Portada Miracleman 11Aislado de la humanidad, y muy por encima del mundo, en la intrincada arquitectura del Olimpo, Miracleman acepta su naturaleza divina, olvidando que alguna vez fue un simple mortal. Es 1987, y Alan Moore agrega un inesperado nivel de complejidad a la saga del mayor héroe del mundo. Ahora hay dos relatos entrelazados. Uno sucede en el futuro, en 1987, y es narrado por un Miracleman omnipresente. El otro, sin embargo, sigue ocurriendo en 1982.

Cronos” (publicado originalmente en Miracleman # 11, mayo de 1987) sienta las bases del Olimpo. En la mitología griega, el Monte Olimpo era el centro neurálgico de los dioses. Allí, Zeus, hijo de Cronos, reinaba con supremacía. “Soñando con nueva música, nuevos pensamientos, nuevas pinturas, un mundo nuevo cada día. Todos los días. A veces, ciudadanos de juguete trepan hasta aquí para pedir favores; esta enfermedad necesita ser curada, este río debe ser movido. A veces digo sí”, explica Miracleman en 1987. Mediante su soliloquio vemos su actitud divina. Mira a los humanos como hormigas que construyen lo que él considera ciudades de juguete, pidiendo siempre su intervención o ayuda.

No obstante, en 1982 las cosas no son tan fáciles como parecen ser en el futuro. Michael Moran y Liz son padres preocupados que deben lidiar con el extraño metabolismo de su hija recién nacida. Inesperadamente, un hombre y una mujer siguen a Moran y le preguntan sobre su alter ego. Entonces ellos se transforman en poderosas criaturas alienígenas: los Qys. Moran se convierte en Miracleman, y la batalla comienza.

Página Miracleman 11“Entonces no los reconocía como Titanes, no sabía que Cronos había llegado para confiscar los rayos de un Zeus delincuente”, afirma el protagonista. Cada vez que Miracleman derrota a los Qys, ellos asumen una nueva forma. Su habilidad para recrearse a sí mismos constantemente es lo que les da una ventaja considerable. La criatura macho se queda con Miracleman, quien está a punto de ser derrotado. La hembra encuentra el hogar de Moran, y en su interior a una indefensa Liz. Similar a las secuencias de terror de “Swamp Thing”, el monstruo extraterrestre aterroriza a Liz. Hasta que ella es rescatada por una nueva aliada: Miraclewoman “fría y resplandeciente, una estatua de vidrio pulido, inmaculada salvo por los guantes oscurecidos por sangre de otro mundo”.

John Totleben, colaborador asiduo y uno de los principales artífices de “Swamp Thing”, estuvo a cargo de las ilustraciones del primer capítulo de la saga del Olimpo. Sus páginas ricamente detalladas y su expresiva mezcla de sombras y luces, añaden solemnidad a una historia dedicada a los dioses antiguos y a los rituales paganos. El exquisito pincel de Totleben lo coloca a kilómetros de distancia por encima de otros artistas de los 80s. Del mismo modo que he afirmado que Barry Windsor-Smith es como un Durero moderno, Totleben es como un Goya renacido, fiel a la esencia de los grabados del maestro.

La página inicial de Cronos presenta una composición brillante, un hermoso conjunto de figuras armónicas, proeza arquitectónica y criaturas alienígenas atrapadas detrás de vidrios opacos. Simetría pura, figuras llenas de gracia y un sentido único del diseño hacen de esta una página verdaderamente asombrosa. Desde luego, la creatividad de Totleben también puede ser vista en la rara anatomía de los alienígenas que pelean contra Miracleman. Los editores de Marvel tuvieron la maravillosa idea de incluir el número completo a blanco y negro, escaneado directamente del arte original; y para mí ha sido un placer tremendo observar la evolución del lápiz a la tinta. Es como si hubiese aterrizado en medio de una clase de arte. Por ejemplo, me di cuenta que Totleben usaba acrílico blanco para alcanzar algunos de los delicados efectos visuales que vemos en sus páginas. La portada original era de hecho una pintura de verdad (óleo sobre lienzo) realizada por Totleben en 1987. Una imagen fantástica.

