Portadas incluidas en Marvel Masterworks Uncanny X-Men vol-5 - 01Hace casi 20 años estaba en primaria y tenía poco o nulo contacto con los cómics de Marvel. Y en esa época, un nuevo dibujo animado capturó mi atención: era la serie animada de X-Men de los 90. Todavía recuerdo mi entusiasmo frente a la televisión. Todos estos héroes eran nuevos para mí pero me sentía deslumbrado de todos modos.

Así que mi primer acercamiento a la saga de Fénix no fue en el clásico cómic de Claremont y Byrne de 1980 (después de todo, ni siquiera había nacido cuando esa historia fue publicada). La primera vez que vi a Jean Grey convirtiéndose en “fuego encarnado” fue en televisión. Muchos años después, empecé a comprar cómics de Marvel y eventualmente encontré un tomo recopilatorio de esta saga. Cuando leí la historia por primera vez me encantó. Me dejó impresionado. Era muy ambiciosa, era algo épico más grande que la vida. Era todo lo que los cómics de súper héroes debería llegar a ser.

De acuerdo a la mitología personal de Chris Claremont, Fénix existía antes que el universo, y fue la primera chispa que encendió el big bang y permanecería para siempre como el fuego que consumiría todo al final del tiempo. Así que no es ninguna sorpresa que una vez que Fénix tomara posesión de un cuerpo humano -Jean Grey- el poder infinito sería más que suficiente para salvar a todo el universo de las maquinaciones de D’Ken, un desquiciado deseoso de causar un desbalance cósmico al afectar la integridad del cristal M’Kraan.

Sin embargo, una vez que el universo ha sido salvado, ¿qué sucedería con una chica terráquea que ahora tenía el poder de devorar soles o destruir galaxias enteras? Obviamente, el poder absoluto conlleva una corrupción absoluta. Y así es como Mastermind -un viejo enemigo de los X-Men que apareció por primera vez como parte de la hermandad de mutantes malévolos de Magneto- se aprovecha de Jean Grey al avivar en ellas sus pasiones más oscuras y sus deseos más profundos.

En Uncanny X-Men # 132 (abril de 1980), los X-Men descubren la existencia de un grupo de hombres adinerados y poderosos, el Club del Fuego Infernal y su círculo interno integrado por mutantes acaudalados que sólo buscan más poder: Sebastian Shaw -el rey- un mutante con la habilidad de absorber energía kinética (mientras más duro es golpeado se vuelve más fuerte); Harry Leland, con el poder de incrementar la masa de cualquir objeto; Donald Pierce, un humano con adminículos cibernéticos y Jason Wyngarde también conocido como Mastermind. Antes de confrontarlos, Cíclope lleva al equipo al hogar de Warren Worthington III -Angel. Scott Summers y Jean Grey encuentran un momento de solaz, y por primera vez en semanas o tal vez meses, hacen el amor. La distancia no representa obstáculos para Mastermind mientras continúa erosionando las barreras psíquicas de Jean. En poco tiempo, ella empieza a ceder. En vez de reprimir su conducta violente o su burbujeante lujuria, todo sale a la superficie.

En New York, Jean Grey se convierta en una mujer pérfida y peligrosa, y es pronto nombrada como la reina oscura del Club de Fuego Infernal. En el proceso, los X-Men son derrotados y capturados, y sólo Lobezno escapa. Incluso después de 30 años, estas imágenes han permanecido en las mentes y corazones de los fans de X-Men, y no es para nada extraño observar a autores como Joss Whedon y John Cassaday homenajeando a las clásicas páginas de Byrne: no sólo el momento íntimo entre Scott y Jean, sino también la secuencia icónica en la que Logan saca las guerras y grita “ahora es mi turno”. “Lobezno: solo” (Uncanny X-Men # 133) es seguramente una de las más queridas y recordadas aventuras.

