Civil War: Preludio, de B.M. Bendis y Alex Maleev

Portada Civil War: PreludioHace una década, Marvel Comics publicó “Civil War”, una saga que sería tremendamente popular y también muy polémica. Brian Michel Bendis y Alex Maleev fueron el equipo creativo a cargo de “The New Avengers Illuminati One-Shot” (editado en mayo del 2006), el prólogo oficial de “Civil War”. Esta es una historia cautivadora sobre las intrigas de poder y la amistad o la animadversión entre los héroes más poderosos del mundo.

La primera escena ocurre en el pasado, en una reunión secreta dirigida por Iron Man (líder de los Vengadores y, como también podría ser argumentado, representante del complejo militar-industrial), Doctor Strange (Hechicero Supremo y, posiblemente, uno de los héroes más poderosos de la Tierra), Charles Xavier (fundador de los X-Men y representante de la comunidad mutante), Reed Richards (jefe de los Cuatro Fantásticos y representante de la comunidad científica), Black Bolt (Rey de los Inhumanos y heredero del potencial inconmensurable de los Celestiales), Namor (Príncipe de Atlantis y señor de los siete mares) y Black Panther (Rey de Wakanda y orgulloso representante de la nación más tecnológicamente avanzada del mundo).

Portada Civil War: Preludio (The New Avengers)En su primera reunión, los siete héroes discuten lo que pueden hacer para prevenir amenazas de escala global y eliminarlas antes de que se salgan de control. Cada uno de ellos puede influir en las decisiones de muchos superhéroes, y juntos, pueden cambiar el futuro. Sin embargo, Black Panther decide que no quiere ser parte de los Illuminati, ya que cree que guardar secretos y ocultar la verdad al resto de los héroes no es una buena estrategia.

A través de los años, los Illuminati continúan reuniéndose, pero las tensiones internas empiezan a separarlos. Bendis realmente sobresale al momento de comunicar la exasperación y la rabia que estos héroes sienten. Pueden ser muy poderosos e incluso invencibles, pero siguen siendo sobre todo humanos. Y, desde luego, por más poderosos que sean, son fácilmente engañados por su propia arrogancia. Namor se da cuenta de eso rápidamente, y acusa a Tony Stark y a Reed Richards de descuidar a sus amigos, mientras ganan millones de dólares gracias a sus patentes e inventos. A diferencia de los mutantes, Iron Man y Mr. Fantástico son amados por el público y su éxito como héroes les ha resultado sumamente rentable.

En cada reunión, un miembro de los Illuminati renuncia; después de intensos debates ellos no llegan a un acuerdo sobre cómo hacer frente a los grandes problemas. A lo largo de este cómic, Bendis presenta algunos conceptos muy originales, como la idea de una delegación de superhéroes tan grande como la ONU (que, en opinión de Doctor Strange, solamente se derrumbaría bajo el peso de su propia burocracia). O el hecho de que Hulk es directa o indirectamente responsable de la muerte de personas inocentes (un hecho que persuade a Iron Man a castigar a Hulk, desterrandolo de nuestro sistema solar).

Pero el momento más importante es revelado en las páginas finales, cuando Iron Man habla de la Ley de Registro de superhéroes, una ley que requiere que todos los superhéroes revelen sus identidades secretas y trabajen para S.H.I.E.L.D., obedeciendo órdenes y respetando la cadena de mando, algo que ningún superhéroe ha hecho antes. Es en ese momento cuando Doctor Strange expresa sus preocupaciones y renuncia, calificando la iniciativa de Stark como algo “repugnante”. Al final, sólo Iron Man y Mr. Fantástico permanecen como aliados. Los Illuminati ya no existen, pero una guerra civil, una batalla entre los héroes, ahora es inevitable.

Bendis regresa para el capítulo final de esta historia: “Civil War: The Confession” (mayo del 2007), un epílogo agridulce que reúne a Iron Man y a su adversario Captain America. Esta es una historia introspectiva y madura con secuencias más que memorables. Iron Man comparte sus dudas acerca de su capacidad de liderazgo, y trata de explicar por qué tomó decisiones tan lamentables. “Teníamos que trabajar dentro del sistema. Teníamos que trabajar con los líderes que la gente de este país eligió en votación”, explica Tony Stark. Y Steve Rogers le da una de sus respuestas típicamente asertivas: “nosotros hemos mantenido los principios que juramos defender y proteger. Tú vendiste tus principios”.

Debemos agradecer al extraordinario Alex Maleev por mantener la integridad artística del prólogo y el epílogo. Su singular estilo y la fuerza de sus líneas refuerzan los elementos dramáticos del guión de Bendis. El espectacular coloreado es de Dave Stewart y José Villarrubia. Maleev también dibujó la portada de The Confession, y la magnífica portada de los Illuminati fue ilustrada por el talentoso artista italiano Gabriele Dell’Otto.

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