Punk Rock Jesus, de Sean Murphy

Portada Punk Rock JesusUsualmente intento mantener el equilibrio. Escribo sobre los héroes de Marvel y DC pero también sobre las editoriales independientes. El verdadero truco, tal como le veo, es no apoyarse demasiado en Marvel y DC (aunque, ciertamente, escribir sobre superhéroes tan conocidos siempre dará como resultado una mayor cantidad de lectores).

En cierto modo, Punk Rock Jesus de Sean Murphy es también un buen ejemplo de equilibrio. La saga de un Jesucristo clonado que termina siendo un ateo renegado y una súper estrella punk fue concebida inicialmente como una crítica al fanatismo religioso. Era un ataque sin restricciones en contra de aquellos que se alimentan del dogma y se mueren de hambre intelectualmente.

No obstante, era evidente que este enfoque era poco balanceado, demasiado parcializado. Así que lenta y cuidadosamente, Sean Murphy desarmó la trama argumental y la reensambló bajo una simple premisa: la imparcialidad. Así que incluso si es que llegamos a ver a fanáticos religiosos y lo peligrosos que son para la sociedad, también vemos hombres y mujeres que aceptan la espiritualidad y la fe aunque rechacen a la iglesia. Tal vez, en un mundo ideal, no existiría intolerancia religiosa, pero no vivimos en un mundo ideal. Y de hecho, el reciente asesinato de los caricaturistas de «Charlie Hebdo» nos lo recuerda.

Fueron necesarios varios años para que Sean Murphy refinara sus primeros borradores. Y es interesante observar cómo siguió añadiendo mejoras incluso después de que la miniserie de 5 ejemplares fuese publicada por Vertigo (de setiembre del 2012 a enero del 2013). En el 2012, por supuesto, leí la génesis de Punk Rock Jesus (y escribí una reseña aquí). El primer número me impresionó pero, desafortunadamente, no pude conseguir los otros 4. Parecería que tengo muy mala suerte cuando se trata de Murphy (sólo tengo un par de número de su “Joe the Barbarian” y “The Wake”, aunque estoy absolutamente convencido de poder completar estas colecciones algún día).

La concepción de Punk Rock Jesus combinaba la idea de clonar al hijo de dios y vender todo este proceso al mundo mediante un reality show. Al igual que en “The Truman Show” de Peter Weir, millones de espectadores verían a diario a la persona más famosa del mundo. Esta vez, sin embargo, la fama no estaría depositada en un hombre ordinario sino en el clon de Jesús. Murphy tuvo la brillante idea de especular de qué manera el mundo reaccionaría ante semejante situación. Y de hecho creó varias facciones religiosas que participan en una guerra santa, algunas para destruir aquello que consideran una herejía, y otras para defender lo que creen que es el segundo advenimiento de Jesucristo.

Conforme avanza la serie, llegamos a conocer a fondo a los protagonistas. Tenemos a Gwen Fairling, una chica virgen estadounidense que se convierte en la madre de Chris, el clon de Jesús; Thomas McKael, católico ferviente y ex-agente del IRA, actualmente guardaespaldas de Gwen y Chris; Slate, el ambicioso productor del show, un hombre al que sólo le preocupan los índices de audiencia y las utilidades; Sarah Epstein, una científica que trabaja para Slate con el fin de obtener financiamiento para las investigaciones que buscan prevenir el calentamiento global; Rebekah Epstein, la hija de Sarah y la mejor amiga de Chris; y, finalmente, Chris, al inicio un niño tímido que obedece las órdenes de Slate y, más tarde, un adolescente rebelde que pelea contra la empresa más codiciosa de los Estados Unidos.

Cuando vi el arte de Sean Murphy por primera vez en “Joe the Barbarian”, inmediatamente me di cuenta de lo talentoso que era. Trazos llenos de gracia, dinamismo puro y un exquisito sentido de la composición definen el estilo de Murphy. Usualmente me toma mucho tiempo quedar así de encantado con un artista. En el caso de Murphy, me volví un fan rápidamente. Es por eso que he seguido la mayor parte de sus proyectos recientes, y me alegra haberlo hecho porque he disfrutado tremendamente con su arte. En vez de buscar los números sueltos decidí adquirir la edición tapa dura de lujo que editó Vertigo hace un par de meses. Es una edición espectacular con por lo menos 100 páginas de material adicional. Por ejemplo, las primeras páginas originales del número 1. Esta es mi escena favorita y de hecho incluí 4 de estas páginas en mi reseña del 2012. Me sorprendió comprobar que esta también era la secuencia predilecta de Murphy. Y de hecho él había dibujado una versión anterior usando la técnica de la aguada.

Realmente creo que Sean Murphy es el mejor artista de mi generación (por cierto, él es 4 años mayor que yo) y también uno de los más valientes. En el 2003, tal como Murphy explica en el prólogo, él estaba viviendo en el interior de un contenedor de basura en Los Ángeles. Y ese fue el momento en el que entendió que tenía que escribir sus propias historias. Porque a veces ser un dibujante a lápiz o un entintador no es suficiente, mucho menos cuando sólo se recibe una tarifa por página realizada y nada más. Para Murphy, tocar fondo y no tener suficiente dinero para pagar el alquiler fue una llamada de alerta. Y el resultado fue «Punk Rock Jesus», su magnum opus, un extraordinario ejemplo de sus habilidades como escritor y como artista.

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