Los carnívoros, de Peter Milligan y Dean Ormston

Esta idea de cicatrices como evidencia del pasado está ciertamente presente en la innovadora historia de Peter Milligan, “The Eaters” (publicada como parte de la iniciativa Vertigo Voices en 1995). La protagonista es Cassandra Quill, una adolescente que tiene unas cuantas cicatrices emocionales. Cada vez que ella se enamora de un chico, al final su familia lo incluye en la cena. No lo invitan a cenar, literalmente lo matan, lo cocinan y se lo comen, con una preparación gourmet que podría hacerle competencia a la de Hannibal Lecter.

El señor Quill comenta constantemente que no son asesinos, sólo quitan la vida cuando tienen hambre y sólo con el propósito de alimentarse. Mientras viajan a través de América, comen un autoestopista tras otro, sin dejar pistas, excepto unos pocos huesos aquí y allá. Y así es como el psicópata Hal Blind puede rastrearlos. Hal Blind es un personaje bastante interesante, y en muchos sentidos, lo opuesto a los Quills; es el representante de la marca de pastel de manzana más popular, el postre estadounidense por excelencia, por lo que también representa la obsesión de Estados Unidos con el azúcar, los dulces y las golosinas en general. Los Quills, por supuesto, sólo comen cosas naturales, y se niegan a probar productos que contengan azúcar, conservantes o sabores artificiales.

Durante el viaje, Cassandra se enamorará de otro “muchachón grande, musculoso y académicamente incapacitado”, y eventualmente lo convertirá en un caníbal, ya que esa es la única manera en que puede unirse a la familia. Hay algunos momentos memorables en esta comedia negra, por ejemplo, la forma en que el señor Quill justifica su dieta bastante inusual, afirmando que los puritanos eran todos devoradores como él: “la palabra puritano es una corrupción de una antigua palabra aramea, que significa hacer un banquete con los ijares de los sirvientes”, también afirma que los primeros cristianos eran devoradores: “¿Qué es la eucaristía si no la recreación de una cena de verdad? Toda esa cháchara sobre la carne y la sangre… ¿a quién creen que están engañando? Por supuesto… con el tiempo, la verdad se distorsiona”.
Sin embargo, los Quills no son lo suficientemente cuidadosos. Y Hal Blind es capaz de interceptarlos. Y lo peor es que cometen el error de visitar a un viejo amigo y aliado, Shay Chesterton, que actualmente es el alcalde de San Diego. Ahora que es un político poderoso, Chesterton no quiere que nadie descubra su pasado como devorador. Atacados por un grupo de mercenarios enviados por Chesterton, el padre, la madre, el hermano y el novio de Cassandra son brutalmente exterminados y ella apenas logra escapar con vida. En la página final vemos la transformación final de Cassandra: finalmente se enamora de un chico que no es musculoso y que es extremadamente inteligente. Juntos, deciden convertirse en vegetarianos. “The Eaters” es una cautivadora historia independiente, con imágenes inquietantes y con escenas que son tan fascinantes como impactantes. El artista, Dean Ormston, captura perfectamente la amargura, el salvajismo, la sangre y la violencia, y sobre todo, la fealdad de un Estados Unidos de América que tiene muy poco que ver con la imagen idealizada que los Quills tenían en mente después de vivir en aislamiento durante 18 años.







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