Supreme, el otro Superman

Supreme no era sino un plagio (¿o era un homenaje?) al Hombre de Acero. Sus poderes, su personalidad y hasta sus secundarios eran facsimiles de la colección emblema de DC. Y aunque el “enfant terrible” era garantía suficiente para mantener ventas que justificasen la serie, los argumentos eran pobres y adolecían de originalidad y frescura. Y es que de Superman ya estaba todo dicho y hecho… ¿o no?.
Viendo que la cosa no arrancaba (tendría que haber pensado que precisamente Superman no suele ser un número uno en ventas), decidió dar un giro a la historia y quemar las naves. Y se puso en contacto con Alan Moore.

De entrada, nos encontramos con un Supreme que vuelve de una larga estancia en el espacio, con parte de su memoria alterada y percibiendo cambios extraños en la Tierra. Resulta que se encuentra con contrapartidas suyas de distinta índole que lo llevan a la Supermacía, un lugar al que van a parar todas las versiones de Supreme cada vez que ocurre en el universo una revisión.
De un plumazo (si de Superman se tratase) Moore unifica en un sólo universo todas las versiones de Superman derivadas del mito original: el Superman que no vuela pero da saltos increíbles, Superratón, Superman de historias paralelas… Hay datos tan curiosos en la lectura tales como que el primer Supreme “revisado” llega a la Supremacía en la revisión de 1940 (tras ese año saldría publicado el Superman #1 donde ya el héroe rojiazul volaba por primera vez).
Todo es una invención perfecta para que todas las versiones y todos los orígenes (alterados durante más de 70 años de historia) puedan convivir sin que se tenga que recurrir a anular continuidades anteriores, debido a las propias revisiones del Universo.

Para completar esta “Ultimate Revision” del mito Superman, Supreme vuelve a la Tierra sabiendo que su historia no está escrita (sus recuerdos van aflorando a medida que va tomando contacto con los secundarios de la serie), pero que es perfectamente compatible con todos los orígenes e historias pasadas.
Si este relato hubiese sido utilizado en DC en los 80, todas las incongruencias e incompatibilidades de los universos destruidos en las crisis hubiesen sido absorbidas y redirigidas a nuevos lectores, que podían empatizar con las historias originales sin que éstas perdiesen frescura o importancia, y sin crear la barrera psicológica que marcan las distintas edades del cómic y sus lectores.
La gran habilidad del inglés hace que puedas leer el mito de Superman sin que Superman esté presente como personaje. Todas las referencias al resto del Universo DC quedan perfectamente cuadradas con la historia narrada, interactuando con la Alianza de los Superhombres de América (Justice Society os America), los Aliados (Justice League of America) o la Liga del Infinito (Legión de los Superhéroes). Todo el Universo DC perfectamente engranado y engrasado para poder funcionar y asimilar todas las ediciones de aventuras desde 1938.
Además, en cada número de esta etapa de Supreme descubrimos las distintas versiones de todos los personajes que componen la familia de secundarios de Superman, desde Lana Lang (Judy Jordan), Lois Lane (Diana Dane), Lex Luthor (Darius Dax), Krypto (Radar), Wonder Woman (Glory) o Supergirl (Suprema), acompañados por portadas que emulan las historias más relevantes del universo DC, desde el primer encuentro entre la JSA y la JLA (imagen anterior) hasta portadas de las aventuras de las series de Lois o Jimmy.

Estos 16 números continuaban en una nueva serie denominada «Supreme: el Retorno», donde se seguía trabajando en una enorme historia unitaria que engarzaba con los primeros números de Moore en la colección. En este “retorno”, Moore empieza a cerrar tramas abiertas sobre los insistentes mensajes de la muerte de Darius Dax, para crear un lugar al que acuden las revisiones de ese personaje (como la Supremacía a Supreme).
Debido a la pésima gestión económica de la editorial de Liefeld, la empresa quebró y la historia quedó inconclusa (además de problemas entre Rob y Alan Moore por algún “devuélveme-las-páginas-que-me-robaste” que otro), quedándonos con las ganas de saber como hubiese sido ese último enfrentamiento entre los archienemigos, pero, a pesar de ello, es una lectura imprescindible para cualquier aficionado al género superheroico. Ahora acaban de publicarse dos tomos de bolsillo con todos estos números.
De todas formas, siempre nos quedará ese saborcillo amargo en el paladar de la mente al no comprender como no llamaron a Moore antes de cualquier crisis en DC.









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