Portadas X-Men 1 y  2 - Jack KirbyLa vida es movimiento, cambio y constante evolución, quizás esto sea aún más evidente cuando dejamos atrás la niñez para entrar al inexplorado territorio de la adolescencia. El cambio se convierte en algo muy tangible e imposible de ocultar, el cuerpo se altera, muta por así decirlo, y también la personalidad. Los adolescentes repentinamente están listos para enfrentarse a la autoridad de los padres, a desafiar las reglas y a hacer el tipo de cosas irresponsables e inmaduras a las que sólo les encontramos la gracia años más tarde, después de haber aprendido algunas lecciones.

Stan Lee era muy consciente de esto cuando empezó a escribir las aventuras de los X-Men “los más inusuales adolescentes de todos los tiempos”, y por supuesto era lógico que la evolución jugase un papel fundamental en su propuesta. Los X-Men se distancian de proyectos anteriores, a diferencia de los primeros superhéroes de Marvel, los X-Men no fueron el resultado de un experimento científico o un inesperado accidente tecnológico. Nacieron Homo Superior en lugar de meramente Homo Sapiens (como el resto de nosotros); los poderes y las habilidades extras eran parte de su ADN, y se manifestaban generalmente en la pubertad.

Por esta razón, los X-Men necesitan tan desesperadamente la guía del Profesor X, porque ellos tienen todo este increíble potencial en su interior, pero no saben cómo desarrollarlo, y sólo el Profesor Charles Xavier puede ayudarlos. La mansión de Xavier es la única escuela en el mundo que sólo tiene mutantes como alumnos; y la ideología del profesor, humanos y mutantes coexistiendo pacíficamente, es tan noble como inspiradora. En septiembre de 1963, la primera edición de los X-Men salió a la venta, y revolucionó la industria del cómic, garantizando una vez más el éxito de Marvel Comics. Stan Lee “hizo hincapié en una caracterización fuerte, un diálogo ingenioso y una narrativa trepidante”, y todo esto se puede observar en el debut de los X-Men.

En el primer número, llega a la escuela Jean Grey, la nueva estudiante del Profesor X. Ella es la única chica en este entorno exclusivamente masculino, y obviamente los chicos están muy excitados por su presencia, todos, excepto Bobby Drake (más conocido como Iceman). Como era de esperarse, estos adolescentes impulsados por las hormonas y el ardor propio de la juventud, inmediatamente se sienten atraídos por la chica pelirroja, pero Iceman, a sus 16 años, simplemente se aleja de sus amigos, explicando que para él las chicas “no tienen nada de especial”. Warren Worthington III (más conocido como Angel) no le presta atención a Bobby y simplemente se alegra de tener un competidor menos.

Sin embargo, ¿qué es lo que está sucediendo exactamente en esta escena? ¿Por qué Bobby es el único en el grupo que no se interesa por las chicas? Esta era, sin duda, el tipo de pregunta que apenas podía ser insinuada en los 60s, pero que jamás podía ser contestada. Se necesitarían décadas hasta que, en manos de Brian Michael Bendis, Iceman finalmente saliera del closet. Este punto de inflexión ocurrirá en All-New X-Men # 40 (abril de 2015), un relato sorprendentemente conmovedor que nos recuerda que los adolescentes pueden tener dificultades para enfrentarse a sus sentimientos, y que comprender qué es lo que quieren o qué es lo que les gusta, puede ser uno de los retos más difíciles. En el prólogo del volumen uno de Obras Maestras de Marvel: X-Men, Stan Lee comparte su opinión acerca de Bobby Drake: “Y luego estaba Iceman. Yo estaba muy preocupado por la aceptación que tendría entre los lectores”. En un mundo que teme y odia a los mutantes, uno puede imaginarse lo difícil que era para Iceman aceptar su verdadera orientación sexual, y arriesgarse a ser doblemente discriminado.

Los X-Men fueron una maravillosa metáfora de todas las dudas y complejos que uno podría experimentar a esa edad. Ellos ya tenían un montón de problemas personales con los que lidiar, y por si esto no fuera poco, su primer adversario fue Magneto, quien se apoderó de una base militar con el fin de desplegar su arsenal nuclear. El maestro del magnetismo demuestra ser un poderoso enemigo, y aunque los X-Men rescatan a los soldados y recuperan la base, no pueden capturar a Magneto.

“Nadie puede detener a Vanisher” (publicado originalmente en The X-Men # 2, noviembre de 1963) es el tipo de aventura divertida y desenfadada tan típica de esta época, pero también presenta algunos momentos interesantes. Cuando los X-Men no son capaces de derrotar a Vanisher, un mutante de aspecto extraño con el poder de la teletransportación, el Profesor X entra al ruedo y rápidamente somete a este enemigo con sus poderes mentales. Como lector, y quizás más importante, como fan, siempre he dicho que Charles Xavier es el más poderoso mutante de la Tierra, sus poderes telepáticos lo hacen invencible, pero esto puede ser un problema en términos narrativos. Porque Xavier puede terminar siendo un ‘Deus ex machina’, salvando siempre a sus estudiantes en el último segundo.

Los primeros números son dibujados a lápiz por Jack ‘King’ Kirby y entintados por Paul Reinman. Las portadas de Kirby son absolutamente impresionantes, imágenes clásicas que han inspirado a un sinnúmero de artistas en los últimos 50 años. Con ilustraciones dinámicas y diseños muy creativos, Kirby “definió al superhéroe como nunca antes. Este fue el inimitable estilo Marvel que marcó la pauta, que se convirtió en el estándar con el que se juzgaba al resto del arte del cómic en Estados Unidos”.

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