Doc Macabre, de Steve Niles y Bernie Wrightson

Con un buen sentido del humor y conceptos muy divertidos, Niles y Wrightson pasaron lista a algunos de los elementos clásicos de las historias de terror convencionales, haciendo los ajustes necesarios. Para empezar, Doc Macabre, el protagonista, no es el típico héroe que veríamos en una saga sobrenatural. Doc Macabre es un chaval de 15 años, más valiente que ningún otro, y también es un chico genio. Es inteligente y, a veces, un poco ingenuo, comete errores, pero nunca tiene miedo de volver al ruedo para solucionar el problema en cuestión.

Aventuras desenfadadas, simpáticos personajes y momentos divertidos son la esencia de Doc Macabre. Además del protagonista, también conoceremos a Lloyd, un robot diseñado y construido por el muchacho, un robot con una chispeante personalidad y completamente fiel a su joven amo. Además, tenemos al detective Cooper (un investigador privado que ha regresado recientemente del más allá) y al Ghoul, una criatura similar a Frankenstein (recordemos que Wrightson es un gran fan de la novela de Mary W. Shelley, y ha hecho una asombrosa adaptación titulada Frankenstein Alive, Alive).
El guión de Steve Niles es sólido y, como he mencionado antes, de hecho me reí en voz alta un par de veces durante la lectura de “Doc Macabre”. Sin embargo, la razón principal por la que compré esta miniserie fue por el legendario artista Bernie Wrightson. Con aclamadas etapas en “Creepy” y “Swamp Thing”, por nombrar sólo unas pocas, Wrightson ha sido uno de los artistas más importantes de la industria estadounidense durante décadas. Así que sabía que no podía resistir la tentación de echarle un vistazo a esta miniserie. Y tengo que decir que me alegra haberlo hecho.
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