Igual estoy ya viejo para estas cosas y Demo está destinado a una generación que me pilla de costado, pero estas historias sobre la vida cotidiana una juventud marginal no consiguen que me deshaga en los elogios que la crítica, a tenor de las rimbombantes citas que circundan este tomo, ha dedicado a la última obra de Brian Wood (Northlanders, que tampoco me hizo mucho, y DMZ) y Becky Cloonan (American Virgin) que Planeta De Agostini ofrece dentro del subsello Vértigo. Demo es una colección de relatos autoconclusivos que empieza enfocado a adolescentes y va evolucionando hacia personajes veinteañeros e incluso treintañeros, que se las dan de rebeldes. Tal vez a los jovenzuelos les diviertan estas historias sobre caracteres extremos, frustrados, reprimidos, llenos de resentimiento y de ira, que no quieren nada ni se dirigen a ninguna parte, pero a mí me dan cien patadas. Incluso aquellos capítulos que apuntan algo diferente, y por lo tanto con algún asomo de interés, son los que tienen un remate más deslavazado. La estética y el estilo de dibujo a lo manga tampoco me seduce lo más mínimo, por muy de moda que esté ahora. El éxito de cosas como Scott Pilgrim es algo que no alcanzo a comprender. Pero, hey, al menos queda claro a qué cuota del mercado quieren se arrimar.

Demo se publicó originalmente en doce números mensuales entre 2003 y 2004, recibió un par de nominaciones a los Eisner y se llevó los parabienes críticos porque Wood tuvo, oh, el tremendo valor de apartarse de la temática superheróica que venía cultivando hasta el momento. En realidad, por mucho que después vaya evolucionando, Demo es un cómic de tipos con superpoderes disfrazado de drama social. Trata de aquello de un gran poder y una gran responsabilidad. De las consecuencias de tener poder en una sociedad adormilada, desestructurada y enferma. Y procura hacerlo de una manera realista. Los personajes que retrata son hijos de la Generación X, es la fantasía hecha realidad de los ni-ni’s norteamericanos lectores de estos cómics. Los norteamericanos, digo, los de aquí no leen ni siquiera tebeos, que lo de leer requiere demasiado esfuerzo. Wood les dice “Tú también puedes fumar y beber como si tu vida dependiera de ello, ciscarte en tus padres, en la sociedad entera, decir un taco cada tres palabras y caminar por el mundo como si ocultaras una identidad secreta”. Podermos trasladar eso a los barrios de nuestras ciudades, pero tampoco así llega a emocionarme. Me importa un bledo qué haría Yeni la Choni con superpoderes. Como mucho, intentaría ser Belén Esteban.

[AMAZONPRODUCTS region=”es” asin=”8467487232″]