¿Por qué Robert Crumb, agnóstico confeso, ha decidido adaptar el primer libro de La Biblia? El último trabajo del genio de Filadelfia choca, aparentemente, con toda su trayectoria vital, pero el Antiguo Testamento es un relato disparatado, lleno de horror, depravación y violencia, en el que se dan cita todos los vicios del ser humano.

Crumb sabe que la exposición literal de lo que se cuenta en El Génesis basta para crear una obra esperpéntica y tremendista a la que su estilo, de un realismo sucio y feista, se ajusta como un guante. Su trabajo queda, pues, bien lejos de la idealización elegíaca de otras adaptaciones. Nuestro hombre trabaja con El Génesis porque La Biblia es un maravilloso libro de cuentos en clave metafórica. Una explicación mítica del mundo y de la realidad concebida para la mentalidad del ser humano de hace 3.000 años.

El dibujante es sincero al decir adaptar fielmente El Génesis al cómic. El primer libro de La Biblia es un relato salpicado de intrigas regadas con sangre. Hay poco amor en el Antiguo Testamento. Lo que abunda es el odio, los rencores entre hermanos, las bajas pasiones, la mezquindad y el egoismo. En él hay sexo, drogas y rock and roll, todos los elementos necesarios para construir una buena trama. Crumb es consciente de la carga provocadora que tiene la narración en todas sus manifestaciones. No necesita adornarla ni exagerarla. Simplemente la historia habla por sí misma. No olvidemos que el Antiguo Testamento es el del Dios vengador y terrorífico, fuente de la expresión “temor de Dios”. Ahí, como ya descubriese el cine desde sus comienzos, hay un filón que Cecil B. DeMille explotó desde el mismo ángulo, pero disimulado con la obligatorio moralina. Crumb no precisa de esto. Es más, su propósito es contarlo tal cual es, y con ello consigue un trabajo colosal, su obra cumbre.

Es una lástima que el ilustrador haya declarado haber quedado exhausto tras adaptar este primer libro de La Biblia. Sería grandioso ver su versión de otros libros fundamentales como el Éxodo, los Jueces, los Evangelios o el Apocalipsis. Y un cero para la editorial La Cúpula que ha sustituido la portada original americana, que divertidamente reproducía el viejo formato clásico de los cómics underground en una parodia que apunta hacia las intenciones generales del autor norteamericano al adaptar esta obra. Torpemente, la editorial española ha reemplazado esa monumental portada por una reproducción coloreada de la primera página del libro al suprimir la sobrecubierta. Y la pregunta es ¿por qué, oh, por qué?.

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