Portadas Diablo House 1 y 2Cuando tenía unos 12 años, a menudo me colaba en la biblioteca de mi escuela durante el recreo. Supongo que no estaba demasiado interesado en jugar fútbol o en ninguna de las otras actividades que eran habituales para los estudiantes en aquellos tiempos. Pero realmente no leía novelas cuando estaba en la biblioteca, ni jugaba al ajedrez como solían hacer algunos de mis amigos. Cada vez que estaba allí, echaba un vistazo a la colección de cómics que estaba disponible en la biblioteca. Debido a la sabiduría y audacia del fundador y director de la escuela, no existían restricciones de edad para nosotros, así que podía ponerle las manos a una novela gráfica de Asterix o a los ejemplares de Creepy de los 70s.

Evidentemente, siempre he sido un ávido lector de comics, y esos cómics de terror clásicos publicados por Warren en los Estados Unidos (y por Toutain en España) eran tan diferentes a los muchos Tintín o Asterix que había estado leyendo hasta ese momento, y no solo por la violencia o los elementos de sexualidad, me atrevería a decir que había un lenguaje visual único en esos comics, y tanto los escritores como los artistas estaban listos para superar los límites del medio.

En los 90s, Toutain incluyó algunas increíbles obras de Santipérez en Creepy y Comix Internacional, con miniseries tan extraordinarias como Valle Paraíso, el artista español se convirtió rápidamente en uno de mis autores de terror favoritos. He estado esperando durante años, incluso décadas, por el siguiente proyecto de Santipérez, y cuando vi a Diablo House en los anuncios de IDW, quedé entusiasmado. Diablo House es una miniserie de 4 ejemplares que me recuerda por qué solía disfrutar tanto con los clásicos cómics de Creepy, y sin duda la espera valió la pena.

Aunque Ted Adams sea más conocido por su posición como CEO de IDW, también es un escritor y un verdadero conocedor del noveno arte. Según la declaración de Adams en una entrevista para CBR, “estuve en Barcelona el año pasado para el Barcelona Comics Festival, y estaba haciendo revisiones de portafolios […] conocí a un artista llamado Santipérez. Es muy raro que esto suceda. Pero amaba tanto su arte que en realidad traté de comprar algo de su arte original cuando me lo mostró, y él no me lo vendió. Pero lo contraté ahí mismo básicamente para que haga algún trabajo para nosotros”.

Portadas Diablo House 3 y 4No me sorprende en absoluto la historia de Adams, y estoy seguro de que si yo hubiera podido tener los originales de Santipérez en la mano, habría intentado comprarlos allí, demonios, incluso podría haber vendido mi alma para obtener ese magnífico arte. Y vender tu alma al diablo es precisamente lo que hay detrás de la estructura narrativa básica de esta miniserie: “La premisa es que hay una casa en La Jolla, California, llamada Diablo House, que sigue el modelo del trabajo de Antoni Gaudí en Barcelona. Básicamente, en esta casa, hay un anfitrión, al igual que en los cómics de terror clásicos, y la gente puede entrar y esencialmente vender su alma al demonio. Cada número va a ser una reminiscencia a esos relatos retorcidos de los años 70s. Cada número va a ser una historia independiente”, explica Adams. Me encantan los cómics autoconclusivos, amo a Gaudí, me encanta el terror clásico; y, qué casualidad, hace dos años, antes de mudarme a Wisconsin, reseñé el Valle Paraíso de Santipérez, y ahora, unos días después de mudarme a California, tengo la oportunidad de disfrutar de una historia que tiene lugar en el Golden State.

Publicado desde julio a diciembre de 2017, Diablo House le da a Santipérez la oportunidad de impresionar a los lectores con su increíble habilidad artística. En las páginas de Diablo House podemos encontrar la siniestra e impresionante textura arquitectónica de la casa inspirada en Gaudí, pero también la increíblemente bella y fascinante estructura interna de la casa (en una doble página, Santipérez juega con la perspectiva, las dimensiones y la composición, pero también agrega una infinidad de detalles que nos invita a imaginar qué es lo que podría ocultarse detrás de cada puerta); la página muda, especialmente la viñeta del suicidio, presentada como una fotografía, me recordaba tanto a Valle Paraíso que no podía dejar de mirarla; como de costumbre, la representación de Santipérez de la juventud es fascinante, como podemos ver en la escena en la que dos amigos hablan sobre cómo ligar con chicas, y por supuesto, también hay mucha sensualidad y erotismo, pero también diseños increíblemente alocados y originales, como el auto de Riley o la mesa en la última página.

Una sola viñeta de Santipérez es suficiente para producir en todos nosotros niveles de deleite visual sin precedentes, e incluso en el hipotético caso de que sólo hubiese ilustrado una página en el 2017, igual se merecería el Arion’s Achievement Award a mejor artista. Recomiendo Diablo House a todos los lectores de cómics y, especialmente, a los fanáticos del género de terror. Garantizo que no se decepcionarán.

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