“¡Soy fuego! ¡Y vida encarnada! Ahora y por siempre, soy Fénix”. Jean Grey ya no es la mujer dulce que los X-Men conocieron alguna vez, ahora es una fuerza de la naturaleza más poderosa que cualquier otra cosa que hayan confrontado. “Demasiado tarde, los héroes” (Uncanny X-Men # 134) es un momento decisivo. Cuando Mastermind es testigo del nivel de poder de Fénix Oscura cae en estado catatónico. Luego de derrotar al Club de Fuego Infernal, ahora Cíclope, Tormenta, Lobezno, Rondador Nocturno, Coloso y Bestia deberán luchar contra Fénix Oscura, la portadora del caos, la esencia del poder. Sólo la mente mutante más poderosa del mundo tendrá una oportunidad para someterla: Charles Xavier -el profesor X- quien comprende que incluso si Fénix Oscura es más poderosa, ella sigue siendo “poder sin disciplina, conocimiento sin sabiduría, edad sin madurez, pasión sin amor”.

Las hermosas páginas a lápiz de John Byrne son entintadas por Terry Austin. Juntos producen las imágenes más exquisitas del cómic de los 80: el atardecer y Scott y Jean besándose apasionadamente; Lobezno girando su rostro lleno de ira y ferocidad; la página inicial de Lobezno: Solo, un extraordinario ejemplo de perspectiva y composición; la página final del # 133, uno de los “continuará…” de mayor suspenso; y finalmente, la elegancia y la expresión ominosa de Fénix Oscura en la última página del # 134. ¡Excelente!

Phoenix the Untold Story, de Chris Claremont y John Byrne

Portadas incluidas en Marvel Masterworks Uncanny X-Men vol-5 - 02Luego de la muerte, llega el luto. Para Scott Summers -Cíclope- la pérdida de Jean Grey es más de lo que puede soportar. Jean era la chica que él amó durante años. Su primer y único amor. Sin ella, Scott se siente vacío, triste, desprovisto de propósito. El funeral de Jean Grey ocurre en Uncanny X-Men # 138 (octubre 1980) en una historia titulada “Elegía”. La página inicial es inolvidable. Vemos a Hank McCoy (Bestia), Warren Worthington III (Angel), Kurt Wagner (Rondador Nocturno), Scott Summer (Cíclope), Lilandra Neramani (la emperatriz Shi’ar), el señor y la señora Grey (los padres de Jean), Moira McTaggert (el antiguo amor de Xavier), Sean Cassidy (Banshee), Ororo Munroe (Tormenta), Piotr Rasputin (Coloso), Logan (Lobezno), Charles Xavier (Profesor X) devastados por el dolor. Las expresiones sombrías, la tristeza, las sombras, los abrigos largos y negros, la imagen habla por sí misma. Los X-Men son un equipo mutante, un grupo de héroes, pero por encima de todo son amigos, son como una familia, y esta vez han perdido a su integrante más querida.

Jean Grey estuvo allí desde los primeros días. Ella fue una de las alumnas de Xavier. Se retiró del equipo y luego regresó cuando la necesitaban. Y ahora que ya no está, Scott experimenta el momento más difícil de su vida: “Perderte fue la pérdida que no pude soportar. Jean, tú lo eres todo para mí– tan necesaria como el aire que respiro”. Así que Cíclope decide retirarse del equipo.

En “…Algo maligno se acerca” (Uncanny X-Men # 139), Lobezno decide dirigirse a Canadá para arreglar las cosas con el gobierno canadiense. Como Arma X ha sido perseguido antes y ahora quiere romper toda ligazón con sus primeros empleadores. Rondador Nocturno accede a acompañarlo, pero cuando los dos aventureros encuentran a Alpha Flight -grupo de súper-héroes canadienses- también encuentran problemas. Le siguen el rastro a Wendigo, una criatura antropófaga sobrenatural con suficiente resistencia y fuerza como para enfrentarse a Hulk. En “Ira” (Uncanny X-Men # 140 – diciembre de 1980), Lobezno y Rondador Nocturno descubren cómo derrotar a Wendigo, ayudados por Guardian, Snowbird y Shaman.

