Portada The Secret Service de Mark MillarEl servicio secreto es un rebonito cuartito de baño que tenemos escondido en lo más recóndito de la sede del blog con el fin de que nuestro redactor más guarraco sea incapaz de encontrarlo, pues cada vez que usa el WC principal tenemos que esperar casi tres cuartos de hora hasta que el aire vuelve a ser medianamente respirable y aún así dan casi ganas de entrar con un traje de esos del ébola, no me jodas (ójala ninguno de vosotros os veáis nunca en una situación así)…

Pero el servicio secreto al cual nos referimos nosotros hoy es al cómic del grandísimo Mark Millar, guionista que os sonará por cosillas como Kick-Ass, Wanted, Superior o Némesis (por mencionar sólo unos pocos títulos de su carrera como guionista). El caso es que ahora este buen mozalbete nos presenta uno de sus últimos proyectos, que seguramente agradará a todos los fans de este insigne escocés. Y me voy a mojar bastante con esto que voy a decir, pero en mi humilde opinión creo que un Mark Millar discretito y a medio gas proporciona más ratos de diversión que otros muchos guionistas que dan lo mejor de sí mismos (ale, ya lo he dicho)…

Su argumento nos pone en el pellejo del mejor agente secreto del mundo, quien está sumergido en el más importante caso de su carrera. Pero el fin del mundo tal y como lo conocemos tendrá que pasar a un segundo plano, porque ahora tiene que enseñar a su sobrino a convertirse en el siguiente “James Bond”. Bajo la supervisión de tío Jack, las habilidades de Gary comenzarán a crecer, hasta que ambos se vean envueltos en una serie de secuestros de famosos.

Este tomo contiene los seis números de los que consta esta serie, que bien podría definirse como lo que sería una peli de James Bond si estuviera dirigida por Mark Millar. A este respecto, merece la pena comentar el hecho de que en breve tendremos la adaptación peliculera correspondiente, que contará con la participación de Colin Firth y Samuel L. Jackson. Pero volviendo al cómic, hay que decir que estando de por medio el bueno de Millar, es de suponer que contará con todos esos elementos gamberrazos y muy hijoputescos a los que nos tiene acostumbrados este menda, con ese humor negro y esa mala leche que veremos desde los compases iniciales y todo ello aderezado por el malo de turno, un friki de cojones que quiere acabar con 5000 millones de personas de una forma la mar de peculiar y canallesca, que sólo podría ocurrírsele a este guionista.

Todos estos elementos hacen de este cómic un argumento muy entretenido, sobre todo por ese contraste entre sus protagonistas, Jack London (un superagente cojonudo que ha dedicado toda su vida a salvar al mundo, pero que ha descuidado a su familia desde siempre) y el pieza de su sobrino Gary. De esta forma, cuando su hermana le pide ayuda para enderezar a su hijo es cuando se dará cuenta de que no puede eludir esa responsabilidad por más tiempo y que no sirve de nada salvar tantas veces al mundo y ayudar a la humanidad si no cuidas de tus seres queridos. Y es que no veáis la joyita de niño que es el sobrino de Jack, un jovenzuelo de lo peorcito que os podáis echar en cara, que pertenece a esa juventud pandillera de los barrios más chungos de Londres, que viven en los típicos bloques de pisos tan de moda en películas como Attack the block, Tower Block o Comedown. Sin embargo, Jack verá en este chico potencial para seguir sus pasos y hacer de él un hombre de provecho.

De esta forma, el cómic desarrolla paralelamente la historia del entrenamiento de Gary y las dificultades que éste encuentra en ello, con las investigaciones de su tío por encontrar al malo malísimo, un friki millonario obsesionado con la teoría de que los seres humanos estamos acabando con la tierra y antes de que ella nos extermine a nosotros por el daño que la estamos haciendo 6000 millones de personas, es mejor reducir la población del mundo a través de un urdido plan para que 5000 millones se maten unos a otros (tendréis que leerlo para saber cómo). Todos estos elementos componen una historia que es un guiño paródico total a las pelis de Bond, tanto por el estilismo de esos agentes secretos como por esos aparatos tecnológicos tan propios de los super espías (pero con la impronta de Millar siempre de por medio).

En definitiva, The Secret Service es un cómic repleto de las fantasmadas, vaciladas y cosas inverosímiles a las que nos tiene acostumbrados Mark Millar en sus guiones, por lo que si eres dado a este tipo de barrabasadas chungas “made in Millar” lo pasarás pipa con su lectura. A mí personalmente me ha recordado un poco a otro cómic suyo titulado Wanted (en el sentido de que un joven pringao acababa convirtiéndose en un puto crack, pero cambiando los asesinos a sueldo por los superespías). Lo dicho, una lectura muy recomendable…

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