[Crítica] Kid Eternity, de Grant Morrison

Kid Eternity Grant Morrison 01

«La única broma de la que vale la pena reírse es la broma de la existencia». ¿Demasiado existencialista para ti? Bueno, si lo es, nunca es tarde como para llevar un par de cursos de filosofía contemporánea y luego regresar al KID ETERNITY de Grant Morrison. Esta no es una de esas aventuras al uso sobre un oscuro súper-héroe de DC, sino una travesía metafísica que apela a diversas corrientes intelectuales y que involucra personajes del Universo DC, seres sobrenaturales y un infierno tan caóticamente desquiciado que solamente Morrison podría haberlo inventado.

kid-eternity-morrison-02¿Quién es Kid Eternity? Bueno, es uno de esos tantos personajes de DC que podrían haber permanecido para siempre en el olvido si no fuera por Morrison. El protagonista es un sujeto escindido, es decir, un sujeto típicamente postmoderno (recordemos que la postmodernidad está más vinculada a dinámicas esquizofrénicas de lo que podríamos adivinar a simple vista). Lo interesante es que la diferencia que establece el psicoanálisis lacaniano entre el yo y el sujeto está claramente presentada en la personalidad de Kid Eternity. El ‘yo’ vendría a ser el ego, mientras que el ‘sujeto’ estaría supeditado al super-ego y al mismo tiempo sería vulnerable a alteraciones y constantes modificaciones. Cuando Kid Eternity descubre que todo lo que ha hecho en los últimos años ha sido en beneficio de fuerzas siniestras empieza la crisis. Porque, al fin y al cabo, si lo vital es la respuesta a la clásica pregunta «¿qué soy yo en los ojos del otro?», entonces Kid Eternity se preguntará quién y qué es él ante el mundo. Si su vida ha consistido en servir a las fuerzas equivocadas y en reprimir las verdades traumáticas (entre ellas, el abuso sexual que sufrió a los once años a manos de un capitán pedófilo), ¿cómo evitar la escisión final y el desmoronamiento de la identidad?

kid-eternity-morrison-03Morrison juega con líneas narrativas fragmentadas y un (des)orden aparentemente caótico; también se enfoca en múltiples momentos no relacionados entre sí, pero tiene una meta literaria clara. Nada es dejado al azar y, finalmente, como un tapiz cuidadosamente enhebrado, las experiencias de los personajes y sus interpretaciones sobre el mundo confluirán en las últimas páginas. Kid Eternity, Jerry, el Cura y la Mujer desempeñan roles fundamentales en el capítulo tres. Quizá las primeras páginas de Morrison resultan demasiado crípticas, pero el ‘gran diseño’ del talentoso escocés se hace evidente conforme avanza el relato. Recordemos películas como Mulholland Drive de David Lynch, en donde al inicio nada parece tener sentido.

kid-eternity-morrison-04Morrison no da respuestas fáciles, y es la misión del lector encontrarlas. Todas las pistas necesarias están en las 144 páginas bellamente ilustradas por Duncan Fegredo, un artista asombroso que crea imágenes inolvidables. ¿Por qué «Kid Eternity» suele pasar desapercibido para muchos fans de Morrison? Sólo por el arte, esta es una miniserie que vale la pena. Quizá se deba a la complejidad de los temas tratados, desde la linguística de Saussure (significante versus significado): «no hay significado, el sonido es el significado» a la naturaleza aparentemente inconsistente de Kid Eternity. La realidad alrededor de Kid Eternity empiza a disolverse, nada es seguro. Pero, ¿acaso no compartimos con este personaje las mismas preocupaciones? La insatisfacción, el miedo a la muerte, las dudas existenciales, etc.

Morrison se encarga de rescatar a este personaje y lo convierte en una metáfora de nuestro mundo postmoderno: escindido, enloquecido y vulnerable.

Kid Eternity, de Grant MorrisonKid Eternity
Edición original: Kid Eternity USA
Guión: Grant Morrison
Dibujo: Duncan Fegredo
Editorial Planeta
Formato: Libro cartoné, 144 págs color.
Precio: 13,95€