Miracleman # 12

Portada Miracleman 12“Tal como Zeus amó a las mujeres mortales en la forma de gotas doradas, nosotros conocemos a los humanos en una lluvia de puntos fosfóricos. Objetos de deseo de la humanidad, tanto espiritual como carnal, incontables clímax son alcanzados cada noche, sus fervientes devociones, los ojos cerrados fuertemente, un catequismo de jadeos”, susurra Miracleman en 1987. Él es más que un superhombre, es un dios. Y mientras se sienta en el trono del Olimpo, al igual que Zeus, se pregunta qué puede hacer para reeducar a la humanidad.

Videos educativos parecen ser la forma más práctica de modificar la conducta de los hombres, y enseñarles “una nueva escala cromática de pasión y deleites”. Los videos son de sexo tántrico y éxtasis. Millones de hombres los ven y se masturban. En el Olimpo, miles de pantallas muestras a los masturbadores y sus expresiones de goce. Como sugirió Jacques Lacan alguna vez “la masturbación es el goce del idiota” pero, en última instancia, a veces es el único goce disponible.

En 1982, Miraclewoman confiesa los terribles secretos de su pasado. Ella pasó años en animación suspendida, al igual que Miracleman y sus dos jóvenes aliados. La diferencia, sin embargo, es que mientras ella estaba inmóvil e indefensa, fue violada cientos de veces por Gargunza. Según ella, la pecaminosa conducta de Gargunza es una pérdida de tiempo masturbatoria. No importa cuántas veces forzara el cuerpo de Miraclewoman, él nunca tuvo acceso a su mente. Ella ve a Gargunza como un hombrecillo ridículo, mucho más lamentable que el idiota masturbador al que Lacan hacía referencia.

Página Miracleman 12Astutamente, Alan Moore estructura “Afrodita” (originalmente publicado en Miracleman # 12, septiembre de 1987) alrededor de la noción de la auto-gratificación, de los placeres ocultos y solitarios. Miraclewoman recuerda lo impresionado que estaba Kid Miracleman (Johnny Bates) cuando recién se conocieron. Por supuesto, en el presente, un Johnny Bates adolescente es la víctima de un grupo de abusivos chiquillos que lo acusan de ser un ‘pajero’. Ellos inventan un apodo, un vulgar juego de palabras: Amo (‘Master’) Bates, es decir, ‘masturba’ en inglés. Johnny Bates sufre cuando es golpeado por estos matoncitos, pero se rehúsa a pronunciar la palabra que podría convertirlo en un superhumano.

Pero hay otra verdad no confesada sobre el pasado. Dickie Dauntless, también conocido como Young Miracleman, tenía ojos sólo para su mentor. Miraclewoman explica cómo Miracleman era “ciego a las señales que a mí me parecían tan obvias”, y afirma que “él te amaba… y tú no lo sabías”. Esta es una de las más impactantes revelaciones y también una de las modificaciones más profundas a los tradicionales y conservadores conceptos de los 50s, cuando Miracleman fue creado. Un homosexual en el closet, Young Miracleman estaba condenado a una vida de frustración y sexualidad reprimida.

Una vez más, el talento de John Totleben vuelve a brillar. Sus páginas muestras una impresionante atención por los detalles; son el producto de una mente muy imaginativa. La escena de 1987, que muestra a un hombre practicando el onanismo mientras ve un video de sexo tántrico es sutil y al mismo tiempo con una ligera carga erótica. En otra página, Totleben encuentra el modo de retratar la violación de Miraclewoman sin explotar el lado explícito del acto. El primer encuentro entre Miraclewoman y Miracleman es brillante, luminoso, lleno de vida y gracia. No obstante, una de mis páginas favoritas es la que muestra a Johnny Bates mientras es golpeado en el abdomen por tres chavales abusivos. El escenario es oscuro, sucio, incluso deprimente, lo que refuerza los aspectos psicóticos que se esconden en la mente de Bates. Con líneas cuidadosamente trazadas y un asombroso nivel de expresividad, este es el tipo de arte que uno nunca podría olvidar.

