Detalle de página de Dorian Gray

Portada Dorian Gray de Enrique CorominasHacía tiempo que andaba detrás de este “Dorian Gray” de Corominas, publicado por Diábolo, pero no ha sido hasta fecha reciente que he tenido ocasión de hacerme con él. Basado en la novela de Oscar Wilde “El retrato de Dorian Gray”, cuenta la historia de un jóven aristócrata inglés del Londres victoriano, Dorian Gray, al que el pintor Basil Hallward está realizando un retrato por encargo. La historia comienza en el estudio de Hallward, donde éste recibe la visita de Lord Henry Wotton y al ver el cuadro decide conocer al joven Gray. Reunidos los tres en el estudio, Dorian al ver el cuadro terminado expresa su deseo de permanecer siempre joven al sentir celos de la belleza que el retrato desprende y que irá perdiendo con el paso del tiempo. Poco tiempo después, Dorian se enamora de una joven actriz de teatro con la que se va a casar, Sibyl Vane, contando a sus amigos que deben ir a ver el espectáculo. Durante la representación, Sibyl ofrece la peor de sus actuaciones, dejando perplejo a Dorian y a sus acompañantes. Sibyl responde a Dorian que al enamorarse ya nunca más podrá actuar, que sus sentimientos son los propios, no los de una actriz representando un papel. Dorian la rechaza y cuando regresa a casa, el retrato tiene una mueca extraña en su rostro, recordando las palabras que pronunció en el estudio: “Daría mi alma para ser siempre joven y que fuera el retrato el que envejeciese”. A partir de ahí se entregará a una vida de hedonismo y decadencia, relacionándose en escándalos y probando todos los vicios, frecuentando inmundos garitos, y a pesar del paso de los años, conservar su apariencia juvenil, mientras el cuadro se va degradando, cambiando con cada pecado cometido.

La obra de Corominas se basa fielmente en la novela de Oscar Wilde, realizando una excelente adaptación en la que el tema principal es la búsqueda de la eterna juventud, y el pacto con el Diablo que la relaciona con “Fausto” de Goethe pero en este caso, la presencia diabólica la ejerce Lord Henry. El cuadro no llega a aparecer en las páginas del comic, únicamente vemos como se corrompe en las ilustraciones de las páginas que separan cada acto de los cuatro en que se divide el libro. Los personajes estilizados de Corominas capturan a la perfección el hedonismo de la obra, así como el dandismo de la decadente sociedad victoriana en la que desarrolla la historia. Todo ello aderezado con un acertado uso del color que realza la belleza de esta obra que Diábolo ha publicado en una edición de auténtico lujo.

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