St Swithins Day de Grant Morrison 01¿Pueden recordar cómo era tener 19 años? ¿Deambular entre el ocaso de la adolescencia y el inicio de la adultez? El protagonista de St. Swithin’s Day atraviesa esta difícil edad. Tiene 19 años y roba libros de las librerías, por ejemplo “El guardián entre el centeno” de Salinger y la obra completa del poeta francés Rimbaud.

Recuerdo cómo fue para mí tener 19 años, después de todo, me gustaría pensar que no fue hace mucho. Estaba frustrado, creía que para entonces ya habría ganado los principales premios literarios, y que estaría estudiando en alguna renombrada universidad europea, como mis escritores predilectos. Creí que no estaría solo para entonces, y que algo de éxito, por tenue que fuese, me estaría acompañando. Por supuesto, estaba equivocado, tal como lo está el muchacho de la historia de Morrison.

Verán, este adolescente está tan frustrado como lo estaba yo, y tal vez más. No tiene trabajo, ni carrera, su vida amorosa no existe… no tiene futuro. Lo único que tiene es su pasión por la lectura y su soledad. Si yo hubiese vivido en Inglaterra durante los 80 seguro que me sentiría aún más vinculado a esta inusual crónica. Aún así, hay muchos elementos que comparto con este chico británico… y ya sé lo extraño que suena eso.

St Swithins Day de Grant Morrison 02Antes que nada está la culpa, no la culpa como la entenderíamos según la moral moderna, sino la culpa como la definiría Lacan: la culpa nace cuando uno cede en su deseo, es decir, cuando uno no cumple con su deseo. ¿Entonces, cómo sobrellevar la culpa? Enfocándonos en aquello que encendió la chispa de nuestro deseo en primer lugar. Por ello, este jovenzuelo inglés tiene un serio conflicto. Su mayor deseo es asesinar a la primera ministra de Inglaterra, Margaret Thatcher. Aunque brevemente, su deseo y sus acciones dejarán de transitar por caminos divergentes… ¿pero a qué precio?

De hecho, la historia de St. Swithin’s Day aborda los preparativos que este joven debe llevar a cabo para ejecutar con éxito a la máxima autoridad del Reino Unido. Él tiene una pistola, ha viajado hasta Londres y espera su inminente llegada el 15 de julio, el día de St. Swithin. Todo está listo, excepto por un par de detalles.

El chico se siente culpable, no por lo que va a hacer sino por la perspectiva de fracasar en aquello que ha planeado tan cuidadosamente. Si no mata a la mujer, llegará la culpa, un sentimiento tan fuerte que el sensible e intelectual adolescente no sabría atenuar… pero matarla significaría condenarse a sí mismo.

Esta narrativa no es tan rara, en los 80 muchos escritores británicos expresaron su preocupación sobre Thatcher. No sólo Grant Morrison y Alan Moore, sino muchos otros. Pero este relato va más allá de la política, ya que explora al ser humano detrás del arma.

St Swithins Day de Grant Morrison 03El protagonista es un jovencito lleno de energías, incapaz de descargarlas creativamente. Ser adulto significa conseguir un trabajo, y eso es lo que su madre le recuerda cuando hablan por teléfono. Él podría regresar a casa y empezar a trabajar en uno de esos empleos sin mayor horizonte… Pero ya se encuentra sumergido en el magma pre-racional que a veces nos gobierno, más aún a esa edad. No tiene amigos ni pareja, y esto es claro desde el comienzo. Él desearía tener una libreta de direcciones con direcciones de personas, también tiene un diario vacío “cinco años de páginas en blanco”, que sintetizan un poco su vida.

La autoestima no está entre sus virtudes, y esto es evidente en su descuido, en su apariencia sucia y desordenada. Cuando observa a otros chicos y chicas de su edad actuando ‘normalmente’, como deberían, se siente como un exiliado. No pertenece ni a esa ni a ninguna otra comunidad.

Durante las primeras páginas quiere que la policía encuentre ciertos libros en sus bolsillos. Cómo si la literatura pudiese explicar sus crímenes. Luego rechaza toda evidencia y señala que ya no quiere dejar ninguna pista. Y eso es lo correcto, porque cuando Jacques Derrida escribió “Gramatología“, afirmó que en el pasado la gente veía al mundo como un libro, es decir, páginas ya escritas y conocimiento finito; la gente no se daba cuenta de la naturaleza constantemente cambiante del mundo. Para Derrida el conocimiento absoluto era imposible, porque requeriría constantes actualizaciones y reelaboraciones, día tras día, segundo tras segundo. Cuando el chico inglés decide deshacerse de sus libros, también se desprende de posibles pistas sobre su ‘verdadero’ yo. No quiere ser etiquetado como homosexual a causa de los poemas de Rimbaud pero, como cualquier otro adolescente, está cuestionando su propia sexualidad, es por eso que dice “No quisiera que pensaran que soy marica. Aunque quizá lo sea”.

St Swithins Day de Grant Morrison 04Cuando yo tenía 19 no quería cumplir 20. Me sentía viejo, irremediablemente cerca a los 30 o a los 40. Así de viejo. El adolescente británico comparte esta preocupación. Más allá de los 20 hay una edad indefinible que para él es un sinónimo de la muerte. Horas antes de la llegada de Margaret Thatcher, pinta tres palabras en su cara: “chico neurótico marginal”. Hay instancias en las que no parece conciente de su cuerpo (sí es conciente, en cambio, de cómo es rechazado por otros). El único modo en el que puede inscribirse en el mundo es marcando su rostro. La escritura, entonces, crea el objeto. La escritura lo crea o recrea. Sería de interés contrastar la perspectiva de Hélène Cixous sobre la literatura femenina que rompe con la lógica lineal de su contraparte masculina. Al escribir sobre su propio cuerpo él nos hace reflexionar sobre “Escribiendo el cuerpo: hacia una comprensión de la escritura femenina” de Ann Rosalind Jones, porque, en definitiva, hay una carga sexual no resuelta en el personaje de Morrison.

Esto es absolutamente obvio en las escenas finales, vagabundeando como un fantasma en medio de una ruidosa multitud, él es conciente de una sola cosa: toda su vida ha sido ignorado, repudiado, nadie lo ha visto, así que ¿por qué deberían empezar a notar su presencia ahora que, con cada paso, se acerca más y más a la primera ministra de Inglaterra? Y de hecho, llega a estar a pocos centímetros de distancia. Ahora es el momento de decidir qué hacer. Si acaso decidiese dispararle no habría vuelta atrás pero, al mismo tiempo, después de todo lo que ha hecho, no puede simplemente retirarse sin confrontar a la Dama de Hierro.

Esta es tal vez una de las historias más personales de Morrison. El autor escocés no responde ante editoriales o corporaciones sino a sus propias motivaciones artísticas. Y encuentra en Paul Grist al artista ideal para este proyecto. Paul Grist es la quintaesencia del artista independiente. Juntos encajan a la perfección, y le dan vida a cada página. “St. Swithin’s Day” fue originalmente publicada en cuatro capítulos en Trident Comics, y luego habría una recopilación de otra editorial independiente: Oni Press. Esa es la edición que tengo, y me alegra haberla comprado cuando lo hice, porque parece que ahora ya no es tan fácil de encontrar, por eso, si la ven un día, no la dejen escapar.

St Swithins Day de Grant Morrison 01St. Swithin’s Day
Guión: Grant Morrison
Dibujo: Paul Grist
Editorial: Trident Comics / Oni Press
Fecha de publicación: 1989-1990 (Trident # 1 – 4); 1998 (Oni)
Formato: 24 páginas en blanco y negro.