Portada Evangelion vol.6Del mismo modo que recordamos nuestra infancia, así haya sido feliz o triste, siempre recordamos a nuestros amigos. Crecer es como caminar por una extraña región, una tierra de confusión. A veces, esos amigos son la única luz en un lugar sumido en la oscuridad. Así lo entiende Shinji Ikari, y supongo que así es como yo lo entendía en secundaria. Pero hay algo más que le pasó a Shinji –que me pasó a mí– que nos aparta un poco de los demás. Éramos tan tímidos, tan herméticos, tan prisioneros de nosotros mismos que un amigo, cualquier amigo, era valorado como el regalo más valioso.

Cuando Toji Suzuhara conoció a Shinji, le dio un puñetazo en la cara, acusándolo de no haber salvado a su hermana en la batalla con el ángel Sachiel. Pero con el tiempo Toji y Shinji se vuelven muy amigos. De hecho, son esos escasos momentos de felicidad con Toji y Kensuke -con amigos de verdad- los que dan significado a la vida de Shinji, una vida que se había convertido en una imposición, un tedioso martirio. Si es cierto que seguimos vivos por el otro, que sobrevivimos no a pesar sino gracias a aquellos que nos son más cercanos, ¿qué sucede, entonces, cuando nos dejan?

El sexto volumen de Neon Genesis Evangelion (que reúne las etapas 34 a 40: “El cuarto niño”, “Luz, luego sombra”, “Confesión”, “El regalo”, “Emboscada”, “El sistema provisional” y “Manchando el negro crepúsculo”) es un intenso viaje emocional que no termina bien para los protagonistas. Primero, Asuka intenta desvestirse frente a Kaji, y le dice que está enamorada de él. Kaji simplemente rechaza los avances de esta chica menor de edad y la deja terriblemente frustrada.

Al mismo tiempo, Toji es seleccionado en secreto como el cuarto niño: el cuarto piloto de Eva. Un día, le pide a Shinji que pasen la tarde juntos. El muchacho acepta, y ambos comen, conversan y se divierten, pero Toji está incómodo, quiere hacer una confesión. Mira a Shinji con el mismo miedo y ansiedad que yo -o tal vez ustedes- podría haber experimentado antes de contarle un gran secreto a mi mejor amigo, el tipo de confidencia que debe ser susurrado únicamente en el momento más privado. Eventualmente, Toji se arma de coraje y le dice a Shinji que ha sido elegido por NERV. Excepto que él no tiene elección, NERV lo ha extorsionado: prometiendo administrar los mejores tratamientos a su hermana comatosa, ellos de hecho lo han forzado a asumir un deber que ningún chico de 14 años debería aceptar. Y él está tan asustado. Toji ha evolucionado muchísimo, desde un abusivo aparentemente hostil en el primer volumen a un adolescente con sentimientos complejos y una voz única. Es en estos momentos de miedo que se nos presenta por completo en su dimensión humana. Él tiene tanto miedo como lo tenía/tiene Shinji.

Shinji hace todo lo que puede para consolar a su amigo, y le dice que no tiene de qué preocuparse. Toji se disculpa por golpear a Shinji el día que se conocieron. “No lo sabía”, dice, pero ¿cómo podría saberlo? ¿Cómo podría alguien saber o incluso imaginar lo que significa manejar la maquinaria de destrucción más letal de la Tierra? Pronto, Toji parte para su primer entrenamiento con el Eva Unidad-03, construida por Estados Unidos. No obstante, una entidad desconocida contamina al Eva y se apodera de ella, mientras que Suzuhara está en su interior.

En la subsiguiente batalla, los Eva Unidad-00 y Unidad-02 son sometidos. Sólo Shinji tiene la oportunidad de contraatacar. Pero no puede. No quiere. Si golpea a la Unidad-03 se arriesga a herir a Toji, y ese es un riesgo que no está dispuesto a asumir. Incluso cuando los brazos de este Evangelion negro están a punto de romperle el cuello, Shinji se rehúsa a defenderse. Entonces el comandante Gendo Ikari cercena el vínculo entre Shinji y su Evangelion, y activa el “sistema provisional”, una inteligencia artificial que se apodera del Eva. Shinji observará impotente cómo la Unidad-01 le arranca los brazos a su oponente, cómo destroza su cráneo salpicando a los edificios cercanos con toneladas de materia orgánica y cómo, al final, aplasta a Toji como si fuera un inservible maniquí.

La depravación del padre de Shinji ya se había hecho evidente -al obligar a Toji a ser un conejillo de indias para la Unidad-03- pero el nivel de crueldad que demuestra aquí es incluso más refinado: hace que Shinji lo observe todo. Es raro sentirse triste cuando algo como esto le sucede a un personaje ficticio, pero en este caso creo que es comprensible. Quedé conmocionado al ver cómo los agentes de NERV extraen el cuerpo arruinado de un chiquillo de 14 años que era el amigo de Shinji, y de un modo extraño, cruzando las fronteras entre la realidad y la ficción, también un buen amigo mío. Recuerdo cómo me sentí cuando vi por primera vez este episodio del anime, pero por alguna razón desconocida, revivirlo ahora, al leer este volumen, ha hecho que la experiencia tenga un impacto emocional aún más fuerte.


Neon Genesis Evangelion Vol. 1, de Yoshiyuki Sadamoto
Neon Genesis Evangelion Vol. 2, de Yoshiyuki Sadamoto
Neon Genesis Evangelion Vol. 3, de Yoshiyuki Sadamoto
Neon Genesis Evangelion Vol. 4, de Yoshiyuki Sadamoto
Neon Genesis Evangelion Vol. 5, de Yoshiyuki Sadamoto