el-escorpion-00Desde el año 2001 vamos recibiendo nuestra dosis anual de éste El Escorpión, heredero directo de los folletines dumasianos, las películas errolflynneras y demás historias similares, y por el momento parece ser que la pareja de autores no tienen muy claro a dónde nos van a llevar. Y si es así, da la impresión que el final del viaje no está precisamente muy cercano…

Pero centrémonos en la historia. El Escorpión es un Sean Connery (sip, una vez más el prota de un comic de Marini se parece misteriosamente al actor) del siglo XVIII que se dedica a conseguir reliquias religiosas y venderlas al mejor postor. En uno de sus periplos se ve envuelto en una conspiración de la que forma parte el monseñor Trebaldi y su orden de monjes guerreros (¿alguien dijo Richelieu?). Así que Trebaldi pondrá precio a la cabeza del El Escorpión, con la excusa de que la marca que lleva en su omoplato con forma del animal que le ha hecho merecedor de su sobrenombre, es en realidad la marca del Diablo. Según el protagonista va huyendo de los secuaces de Trebaldi se irá descubriendo la misteriosa conspiración secreta y se relatará el pasado del protagonista. Pasado que, casualmente (y que pena que escribiendo no se pueda poner entonación de sarcasmo a las palabras) está relacionado con la misteriosa obsesión que tiene Trebaldi sobre su persona.

Viñeta de El Escorpión - 3Y la verdad es que la cosa comienza bien, y gana interés en los primeros tomos. Hasta que llega un momento en que éste El Escorpión resulta ser un Frigodedo dejado en un banco al sol, y poco a poco se va derritiendo hasta que de su espectacular aspecto y promesa de un buen rato sólo queda un acuoso charquito.

Una lástima, la verdad. Quizá si no se hubiesen empeñado en estirar el tema y se hubiese planteado como seis albumes y punto, la cosa ganaría enteros. En cambio nos enfrentamos ahora a una serie abierta de la que desconocemos la duración y cuyos autores además de en ésta se embarcan en otros proyectos, con lo que corremos el riesgo de quedarnos colgados sin saber cómo quedarán las aventuras de éste Escorpión o que nos vayan ofreciendo tomos y tomos mareando la perdiz sin llegar a ningún sitio en concreto (que es la impresión que me ha dado en el noveno y último publicado).

De todas formas es una amena y entretenida lectura, bonitamente dibujada, en la que salen caballos y tipos con espadas. ¡El sueño de cualquier lector de cómic europeo! ;)

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