Finalmente, el volumen 5 de Obras Maestras de Marvel incluye la “Historia no contada de Fénix” así como un fragmento de “Bizarre Tales” enfocado en la hermana de Jean Grey y en cómo afronta la pérdida. Pero, ¿qué es la historia no contada?. Originalmente Claremont y Byrne habían creado una historia diferente de la que salió a la venta. En su versión, después de que los X-Men son vencidos por la Guardia Imperial, Jean Grey es puesta bajo la custodia del Imperio Shi’ar. Bajo las órdenes de Lilandra, los científicos del imperio ejecutan una delicada cirugía molecular y convierten a Jean en una humana normal. Sin sus habilidades mutantes, ella ya no puede ser poseída por la fuerza Fénix. Claremont y Byrne habían planeado historias sobre las repercusiones del genocidio de Fénix Oscura y de los recientes traumas psicológicos de Jean.

No obstante, cuando Jim Shooter vio esto decidió hacer algunos cambios. Después de todo, para el editor en jefe de Marvel, Jean Grey no podía simplemente salir ilesa luego de asesinar a billones de aliens… Así que Claremont tuvo que reescribir el final del # 137 y Byrne tuvo que dibujar nuevas páginas. En la “Historia no contada de Fénix” vemos la historia tal como fue concebida inicialmente, así como lo que hubiese sido la primera página del # 138 completamente dibujada y entintada: Jean Grey en un lago idílico, y Scott Summers de pie tras ella, mirándola alegremente.

Había leído la saga de Fénix Oscura hace algunos años y ya era hora de volver a revisarla. Claremont y Byrne eran un fantástico equipo creativo en ese entonces. Juntos, produjeron uno de los mejores cómics de súper-héroes de los últimos 30 años. Eso no es tarea fácil. Y sin embargo, hoy, al leerlo siento lástima por la mayor parte de la producción actual de DC y Marvel. Una de las sagas más fundamentales e impactantes del universo Marvel ocupó 3 números (4 si contamos las páginas adicionales), casi el doble del advenimiento de Galactus (de Lee y Kirby). Ahora, todos los escritores parecen necesitar el típico arco argumental de 6 números en donde nada relevante sucede. Ya no tenemos historias de este estilo. Todo lo que tenemos es un arco de 6 números tras otro, siempre generando expectativas que nunca se cumplen, siempre prometiendo desarrollar personajes sin lograr la intensidad que veríamos en la era Claremont – Byrne. Al terminar de leer estos cómics recordé por qué me gustan tanto, pero al mismo tiempo me sentí decepcionado porque ahora mismo Marvel y DC están en uno de sus momentos más bajos, creativamente hablando. En la década anterior Marvel tenía algunos de los mejores títulos de la industria (Daredevil de Bendis, New X-Men de Morrison, Astonishing X-Men de Whedon y Cassaday, Thor de Straczynski, 1602 y Eternals de Gaiman, The Ultimates de Millar, Ultimate Spider-Man de Bendis, Runaways de B K Vaughan, Young Avengers de Heinberg y X-Factor de David). Ahora solamente podría pensar en un par de títulos que se pueden comparar con los que he mencionado. Espero que, como el fénix, Marvel logre renacer de sus cenizas.

La saga de Fénix Oscura, de Chris Claremont y John Byrne

Portadas incluidas en Marvel Masterworks Uncanny X-Men vol-5 - 03¿Qué está en riesgo? ¿Qué tan ambiciosa es la historia? ¿Qué obstáculos deben enfrentar los personajes? Estas son sólo algunas de las preguntas que uno debe preguntarse a sí mismo antes de planificar una novela, un cómic o un guión de cine. Para la mayoría de escritores, lo más fácil suele ser reflexionar sobre sus experiencias personales y diagramar una ruta a través de sus propias vidas y memorias, imitando los eventos de la vida ‘real’ o los aspectos verdaderos de la personalidad de gente que conocen.

