Portadas Crossed plus hundred 1 y 2Las historias post-apocalípticas apelan a nuestros instintos de supervivencia. Aunque en la vida real tengamos una existencia cómoda, siempre hay un miedo primitivo, irracional, en algún rincón de nuestra mente. El temor a que las cosas se salgan de control, el miedo a nuestra propia extinción. Quizás, entonces, la esencia de la narrativa post-apocalíptica es restablecer en nosotros ese sentido de urgencia que se perdió hace mucho tiempo en nuestro mundo postmoderno. En “Crossed” de Garth Ennis, vemos los esfuerzos de innumerables hombres y mujeres que tienen un único objetivo: sobrevivir.

La supervivencia, sin embargo, no siempre está garantizada, y aun así contenemos la respiración hasta la última página, con la esperanza de que los protagonistas serán capaces de evitar una muerte espantosa. “Crossed”, como explica el propio Ennis, combina acción y horror en cantidades iguales, sin olvidar “sus raíces en el género zombi”. Y como muchas producciones de zombis, “Crossed” aborda el brote infeccioso y sus catastróficas consecuencias en el mundo.

Portada Crossed plus hundred 3No obstante, a diferencia de la mayoría de las películas de zombis y otras sagas post-apocalípticas, “Crossed Plus One Hundred” de Alan Moore ocurre un siglo después del brote infeccioso. Para aquellos que se preguntan si es posible que la humanidad sobreviva, la respuesta es ‘sí’. Sin embargo, la humanidad tal como la conocemos ha desaparecido. Dentro de cien años, el mayor éxito de la gente ha sido únicamente la supervivencia. La mayor parte de los vestigios tecnológicos del siglo XXI se han desvanecido, así como lujos tales como la televisión, la comida enlatada o el internet. La ciencia y la cultura fueron abandonadas, ya que la gente debía centrarse en cómo adaptarse a un entorno hostil.

Después de 100 años las cosas parecen estar más o menos estables. Los Crossed han languidecido y perecido, o al menos eso es lo que todos creen. Las necesidades básicas de las personas han sido cubiertas. Y una vez que ya no hace falta luchar por los alimentos o los refugios, se despierta el interés por la cultura y la historia. El protagonista de esta miniserie es Future Taylor, una archivadora, es decir, una historiadora, una joven apasionada que quiere descubrir el origen del brote infeccioso y recuperar el legado histórico de la humanidad. Mientras que otros saquean las ruinas de las ciudades, Future Taylor y su equipo buscan bibliotecas abandonadas y cualquier otro lugar donde podrían encontrar libros y documentos del pasado.

Portada Crossed plus hundred 4El primer capítulo (publicado en Crossed Plus One Hundred # 1, noviembre de 2014) tiene un título numérico que debe leerse fonéticamente “124C41+” es igual a “Uno debe prever para uno más” en inglés; sin duda, la introducción de este devastador futuro es absolutamente cautivadora. El autor británico nos ofrece un mundo complejo, cargado de posibilidades dramáticas. La incursión de Moore en la era más oscura de la humanidad me recuerda a mis sagas post-apocalípticas predilectas, como “The Helltrekkers” (de Wagner, Grant, Ortiz y Lalia), “Hombre” (de Segura y Ortiz) o novelas como “La carretera” de Cormac McCarthy.

Moore explora cuidadosamente las nociones del cambio. Por ejemplo, la sexualidad se ha liberado de las etiquetas y los tabúes, abrazando el principio de Foucault de “cuerpos y placeres”. En este futuro, es normal ver a una mujer madura hablar abiertamente de su deseo de tener relaciones sexuales con un adolescente, lo que podría considerarse como pedofilia en la actualidad, y por lo tanto legal y moralmente reprobable, es completamente normal en el futuro.

Portada Crossed plus hundred 5Por supuesto, el lenguaje también ha evolucionado. Desde cosas simples, tales como nombres (Future ‘Futuro’ Taylor, Forward ‘Anticipación’ Dietrich, etc.) a las estructuras gramaticales. Los verbos tienen ahora diferentes conjugaciones, y las palabras que serían comunes para nosotros han sido sustituidas por otras. El dialecto de Future Taylor y sus compañeros es multifacético y prolífico, y estas palabras crean un ambiente único, tal como sucede con el Nadsat en “La naranja mecánica” de Anthony Burgess.

