Tal vez hayan visto Mr. Nobody, o hayan leído la crítica que de esa película hemos publicado en la sección de cine de esta web. Se trata de un largometraje subyugante que habla sobre ocasiones perdidas y segundas oportunidades. Daytripper tiene muchos puntos en común con Mr. Nobody. No sólo porque cuenta una historia sobre todas las vidas posibles que contenemos dentro de cada uno de nosotros, sino también porque, al igual que Mr. Nobody es una de las mejores películas de 2010, Daytripper lleva camino de ocupar el podium como el mejor cómic de 2010. La primera vez que sus autores tuvieron que explicar el argumento de Daytripper sólo pudieron decir que trataba sobre “la vida“. No podrían haber hecho una descripción más ajustada. Efectivamente, Daytripper es el relato de la vida del protagonista y a su vez es el vehículo para todas sus reflexiones filosóficas, a menudo poéticas, sobre nuestro papel mientras todavía estamos aquí.

Gabriel Bá, conocido por su trabajo en Umbrella Academy, formó tandem por primera vez con su hermano gemelo, Fábio Moon, para dar forma a la serie Casanova. Ahora vuelven a trabajar juntos en este cómic hermosamente dibujado y embellecido por el cálido colorido de Dave Stewart, multipremiado con el Eisner por su trabajo, entre otros, en Hellboy, Conan y Umbrella Academy, también con . Es este un trabajo de estética más europea que americana, que no busca impactar con su trazo, sino transmitir emociones. Viene, además, con el plus de estar ambientado en Brasil, el país natal de los autores, lo que supone un cambio refrescante ante el dominio de tanta historia ubicada en los Estados Unidos.

Brás es el personaje principal y centro sobre el que gira Daytripper. Es un aspirante a escritor que sobrevive redactando esquelas mortuorias en un periódico. Su relación con su padre, un novelista reconocido, no es muy buena, y se está haciendo adulto casi sin darse cuenta. Su vida le está pasando mientras está ocupado haciendo otros planes, y siente que no va a ninguna parte. Una noche se ve envuelto en un atraco a un bar y recibe un disparo. Brás muere en el acto. Ese es el fin del primer número de Daytripper. En cada capítulo vemos un episodio de la vida de Brás dando saltos adelante y atrás a diferentes momentos. Su niñez, un viaje de adolescencia con un amigo, su primera novia, cuando conoce a su mujer, el nacimiento de su hijo, su vejez… Y al final de cada uno, irremediablemente, Brás muere de una forma u otra.

Cada capítulo de Daytripper lleva a la muerte de su protagonista, pero también abre un nuevo camino que lo lleva a otra vida posible en la que también morirá en nuevas circunstancias. La última viñeta es siempre su necrológica. Cada uno de esos obituarios es una celebración de la vida de Brás, del hecho de estar vivo. El guión es inteligente, sensible, lleno de hallazgos en cada frase. Un espiritual viaje en forma de cuento hipnótico que va creciendo de número a número. El lector pasa de la intriga inicial a olvidarse de porqués y dejarse llevar por la maravilla. Al final todo está conectado, todo confluye y tiene pleno sentido. Hasta un descastado como yo se ha emocionado con su lectura. Y es que Daytripper es de lo mejor que ha ofrecido la línea Vertigo hasta la fecha.

El trabajo de Gabriel Bá y Fábio Moon es serendipia en forma de cómic. Diez números que se siguen con una sonrisa en los labios, a los que no les falta ni les sobra una viñeta. Una historia hermosa y profunda que nos deja una bonita metareflexión sobre el fondo del relato y sobre su forma, sobre su argumento y sobre cómo nos lo han contado. Y también una metáfora sobre la vida y sobre la muerte, sobre el goce de vivir y la aceptación del final: “La vida es un libro (…) y todo libro tiene un fin. No importa lo mucho que te guste el libro, llegarás a la última página y acabará. Ningún libro está completo sin su fin. Y una vez que llegas allí, sólo cuando hayas leído las últimas palabras, te darás cuenta de lo bueno que es el libro“. Este libro es excelente. Y leerlo hará que el libro de su vida sea mucho mejor.