Llega un momento, no obstante, en el que un escenario de la vida real se queda corto. Todos los escritores de ciencia ficción lo saben… al igual que muchos cineastas o autores de cómics. La vida real puede ser un grandioso primer capítulo, pero algunas historias necesitan algo más, de hecho, merecen más. Cuando Stan Lee y Jack Kirby presentaron a Galactus, el devorador de mundos, en las páginas de los Cuatro Fantásticos respondieron las tres preguntas básicas: No sólo la ciudad de New York -o los Estados Unidos- estaba en riesgo… el destino del mundo descansaba en los hombros de la primera familia heroica de Marvel. La historia era tremendamente ambiciosa, involucraba a todo el planeta y la sobrevivencia de millones de humanos. Galactus era el obstáculo definitivo. Ninguna fuerza en la Tierra podía vencerlo. Y por lo tanto, el advenimiento de Galactus se convirtió al instante en un clásico.

Muchos años después, Chris Claremont y John Byrne respondieron las mismas tres preguntas en “La saga de Fénix Oscura”. Aunque esta vez todo está en riesgo. No sólo nuestro planeta o nuestro sistema solar, sino galaxias enteras… el universo. Rara vez he visto algo tan ambicioso en un cómic, pero Claremont y Byrne imbuyen exitosamente esta narrativa con una amenaza que se percibe como la más grande de la vida, un peligro cósmico más allá de cualquier cosa que podamos imaginar. Fénix Oscura redefinió el concepto de obstáculo. Ante esta feroz fuerza cósmica ningún poder en la Tierra o en el universo puede hacerle frente. Y por eso esta saga es tan fascinante. Los X-Men, los héroes mutantes, lucharían contra un rival invencible. Saben que no pueden triunfar, y aún así marchan hacia adelante. Esa es la materia del héroe. Nunca rendirse, nunca dejar de pelear.

Cuando Fénix Oscura posee el cuerpo y el alma de Jean Grey en “Hija de la luz y la oscuridad” esta criatura de fuego y vida encarnada consume un sol y en el proceso destruye un sistema solar completo, una hazaña que ni siquiera Galactus podría lograr con tal velocidad. Uno de los planetas aniquilados es habitado por seres pensantes y por ello el Imperio Shi’ar decide intervenir. Pronto, los X-Men son convocados por el bajel insignia del imperio. Es allí que la emperatriz Lilandra acepta el reto de un duelo. Habrá una batalla entre los X-Men y la Guardia Imperial en el lado oscuro de la luna.

Se les concede un día para descansar antes de la confrontación final. Una vez que los X-Men descubren que Jean Grey -como Fénix- es responsable de la muerte de millones, no saben cómo reaccionar. Esto es un genocidio que supera cualquier escala. ¿Pueden perdonar a su camarada e incluso sacrificar sus vidas por ella? No es una pregunta fácil, y muchos de ellos sienten rechazo o remordimiento. Angel se preocupa por Jean, pero es consciente que de un modo u otro será castigada. Al ser un hombre religioso, Nightcrawler alberga dudas sobre el poder absoluto de Fénix. Beast, por otro lado, entiende que el poder nunca es una justificación, no todo se reduce a la autoridad que confiere el poder, pero él se niega a creer que alguien tan gentil y tierno como Jean pueda destruir un planeta y a todos los seres vivos en él. Wolverine ama a Jean Grey, y sabe que aunque ella sea la mayor asesina de la historia de la humanidad, la apoyará a toda costa. Mientras tanto, Tormenta y Coloso meditan sobre la naturaleza del bien y del mal, ambos quieran a Jean como su mejor amiga, pero también aborrecen la naturaleza destructiva de Fénix Oscura.

