El Arte de Volar, de Antonio Altarriba y Kim

El Arte de Volar es un cómic al que se llega con cierta prevención. Primero por su temática: el lector espera otra historia sobre la Guerra Civil Española y la posterior dictadura franquista, otra revisión maniquea que intenta ganar, 70 años tarde, una guerra que perdimos todos. Segundo por su ilustrador: Kim, dibujante principalmente conocido por ser el responsable de la esperpéntica serie Martinez el Facha en la revista El Jueves. Nada más lejos de la realidad.

El Arte de Volar es una obra emocionante y sensible, magistralmente escrita por Antonio Altarriba y con un Kim en estado de gracia que se revela como el único artista que podría haberle dado el tono adecuado a esta historia descarnada a la que aporta el punto justo de lirismo. Porque El Arte de Volar es, en suma, el mejor cómic patrio que se publicó en 2009.

Antonio Altarriba parte de la narración de la vida de su padre, a quien rinde homenaje, para mostrarnos un fresco de nuestra historia reciente a la altura de las mejores obras de Carlos Giménez. Un relato lleno de sueños traicionados y de ideales truncados por el discurrir de la vida. Porque Antonio padre es un hombre arrastrado por la fatalidad, que se siente atrapado en una existencia que cada vez le asquea más, y que ve cómo sus sueños de juventud, su ansia de libertad, chocan con los convencionalismos. El Arte de Volar muestra la rueda en que nos vemos envueltos y que nos fuerza a seguir la trayectoria marcada por una sociedad que nos hace correr dentro de la noria como un hamster que no sabe a dónde va. La frustración del protagonista nace de la consciencia de que los seres que le rodean han traicionado sus propias convicciones, pero él se ha traicionado a sí mismo. Toda su trayectoria vital conduce a la búsqueda de una libertad que sólo es conseguida transmutada en liberación final, en un acto de suprema independencia como individuo.

Todo el libro es un grito silencioso de rebeldía contra el acomodamiento y el dejarse llevar, una reivindicación de la pasión por la vida. Un trabajo bello y desgarrador, que te deja arañazos en el alma, pleno de humanidad y que corre del documental a la comedia, y de allí al drama, para realizar el viaje inverso con soltura. La historia del padre de Antonio Altarriba es la historia de todos nosotros. La de mis abuelos, la de mi familia. La mía misma. No se la pierdan.

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