Portada Outcast 1Me encantan las películas de terror. Admiro a maestros del suspenso como Hitchcock y a cineastas revolucionarios como George A. Romero con sus inolvidables hordas de muertos vivientes, disfruto de lo sanguinario como cualquier otro, respeto al “Alien” de Ridley Scott y considero a los monstruos –tanto viejos como nuevos– cautivadores. Pero si es que hay un subgénero del terror que no me gusta es el exorcismo.

Cada vez que hago el esfuerzo y trato de mirar una película sobre un exorcista, me aburro y empiezo a bostezar. Supongo que califico estas películas como ridículas y poco originales. Para mí, un exorcismo es un montón de supersticiones reunidas por la fe de hombres y mujeres ignorantes. Y eso no me parece para nada algo interesante, ni siquiera en la ficción.

Así que después de haber dicho todo esto probablemente estén preguntándose por qué me senté a leer la nueva serie de Robert Kirkman. Después de todo, es un cómic de terror que se centra en el exorcismo. Bueno, digamos simplemente que confío en las habilidades del escritor y estaba seguro que no quedaría decepcionado. Leí los primeros dos números de “Outcast” y debo decir que fueron buenos.

Probablemente no estuve particularmente interesado en las escenas de exorcismo, pero rápidamente quedé prendado del resto. Sentí la desesperación de Kyle, el protagonista, un hombre deprimido que ha sobrevivido después de ver a sus seres queridos convirtiéndose en víctimas de posesión demoníaca. Y esa es una de las cosas interesantes de “Outcast“. Si piensan en la posesión demoníaca entonces están pensando en una víctima, alguien que vive con ustedes, un bienhadado miembro de la familia, una hija, un hijo, a veces un padre, una madre, un hermano o una hermana.

Ser poseído por el demonio es algo que nunca le pasa al protagonista de este tipo de historias, el protagonista es siempre un testigo participante, un hombre con una devoción por salvar las vidas de los inocentes. Y son estos inocentes los que son las víctimas, los poseídos, los que dejan de ser un hermano o un padre para convertirse en una cáscara vacía habitada temporalmente por una monstruosidad depravada y sobrenatural.

En el primer capítulo “Una sombra lo rodea”, Kirkman presenta varios personajes. Un reverendo, la hermana de Kyle y su familia, y es el contraste entre estos personajes lo que de alguna manera resalta los aspectos miserable de la vida del protagonista. Y es una vida que Kirkman construye de una manera que se siente honesta, sin exageraciones, y es ciertamente mucho más interesante que cualquier cosa que haya visto en una película de exorcismo.

En el siguiente capítulo, “Desde las sombras nos mira”, podemos ver un poco más acerca de la vida de Kyle, su pasado y presente. Hay bastante intriga en relación al pasado de Kyle, especialmente el trágico destino sufrido por su madre, su esposa y su hija. ¿Él fue el común denominador en estos devastadores eventos?

Aunque aquí no hay escenas de terror, Kirkman no desperdicia páginas. En lugar de intentar asustar a los lectores, el escritor trata de mostrar tanto como puede sobre el protagonista, permitiendo por lo tanto que la audiencia se conecte con Kyle. Esta pausa es también un elemento necesario, para que cuando el terror retorne en números subsiguientes el impacto sea mayor. No importa si estamos hablando sobre películas o cómics, un momento de calma antes de la escena de miedo siempre hace falta.

Incluso si es que no soy un gran fan de Paul Azaceta, debo reconocer su habilidad para crear escenarios oscuros y aterradores, su estilo crudo añade una crueldad necesaria a este relato, y el coloreado de Elizabeth Breitweiser complementa muy bien las elecciones artísticas de Azaceta.

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