El profesor X se preocupa por todos sus estudiantes, y sigue una ética kantiana, universalizable: si tu acción puede ser universalizada (es decir, si todos pueden hacerla) entonces es moralmente aceptable (asesinar humanos, por ejemplo, no puede ser universalizado ya que significaría la extinción de la raza humana). Charles Xavier debe salvar a todos sus pupilos porque toda vida es importante, y nadie debería morir en aras de un ‘bien mayor’. Lilandra, más pragmática, se conforma con una ética utilitarista. Las necesidades de la mayoría deben anteponerse a las necesidades de la minoría, si la vida de Jean Grey -o incluso de los X-Men- debe sacrificarse para salvar el universo entonces así será. Y en medio de todo esto Cyclops, el hombre que ama a Jean más que a la vida misma decide hacer todo lo posible para salvarla.

Todos reaccionan de modo distinto, y eso es lo que podemos esperar de un grupo tan heterogéneo como los X-Men. El dilema moral es complejo, hay más riesgos que nunca y la historia es monumentalmente ambiciosa. Pero a pesar de toda su astucia y valentía, los X-Men no son rivales para la Guardia Imperial. Al final, pierden. En el calor de la batalla, Jean Grey revierte a Fénix Oscura nuevamente, pero en un último minuto de consciencia, de sanidad, concluye que las necesidades de la mayoría deben anteponerse a las necesidades de la minoría y se suicida frente al hombre que tanto ama. Rara vez he visto una muerte tan conmovedora, es un momento muy emotivo que destruye el amor y la esperanza de Scott Summers. Sin la menor duda, este es uno de los mejores relatos épicos de los X-Men. En 30 años he encontrado sólo dos etapas que podrían hacerle competencia -pero no necesariamente ganar: “New X-Men” de Grant Morrison, allí, el autor escocés reelabora algunos de los elementos clásicos de la mitología mutante, principalmente el poder de Fénix y la muerte de Jean Grey; y “Astonishing X-Men” de Joss Whedon y John Cassaday, aquí el autor -durante los preámbulos de una guerra interplanetaria- desarrolla la relación y las personalidades de los X-Men mejor que nadie en las últimas tres décadas.

En “El destino de Fénix”, tenemos el honor de ver a John Byrne en su mejor etapa. Un verdadero maestro de la secuencia, su arte es un ejemplo de eficiencia narrativa. Su enfoque iconoclasta le permite desnudar la esencia más íntima de los personajes de Marvel. Inmediatamente reconocemos la actitud y las personalidades de los Cuatro Fantásticos, Spider-Man, Doctor Strange o Silver Surfer quienes se dan cuenta que Fénix ha renacido. La ferocidad y el poder crudo de Fénix Oscura se hacen evidentes en la magnífica página inicial de X-Men # 136; y la página doble del # 137 es la que considero como una de las más inolvidables imágenes del equipo mutante. Hoy en día es típico encontrar páginas dobles que no añaden nada significativo a la narrativa; aquí, por el contrario, todo lo que necesita decirse y verse está allí para que podamos leerlo y verlo. Byrne también manifiesta la preocupación que los X-Men sienten al prepararse para el enfrentamiento con la Guardia Imperial, Logan se ducha y luego medita como lo haría un guerrero samurái, Beast también se baña y recibe un masaje, Coloso duerme profundamente y se despierta a la mañana siguiente mientras que Tormenta -desnuda- rememora los amaneceres africanos de su infancia. Por supuesto, las escenas de peleas entre los X-Men y la Guardia Imperial son únicas. Acción, movimiento, dinamismo, todo lo que hizo de Byrne el más grande artista de cómics de los años 80 está allí. Este asombroso trabajo, originalmente publicado en Uncanny X-Men # 135, 136 y 137 (julio-setiembre de 1980) es un clásico indiscutible del género de súper-héroes.