada The Last ResortAhora que ya por fin ha llegado el veranito muchos de vosotros pillaréis vacaciones y tendréis más tiempo libre que un perrillo al que dejan abandonado todo un fin de semana en la terraza. Seguramente algunos os iréis por ahí a pasar esos días de tocarse los huevos a un sitio en el que podáis relajaros agusto, tumbaros cual perrazo a la sombra de un chopo y observar a las chavalas que pasen llevando unos pantalones cortos de los que te dejan meditando sobre las dimensiones del tanga que debe de haber debajo de ellos.

Pues bien, si eres uno de esos que has elegido como destino de tus vacatas una recóndita isla paradisiaca en donde olvidarte por unos días del curro, del puto careto de tu jefe, de la hipoteca o de la programación de Telecinco, te advertimos que leas antes este cómic que fue publicado por estos lares hace unos añitos y que hoy me ha dado por dedicarle una reseña. Digo esto más que nada porque lo mismo vas allí con la sana intención de dejar de lado el estrés diario y te puedes encontrar con algo peor que observar un roto en el condón tras trajinarte a una guarri de las de la Casa-Campo…

Y es que la temática zombie parece que vuelve a estar de moda últimamente, y tras el exitazo de Los Muertos Vivientes han vuelto a proliferar los cómics basados en este género. El argumento es el de la típica peli catastrofista de las madrugadas de Antena3, donde vemos cómo al inicio del mismo se van presentando por separado a los diversos protagonistas, para acabar todos ellos coincidiendo en el mismo punto fatídico, donde deberán de colaborar para salir adelante y sobrevivir a una cruda experiencia.

Un hecho curioso de este cómic es que aquí sí se va a dar una explicación del motivo por el que surge esa “amenaza zombie” (cuando por lo general en este tipo de género se suele dejar ese hecho como algo abierto que de pronto ocurre y que cada uno piense por su cuenta el porqué de ello). En este caso concretamente se recurre al sempiterno cliché de un experimento biotecnológico por parte del ejército con el fin de suprimir el miedo en los soldados durante la guerra.

Como es de suponer el experimento sale como el culo, y los afectados se convierten en devoradores de carne, que si te muerden ya sabes lo que pasa. Así que es más correcto recurrir al término de “infectados” y no al de zombies propiamente dicho, y ciertamente los infectados acojonan más porque corren que se las pelan. Todo ello aderezado por otro socorrido cliché, que no es otro que el de la historia que se desarrolla en un espacio cerrado o aislado (en este caso una isla paradisiaca alejada de la civilización).

En definitiva, The Last Resort es un cómic que ni mucho menos llega al nivel de lo visto en Los Muertos Vivientes, pero que supongo que como alternativa para todo aquel que quiera leer una historia autoconclusiva de este tipo de género puede resultar una propuesta acertada. Por cierto, me ha gustado el dibujo tan curioso y la estética de este macabro cómic, que le da el toque chungo que necesita para meternos aún más en el argumento. Pues eso, para pasar el ratito y poco más…

> Otra crítica de “The Last Resort” por Fran G. Lara

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