Miracleman # 13

Portada Miracleman 13En el futuro, la Tierra es un paraíso tecnológico. Un ritmo veloz y frenético abruma la mente pero no el alma de la raza humana. En el futuro, la velocidad es lo que más importa. Las ideas son más importantes que las fábricas. El dinero es un concepto más abstracto que nunca. Es un mundo extraño, que clama nuevos dioses. Miracleman es el dios del mañana.

“Hermes” (publicado originalmente en Miracleman # 13, noviembre de 1987) empieza con un Miracleman meditabundo, cómodamente instalado en su palacio, en su monte Olimpo. Tantas cosas han cambiado que si Hermes aún estuviese vivo, sus sandalias aladas serían lentas en comparación a la increíble velocidad del progreso. Llegó la hora de las deidades más veloces, la hora de Miracleman.

Sin embargo, en el pasado, Miracleman todavía tiene que descubrir su destino durante una visita al mundo hogar de los Qys, junto con Miraclewoman. En las páginas de este capítulo, Alan Moore desarrolla docenas de ideas extraordinariamente imaginativas. Moore no nos dice simplemente que este es un mundo alienígena, él crea ese mundo haciéndolo real, convirtiéndolo en algo extraño y anormal para nosotros, dándonos una descripción minuciosa de las costumbres y tradiciones culturales de una raza inteligente que no tiene nada en común con la humanidad.

El parlamento del Reyreina de los Qys es una secuencia brillante. Un notable ejemplo de creatividad. Macho y hembra, quien gobierna a los Qys es un rey-reina tratado como el/la majestad. El Reyreina reúne a los representantes diplomáticos de los Warpsmiths con Miracleman y Miraclewoman. Hay algo que preocupa a estas dos especies rivales: la hija de Miracleman, Winter, tiene una mente superior. Incluso como una bebé, tiene un cerebro tan poderoso que repentinamente la Tierra, una planeta primitivo y olvidado, llama la atención de este consejo intergaláctico.

Página Miracleman 13Miracleman y Miraclewoman hacen todo lo posible para asegurar que la Tierra permanecerá neutral frente a la milenaria guerra entre los Qys y los Warpsmiths. Al final Miraclewoman propone una alternativa muy interesante. Para ella, el encuentro entre las dos razas alienígenas puede ser “tanático y destructivo, o erótico y creativo”. En breve, en vez de una confrontación en el campo de batalla ella les pide a los Qys y los Warpsmiths que consideren otra posibilidad de reconciliación: el sexo.

Cuando Miracleman regresa a la Tierra, intenta contarle a Liz lo que ha visto. Pero Liz tiene una crisis nerviosa. Todo esto es demasiado para ella, y no puede lidiar con lo que ha pasado en su vida en los meses recientes. Ella se va, y promete regresar después de haberse recuperado del shock. Es entonces cuando Winter, apenas una bebé, habla con su padre con un razonamiento muy frío y lógico. “Dulce Winter. Niña gloriosa. Incluso entonces estabas más allá de mí, y en ese momento en el que hablaste supe que los padres rara vez entienden que sus bebés ya han crecido: supe que no le pertenecías a nadie. Supe que no eras mía, y en ese momento ya te habías ido”, pronuncia Miracleman.

He explicado antes lo mucho que me fascina la imaginación de Moore. Pero también debo decir que ninguna de estas ideas sería tangible si no fuese por el magnífico arte de John Totleben. Las páginas de “Hermes” son ricas en detalles, realmente son un exquisito festín visual. La flora extraterrestre que se asemeja a componentes humanos es retratada con una delicadeza innegable. Totleben también nos da una visión única del mundo hogar de los Qys, y el/la majestad, el Reyreina también es inolvidable. El diseño del parlamento y el modo en el que Totleben maneja la inconmensurable masa del Reyreina son una demostración de sus incomparables habilidades artísticas. Su portada original también es preciosa, equilibra la presencia majestuosa de Miracleman con el tétrico y pacífico jardín.

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