El segundo capítulo (publicado en Crossed Plus One Hundred # 2, diciembre de 2014), acertadamente titulado “El Retorno del Rey”, es una referencia obvia a “El Señor de los Anillos” de J.R.R. Tolkien. Future Taylor y sus compañeros van a Graceland, hogar del Rey del Rock’n Roll, Elvis Presley, y allí encuentran un misterio arqueológico irresoluble.

“Camino a la gloria” (Crossed Plus One Hundred # 3, febrero de 2015) se centra en la evolución de la infección; los Crossed todavía están por ahí, y siguen representando una amenaza muy real para los seres humanos normales. Además, aquí también vemos a Chooga, el asentamiento de Future, y observamos la vida primitiva y no obstante compleja de los sobrevivientes. En pocas páginas, somos testigos de las interacciones, la organización y los recursos de personas que tuvieron como su único objetivo la supervivencia durante tanto tiempo que ahora, cuando finalmente están haciendo planes para un mañana mejor, todavía están entumecidos por una tradición de violencia y destrucción.

Portada Crossed plus hundred 6“Cántico para Leibowitz” (Crossed Plus One Hundred # 4, marzo de 2015) continúa con las premisas mencionadas. Es impresionante ver lo mucho que el mundo ha cambiado en un siglo. Pero quizás es aún más interesante observar cómo la humanidad por fin ha dejado de lado las terribles ideologías y religiones que definieron su pasado. Ya no hay poderes políticos. No hay nacionalidades. La sexualidad ya no es un tabú. Y la gente ha modificado las religiones antiguas, adaptándolas a su nueva realidad. En Murfreesboro los musulmanes viven una existencia saludable y las mujeres son tan respetadas y valoradas como los hombres. Para Future las cosas son claras: “Nuestras creencias nunca nos ayudaron cuando las cosas malas actualizaban. Sólo hicieron que no fueran de nuestra responsable. Nos impidieron cranear que todo estaba azar”.

En “Tigre, tigre” (Crossed Plus One Hundred # 5, mayo de 2015), Future Taylor y su equipo llegan a un asentamiento de los Crossed diferente a todo lo que han visto en su vida: “Es casi como si hicieron más jodida cultura que nos”, afirman. Mientras que los seres humanos han estado ocupados, una nueva y más letal raza de los Crossed ha estado planificando cómo destruir los últimos restos de la humanidad. Moore nos lleva al 2008, cuando el psicópata y asesino en serie más peligroso del mundo se siente como en casa después del brote inicial; infectado por el virus de los Crossed, este hombre se las arregla para conservar sus capacidades mentales, y comienza a entrenar a una nueva generación de los Crossed, superior en todos los sentidos a sus predecesores salvajes y sin mente. Capaz de comunicarse, razonar y hacer planes, así como controlar a las especies inferiores, se convierten en un enemigo formidable.

La conclusión lógica llega en “Fundación e Imperio” (Crossed Plus One Hundred # 6, junio 2015), cuando los Crossed por fin se lanzan al ataque, masacrando a la gente de Chooga. Future y sus amigos llegan a su ciudad natal demasiado tarde para advertencias. Hay escenas verdaderamente escalofriantes aquí, y el suspenso sigue aumentando de una página a otra. No revelaré qué pasa al final, pero diré lo siguiente: “Crossed Plus One Hundred” ha sido, sin duda, la mejor colección que he leído en el 2015.

El arte de Gabriel Andrade es absolutamente espectacular. Él ya me había impresionado tiempo atrás con “Ferals” de Avatar, pero en esta miniserie su creatividad llega a un nivel superior. Sin trabas ni limitaciones, Andrade diseña un futuro muy oscuro y espeluznante, un mundo en el que la tecnología está construida sobre los restos destrozados de lo que se ha rescatado, re-ensamblado o reciclado. Los personajes de Andrade también tienen una anatomía muy realista, cada uno de ellos con características distintivas y un lenguaje corporal particular. Hay un atractivo gráfico especial en las ruinas y las reliquias destruidas del pasado. Bellamente detallado y armónico, el arte de Andrade hace realidad los conceptos más salvajes y demenciales del escritor británico.

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