Es significativo que una película que trata sobre una epidemia que libera la brutalidad reprimida inherente en el ser humano, comience con imágenes reales de violencia desatada al más puro estilo del documental. 28 Días Después entronca con filmes como la trilogía de los Muertos Vivientes de George A. Romero y The Crazies, series de televisión como Dead Set, comics como The Walking Dead y Crossed, y tantas y tantas novelas de temática zombie de las que nos invaden hoy día. También resulta cuanto menos intrigante que el principio de este largometraje sea calcado al cómic escrito por Robert Kirkman, con un desorientado protagonista despertando en un hospital y vagando semidesnudo por las calles desiertas de una gran ciudad, al más puro estilo de Abre los Ojos. Recordemos que la película de Amenábar es de 1997, 28 Days After se estrenó en 2002, y el primer número de The Walking Dead apareció en 2003. ¿Quién influiría en quién, y en qué medida?

Danny Boyle, responsable de Trainspotting y Slumdog Millionaire, escribe y dirige 28 Días Después con medios escasos, y cosecha un gran éxito de taquilla y crítica. En un laboratorio de Londres unas investigaciones con simios sobre un supuesto virus de la ira altamente contagioso desencadenan una infección que se propaga rápidamente. Un animal consigue escapar y la enfermedad se extiende de inmediato a través de la cualquier fluído corporal, como una metáfora rabiosamente agresiva del SIDA. Cillian Murphy, recientemente visto en Inception, es Jim, el protagonista de esta fábula moral disfrazada de película de terror. Jim encuentra supervivientes en la capital evacuada. Comienza así la búsqueda de su familia que le lleva al descubrimiento, la aceptación y la lucha por la supervivencia hasta su posterior y previsible evolución en la que pasa de ser un muchacho débil e ingenuo a confundirse con las propias fieras.

La original banda sonora compuesta por John Murphy es espléndida aunque resulta excesivamente intrusiva, y la narración implica demasiadas veces más de lo que muestra. Una parquedad debida, seguramente, a la escasez de presupuesto, que deja con ganas de más. Hubiera sido deseable que la acción demostrase una mayor carga explícita. Una necesidad que a lo largo del metraje se hace manifiesta si no en las imágenes, al menos en los diálogos. Vista de este modo, puede que prefieran limitarse a contemplar 28 Días Después como una mera película de zombies más. A mí me parece, por otro lado, una alegoría de todo el horror del que es capaz el ser humano y de la bestia que llevamos dentro. Un film que sale de lo común de lo que se hace en el cine comercial, pero al que le falta algo de profundidad y al que le pesa cierta aura de telefilme. Hay quien la califica de obra maestra, pero a mí se me hizo un poco larga. Es buena, pero no tanto como dicen.

Tras el inesperado éxito, en 2007 tiraron de un actor de relumbrón como Robert Carlisle, habitual de Boyle, para la segunda parte. 28 Semanas Después hace honor al viejo dicho y resulta una secuela mucho peor. Boyle se mantiene como guionista mientras que el español Juan Carlos Fresnadillo pasaría a colocarse detrás de las cámaras, un puesto que se ganó tras haber visto el inglés su labor en Intacto. En 28 Semanas Después se nota el mayor presupuesto, pero la acción va más encaminada al espectáculo y, de alguna manera, pierde esa inquietante sensación de verosimilitud que tenía la original. De hecho, la primera película tenía varios finales alternativos, uno de ellos, el que el director considera el auténtico y que cierra el círculo. Sin embargo este final fue rechazado y malinterpretado masivamente por la audiencia en los pases de prueba, así que se decidió cambiarlo.

Más interesantes son los comics editados a raíz de ambas películas, evidentemente destinados a un público que ya ha visto los dos filmes. Cuentan con un dibujo efectivo y un guión inteligente que los convierten en una muy interesante diversión, pero funcionan en tanto en cuanto se conocen las películas que les han dado origen, y no por sí mismos. La editorial Fox Atom Comics debutó en 2007 con una novela gráfica, 28 Days Later: The Aftermath, ejecutada por el guionista Steve Niles (30 Days of Night, Criminal Macabre) y cuatro dibujantes distintos, uno por capítulo, que obtienen resultados desiguales. Explora también la continuación del primer film con nuevos personajes y muestra el origen y posterior desarrollo de la infección. La acción transcurre a la vez que 28 Días Después y se expande alrededor de su trama dando explicaciones de cómo y porqué se efectuaron los experimentos, los sucesos que desencadenaron el contagio, la evacuación y la resolución que lleva hasta 28 Semanas Después.

En 2009 la joven y atrevida editorial Boom Studios da comienzo a una serie que pretende cubrir el hueco entre las dos películas. Escrita por Michael Alan Nelson y dibujada por Declan Shalvey, ambos habituales en la plantilla de Boom, retoma la historia justo donde la dejó 28 Días Después. Continúan las peripecias de Selena, el personaje interpretado por Naomie Harris, en un relato lleno de acción en el más puro estilo del comic book norteamericano. Se cuenta qué ha sido de ella y se la devuelve al terreno infectado como guía de un grupo de corresponsales de guerra norteamericanos que quieren cubrir la información de la ocupación de Londres por las fuerzas de la OTAN rompiendo la cuarentena. Como es de prever, Selena y los periodistas serán perseguidos por los infectados y por el ejército. Siguiendo la nada sutil insinuación del plano final de 28 Semanas Después, hubo comentarios acerca de una posible secuela más, 28 Meses Después, que mantuviera abierta la franquicia de los huevos de oro. Sin embargo las dos películas y los dos cómics forman un universo perfectamente cerrado, y de 28 Months Later no se ha vuelto a saber nada.

[AMAZONPRODUCTS region=”es” asin=”B003WTQQBI”]
[AMAZONPRODUCTS region=”es” asin=”8496871878″]
[AMAZONPRODUCTS region=”es” asin=”8467497041″]