Portada Lobezno v.4 22Una de las decisiones más curiosas de Joe Quesada al poco de llegar a la dirección de Marvel Comics fue cargarse los míticos Annuals, que por otro lado habían perdido su sentido y se habían convertido en un cómic más con un mayor número de páginas. Curiosamente, tanto la colección de Lobezno como la de Excalibur, cuando fueron lanzadas a finales de los años ochenta prescindieron de este tipo de especiales y apostaron por un formato más lujoso y diferente, el del prestigio. No dejaba de ser el mismo perro con distinto collar, una oportunidad para que diferentes autores mostraran su visión de los personajes en un cómic con mejor presentación, como por ejemplo el Lobezno en la jungla, de Simonson y Mignola o el Sed de sangre de Alan Davis. Luego con el paso del tiempo cayeron en los mismos vicios de sus colecciones hermanas, al menos hasta la llegada de Quesada.

El especial que nos ocupa se publicó en diciembre de 2006 y recupera un poco el espíritu de los viejos especiales. Además se tituló Giant Size Wolverine, homenajeando aquellos experimentos editoriales ideados por Stan Lee en los setenta, donde se publicaban historias nuevas acompañadas de reediciones. Para llevar a cabo tal proyecto, Marvel confió en un guionista famoso por su labor en el cómic independiente norteamericano pero no muy cercano al mundo superheroico, David Lapham, que se desmarcó con un guión ambientado en la América profunda deudora de las viejas historias de terror y fantasía que se publicaban en cabeceras como Creepy. Es cierto que el personaje de Lobezno no aporta nada de su particular universo e incluso podría haber sido sustituido por otro cualquiera, si bien es cierto que el tono de antihéroe que arrastra desde sus comienzos le viene muy bien para aparecer en una historia donde tampoco es que sea el principal protagonista, aunque acabe enfrentado a una turba furiosa de paletos paranoicos, un robot asesino enorme al más puro estilo El gigante de hierro, tropas de Hydra o un horror sacado de los miedos más profundos de Lovecraft. Lapham mezcla muy bien todos estos ingredientes, otorgando un tono de misterio muy logrado, con sorpresa final incluida, dosis de terror y humor negro. Toda una sorpresa este guión diferente, pero que contiene las dosis superheroicas y de serie B necesarias para contentar a cualquier aficionado al género.

Gran parte de culpa de la buena aceptación de este tebeo reside en el trabajo gráfico del vallisoletano David Aja. Convertido ahora mismo en uno de los dibujantes más influyentes de la editorial, en aquellos años Aja tan solo había dibujado un par de historias cortas en X-Men Unlimited y tras esta colaboración fue cuando trabajó con Brubaker en Daredevil y en El inmortal Puño de Hierro. Aja es un narrador excepcional y aquí da muestras de la versatilidad de su estilo, que a veces recuerda al de esas viejas historias de Corben –sobre todo por la ambientación que el también español Jose Villarrubia logra con su oscura paleta de colores- con unas páginas muy sucias pero cuyas figuras exageradas llaman la atención en muchos momentos, o con el uso de la sangría entre las viñetas, que varía de tamaño constantemente. Pero por otro lado, el Lobezno de Aja recuerda en ciertos momentos a los diseños con el personaje de dibujantes como Sam Kieth o Sienkiewicz.

Un gran tebeo de una pareja de artistas que luego volvería a coincidir en otra ocasión, en una aventura que no he tenido el placer de leer. Panini publicó en su momento este especial en la colección regular del mutante canadiense, pero creo que no llegó a editar la siguiente colaboración entre guionista y dibujante.

Portada Lobezno v.4 22Lobezno Vol. 4 Nº 22
Edición original: Giant Size Wolverine Nº 1 USA
Guión: David Lapham
Dibujo: David Aja
Tinta: David Aja
Color: Jose Villarrubia
Panini Cómics (octubre de 2007)
Formato: Comic-book, 40 págs.
Precio: 2,9 euros