Portada El cuentacuentosNo sé si Zidrou es un cuentacuentos, pero de lo que estoy seguro es que es un contador de historias. Uno de los buenos. Posiblemente, uno de los grandes. Los relatos salen de la pluma de este guionista de manera natural, con necesidad vital, al igual que lo puede ser el respirar.

Disfrazada de fábula, con unas primeras páginas que nos hacen prever un relato infantil, Zidrou desarrolla inteligentemente una historia mucho más compleja de lo que a priori nos pensábamos, tratando por el camino cuestiones filosóficas, políticas siempre adornadas con un halo poético que dota de cierta magia al conjunto.

La historia de Érase una vez, protagonista y principal motor de la trama, un cuentacuentos que en un indefinido país africano combate la corrupción y la opresión de un tirano jefe local con las únicas armas a su disposición; la imaginación y las palabras.

De pueblo en pueblo, Érase una vez se desplaza con su espectáculo de marionetas para intentar sacar de la miseria vital a sus habitantes, ayundándoles a soñar y salir de su triste realidad por lo menos durante un instante.

Siempre reforzada por el realista dibujo de Beuchot, otra joven promesa de la BD francesa, la propuesta de Zidrou se conforma como una de las más extrañas historias leídas en los últimos tiempos, donde este equipo creativo juega con las sensaciones y sentimientos del lector, llevándolo de la alegría a la tristeza, del pasaje poético a la cruda violencia, siempre buscando la reflexión final oculta tras las magnificas y bellas planchas dibujadas por Beuchot.

Una obra totalmente personal, inteligente y sorpresiva que es un soplo de aire fresco. Zidrou nos tiene muy mal acostumbrados con su alto nivel de calidad, algo que estoy seguro no va a decaer en breve, porque sus próximas propuestas, como Les folies Bergère, de inmediata publicación en España por parte de Norma, sigue en el mismo nivel de calidad que sus últimos trabajos.