The Fracture of the Universal Boy

“Todo lo posees de habilidad, riqueza y técnica, ¿no fue primero un pensamiento y una búsqueda?” Mevlana Rumi. Y con esta cita, Michael Zulli empieza su trabajo más personal e íntimo hasta la fecha.

He estado pensando en esa frase. Pienso en mí mismo y en mi deseo de ser escritor desde que aprendí a leer, cuando era un niño pequeño. Pienso también en mi pasión por los cómics y en cómo esa pasión me llevó a dibujar mis propias historias que, eventualmente, fueron publicadas en The Gathering.

The-Fracture-of-the-Universal-Boy_01Así que, ¿cómo empezó todo? Tal como señala Rumi, fue un pensamiento pero también una búsqueda. Creo que toda persona creativa tiene una experiencia similar. No importa si eres un pintor, o un escultor, o un escritor, o un músico, o un cineasta, todo empieza con un pensamiento y una búsqueda. Dedicar tu vida a la creación artística, no obstante, puede ser más difícil que cualquier otra cosa. Aunque deberíamos recordar siempre que no existen límites, solamente las limitaciones que nosotros mismos nos imponemos; hay un dicho que afirma que ‘los sueños no mueren, nosotros los matamos’. Bueno, al menos esta vez, un creador fue fiel a su sueño, y como resultado tenemos la más hermosa novela gráfica del 2011: “The Fracture of the Universal Boy”.

Creo que las palabras de Michael Zulli deben ser leídas antes de continuar interpretando su trabajo:

Todo empieza como un sueño. O, en términos un poco menos esotéricos, una “idea”.

El ordenador en el que estás leyendo esto, el escritorio en el que estás sentado, tuvo sus orígenes en el reino de lo intangible, lo irreal, el sueño. La vida interna es tu vida real, aquella que empieza antes de que nazcas, y que permanece contigo, constante y presente en todos los días de tu vida. El munto exterior, tangible, lo que llamamos el mundo “real” es sólo una manifestación del espacio en el que vivimos con nuestros cinco sentidos. Sin esta vida interna, nada sucedería.

“La Fractura del Chico Universal” es un intento, en forma de historia, de explorar a estas ideas.

The-Fracture-of-the-Universal-Boy_01Contado con una cierta lógica simbólica, propia del sueño, he intentado explorar las ideas y las motivaciones de la vida artística. ¿Cuál es la naturaleza de las creencias? ¿El amor? ¿El proceso de hacer arte? A veces es como una pesadilla no adulterada, brutal y casi blasfema, y otras veces es algo sublime e incluso un poco tonto, este libro es un verdadero trabajo de amor. Lo hice sin restricciones del mercado, plazos de entrega y sin sistemas de control. Tal como se escribe una canción, o se lleva una pintura al lienzo, o tal como otro artista de cualquier disciplina termina un poema. De hecho, es mi propio monstruo personal, entrelazando los diversos elementos que me fascinan y disgustan. Fue hecho deliberadamente para provocar ideas, rabia y catarsis, y también ese sentido de paz que uno tiene cuando la tormenta interior ha pasado, tras haber dejado todo limpio.
(Michael Zulli, en la pradera congelada, desafiando la lógica como modo de vida.)

Me enamoré del arte de Zulli en las páginas de la premiada serie The Sandman de Neil Gaiman. Curiosamente, fue Gaiman quien le sugirió a Zulli que seguiera adelante con esta creación, con esta novela gráfica original que no tiene nada en común con productos más comerciales y habituales. Zulli se pasó seis años ilustrando estas páginas, y al admirar su detallado trabajo es obvio por qué tardó tanto tiempo. Sus páginas son obras de arte, su espíritu artístico está habitado por las reencarnaciones de artistas del renacimiento. Al mirar sus páginas recordé los bocetos al natural de Leonardo Da Vinci, los dibujos de Miguel Ángel (por ejemplo la sibila libia, con su desnudez clásica que combina perfectamente con la imagen del ángel desnudo de Zulli), los estudios de Durero (especialmente los estudios de ropa, algo que añade profundidad al atuendo del anciano celestial que vence al protagonista), los estudios en tinta de Rafael (especialmente los que son de figuras en movimiento), la paz y delicada composición de Botticelli.

The-Fracture-of-the-Universal-Boy_03Cada página es una lección de arte. Cada viñeta es una manifestación de la belleza del arte, del legado de genios como Da Vinci. Michael Zulli no es un simple dibujante. Es un verdadero artista, y por ello ha logrado entrar al circuito de las galerías de arte, un privilegio raramente concedido a los autores de cómics. Zulli confiesa que no sería el artista que es hoy si no fuera por la influencia de Stephen R. Bissette (un artista realmente asombroso) y Barry Windsor-Smith, otro artista tremendamente talentoso que dibujó los mejores cómics de Conan de la historia (en noviembre y diciembre revisé, número por número, la mitad de su etapa en Conan).

“The Fracture of the Universal Boy” es un viaje onírico, en donde hay transmutaciones simbólicas, referencias a diversas tradiciones culturales, criaturas etéreas, monstruos imposibles, niños y adultos, pasado y presente fusionándose juntos… Esta no es una historia lineal, sino la reinvención de la figura del artista, de hecho, el creador -Zulli- se ha dibujado a sí mismo como el protagonista. Así que no sería descabellado afirmar que hay elementos autobiográficos, pero lo cierto es que la fantástica imaginación de Zulli nos hace volar por los cielos, y aterrizar en bosques de una belleza que no podría ser más cautivadora en la vida real.

Descubrí el proyecto de Zulli en febrero de 2011. Diez meses después, recibí esta edición de lujo en tapa dura. En las últimas 3 páginas hay una lista de ‘mecenas del arte’ que hicieron esto posible gracias a su colaboración, y es por eso que mi nombre aparece al lado de escritores y artistas famosos como Ed Brubaker, Kurt Busiek, Stephen R. Bissette, Frazer Irving y Steven T. Seagle. Ha sido un honor ser parte de esta aventura; y ver mi nombre impreso en una novela gráfica de Michael Zulli me hace sentir realmente especial. Qué exquisita creación.

The Fracture of the Universal BoyFracture of the Universal Boy
Autor: Michael Zulli
Editorial: Eidolon Fine Arts. Tapa Dura.
Precio: alrededor de 15 euros.