Portada Sex de Joe Casey¿Qué es lo que hierve dentro la cabeza de Simon Cooke? Como protagonista parece ser bastante hermético. Durante años combatió el crimen como el Santo de la Armadura, un vigilante enmascarado. Pero esos días han quedado en el pasado. Y él debe encontrar un modo de redefinir su existencia sin la adrenalina de su vida como superhéroe.

Probablemente hemos leído muchas historias sobre superhéroes retirados, pero lo que Joe Casey intenta hacer aquí es algo diferente. Básicamente, intenta responder una simple pregunta: ¿Podría alguien como Batman adaptarse a la vida normal del CEO de la mayor corporación de la ciudad? Simon Cooke ahora está a cargo de su compañía, un negocio que no ha sido atendido durante sus años como el Santo de la Armadura. Planes fiscales, oportunidades de inversión, reuniones con los accionistas, todo se vuelve bastante tedioso para Simon. Tal vez su única forma de escapar es fantasear sobre sexo.

Portada Sex de Joe Casey (2)Pero la pregunta aquí, y ese es el sutil nivel de perversidad creado por Joe Casey, es ¿por qué fantasear sobre sexo en vez de tener sexo? ¿Por qué el hombre más rico de la ciudad decide pagar no por sexo sino por un ejercicio de voyerismo? De hecho, paga a dos prostitutas para que actúen como una pareja de lesbianas calentonas. Pero él nada más se sienta y mira… y mira. Eventualmente, las rameras se ponen nerviosas: “Oye imbécil –¿te vas a pajear o qué?”, le gritan. Pero la represión sexual de Simon es demasiado fuerte, no puede tener sexo, ni siquiera se siente cómodo con la masturbación.

Simon visita el club de sexo más exclusivo de Ciudad Saturno, y ni siquiera el “salón comunal” lo pone cachondo. Mientras docenas de hombres y mujeres participan en una salvaje orgía, Simon apenas los ve con curiosidad y un cierto grado de desdén. Por otro lado, la mujer que era la equivalente a Catwoman usa un vibrador para estimular su vagina mientras recuerda la forma en la que era cazada por el Santo de la Armadura.

Nunca sabemos qué es lo que se cuece en la cabeza de Simon Cooke. Pero podemos hacer algunas suposiciones después de escuchar sus palabras: “No sé qué demonios estoy haciendo casi todo el tiempo. Es como si caminara sonámbulo a través de las cosas que hace la gente ‘normal’. Es algo sobre esta ciudad… Iba a salvarla. Ahora sólo soy… alguien que vive aquí”.

Y los problemas de Simon aumentan. Él rechaza a la prostituta ‘de regalo’ que le mandan, él rechaza toda posibilidad de sexo casi tan severamente como rechaza su pasado heroico. Pero Ciudad Saturno es una metrópolis corrompida, y tarde o temprano, el caos hará erupción.

No tenía ni idea de quién era Piotr Kowalski. Así que antes pagar por “Sex”, lo busqué en Google y me gustó lo que encontré. Y él hace un gran trabajo aquí, especializándose en páginas dobles que inmediatamente capturan nuestra atención. La arquitectura de Ciudad Saturno es muy original, y las escenas de sexo son muy eróticas y dinámicas. Los colores sólidos de Brad Simpson son el complemento ideal para las líneas de Piotr.

He disfrutado tremendamente la sección de opinión / columna de cartas: 3 páginas dedicadas a las reflexiones de Joe Casey sobre la industria del cómic: “El enfoque actual, manejado editorialmente, de los cómics corporativos, la mentalidad de la ‘sala de escritores’ que los creadores involucrados tanto claman adorar (pero, en serio, ¿qué opción les queda? Si quieres jugar con los juguetes, sigues esas reglas), ayuda poco para generar el trabajo idiosincrático que fue el distintivo de la clásica escritura sesentera de Stan Lee o la brillantez confundida –y drogo-imbuida– de la segunda generación setentera de Marvel o incluso el ethos de ‘intentar lo que sea’ de Dick Giordano en la DC ochentera. En su lugar, el enfoque actual promueve interpretaciones ‘de rumbo probado’ –y muy a menudo sin potencia– sobre personajes que, bajo otras circunstancias, serían grandiosos. Los escritores y artistas se vuelven intercambiables dentro del sistema corporativo”.

También debería resaltar el trabajo de Sonia Harris, una diseñadora gráfica que añade un toque muy sofisticado a “Sex”. Finalmente, Rus Wooton (el rotulista de “The Walking Dead”) hace un trabajo sobresaliente, eligiendo una fuente inusual para los cómics estadounidenses pero bastante común en Europa (personalmente, me recuerda a la caligrafía de Alfonso Font). Evidentemente, la estética es esencial aquí, pero ¿no es también esencial cuando todo se trata de… sexo?

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