Jupiter’s Legacy 4, de Mark Millar y Frank Quitely

Portada Jupiter´s Legacy 4Como la proverbial calma antes de la tormenta, el cuarto número de «Jupiter’s Legacy» es engañosamente pacífico. Estamos en el 2022 y el mundo ha cambiado. Brandon y su tío Walter han conquistado Estados Unidos, y gobiernan la nación desde la Casa Blanca. Pero nada ha cambiado. La pobreza se ha incrementado y la gente ha perdido sus empleos y sus ahorros; el país tiene serios problemas financieros.

Mientras tanto, Chloe –la hija de Utopian– y su esposo han escapado de la carnicería y permanecen escondidos en Europa por casi una década. Aunque no han estado ociosos. De hecho, tienen un hijo: Jason; él es un niño dulce e inocente, todavía en primaria, que sueña con la era dorada de los superhéroes y el legado de Utopian.

La familia vive en Australia, y hasta ahora han evitado la detección al ocultar sus habilidades especiales. Y la dinámica resultante es bastante interesante. Los padres de Jason lo han entrenado durante años para que no se convierta en el salvador de la humanidad sino para que pase desapercibido. Lo alientan para que pierda en todos los deportes que practica, y le sugieren que no diga ni escriba nada inteligente en el colegio. Considerado como un chico torpe y débil, con un coeficiente intelectual promedio, él ha construido la identidad secreta perfecta. Es tan normal que nadie podría sospechar que él es, de hecho, un niño con extraordinarios poderes, tanto físicos como mentales.

Sin embargo, todos los niños tienden a desobedecer a sus padres. Y Jason ha estado salvando a personas a súper-velocidad y ayudándolos usando sus superpoderes. Tal vez él ignora que “toda obra buena es castigada”. Estos misteriosos eventos han despertado la curiosidad de Walter así que contrata a un cruel mercenario para averiguar qué está sucediendo en tierras australianas.

Por supuesto, además de la narrativa sólida y los conceptos creativos de Mark Millar, tenemos el espectacular arte de Frank Quitely. Él dibuja algunas páginas luminosas, capaces de transmitir puro optimismo, por ejemplo cuando Chloe habla con su hijo sobre la era dorada; y también hay imágenes poderosas y ominosas, como la nave de vigilancia australiana o la primera aparición del mercenario gubernamental; naturalmente, también hay momentos de diversión visual sin diluir, es decir, cuando Jason asume su identidad superheroica. Ciertamente, el coloreado de Pete Doherty es soberbio, y mejora en gran medida las ilustraciones de Quitely.

Finalmente, tenemos que lo debíamos haber admirado en primer lugar: estaba mirando la portada y hay algo realmente impresionante en ella. Si la describiera “temáticamente” todos la considerarían inexpresiva: un niño y dos adultos posan para nosotros, los espectadores. Y ciertamente, en las manos de cualquier otro artista sería una portada fallida, pero en las talentosas manos de Quitely se convierte en una preciosa representación de los protagonistas de este capítulo, hay tanto ‘corazón’ en esta ilustración que inmediatamente sentimos afecto por la familia.

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